MasterChef 8 – Programa 12 – José Mari es el expulsado en una semifinal poco reñida

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Review del programa 11 con la expulsión de Juana

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Pues aquí seguimos, en la semifinal de la octava edición de MasterChef y con seis semifinalistas que la verdad que no me caen mal y tampoco dan pena cocinando, por lo que no tengo nada que reprochar en ese aspecto. Eso sí, comienza el programa y ya nombran los jueces a Juana, como si su “pérdida” hubiese sido devastadora para el resto de concursantes y forzando el momento lacrimógeno. Yo sólo sé que los espectadores con dos dedos de frente respiramos más tranquilos desde la marcha de la loba con piel de abuelita cebolletas.

Por cierto, vino Paz Vega de invitada, y siempre es un placer, ya sea por volver a recalcar que ella mereció ganar su edición de MasterChef Celebrity. Pero ésa es otra historia.

En la primera prueba los seis concursantes ya se jugaban un puesto en la final, más que nada para generar algo de tensión. Jordi Cruz presentó un plato de esos llamados minimalistas y que son bien curiosos, porque están diseñados para dejar un pequeño hueco en el centro donde quepan dos verduras y poco más. Cocina de vanguardia, lo llaman… Pues tenían que replicarlo, y se mascaba la tragedia, porque la receta era más complicada de lo que parecía a primera vista, como advirtió el implacable juez.

De los concursantes, dos resbalaron especialmente, que no fueron otros que Luna y José Mari, al que la pérdida de su amuleto (es decir, el pin) le afectó sobremanera. Aprovecho el momento para confirmar que, aunque considero que se ha equivocado de concurso y es bastante cargante, tampoco me parece mal tipo ni un mal concursante. Ahí lo dejo.

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Para catar los platos vinieron una serie de expertos y críticos culinarios, que tenían una chispa y una marcha que daban ganas de invitarles a un finde en Ibiza. El caso es que la mejor fue Ana. La verdad es que cocina bien (aunque tampoco tiene un gran nivel) pero hubiese preferido a Luna o Andy, siendo sinceros. Tampoco me veréis llorar, que las manchas negras de esta edición (Saray y Juana) ya no están concursando. Quién no se consuela…

Debido al maldito coronavirus, la prueba de exteriores volvió a ser en Madrid. Comprensible. El caso es que Ana, ganadora de la anterior prueba, tuvo que repartir los equipos, y escogió dejar a sus amigos juntos (Iván, Alberto y Luna) e ir con los que menos se lleva, que no son otros que Andy y José Mari. El abogado enseguida lo vio como una estrategia para cargárselos, y por mucho que diga Iván, yo también creo que el asunto olía bastante mal, para empezar por la elección de los platos.

Y sí, fueron el peor equipo (aunque el otro tampoco fue para tirar cohetes) con una nefasta capitanía por parte de Ana, que tuvo un pequeño encontronazo con Jordi, al que acusó de negatividad. Se lo dice otro concursante… Seré tan malpensado como Andy, pero yo creo que sí que hubo estrategia. Por cierto, Andy hizo un gran trabajo con el postre y, por eso y no otra cosa, no fue a la prueba de eliminación. Justo, se mire por dónde se mire.

A la prueba de eliminación fueron Luna, Alberto, Iván y José Mari, ya que se valoraba de forma individual y los jueces consideraron que ninguno de ellos merecía pasar a la final. Por lo tanto, se salvaron de la quema Ana y, como ya he indicado, Andy, de forma más que merecida, lo que los convierte en finalistas. Ya tenemos dos. Por cierto, ojo a la crítica ácida del chef Jordi a José Mari, diciendo que malmetía contra su capitana Ana, asegurando el reputado chef que la envenenaba con comentarios malintencionados. No tengo del todo claro que esto fuera así, pero ahí lo dejo.

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La prueba de eliminación no fue nada sencilla, ya que tuvieron que replicar un complicado postre. Todos iban más o menos bien, excepto Luna (que últimamente va bien perdida) y José Mari, que cocinó bastante lento. Personalmente, hubiese preferido que se fuese Alberto, ya que me parece el concursante con menos nivel (y menos gracia) de los que han llegado hasta aquí, pero el expulsado fue José Mari, al que los jueces ya le tenían ganas desde hace semanas. ¿Tal vez porque ya no iba a dar más show y no podían exprimirlo más? No lo dudes. Un juguete roto que ya no les servía, había cumplido su cometido y que, finalmente, ha pagado los platos rotos. Aunque en realidad tampoco tenía un gran talento para la cocina, las cosas como son. Algo sacará de este concurso (seguramente algo de fama), porque dudo que haya aprendido mucha cocina en el proceso.

Por lo tanto, en la final tenemos a Ana, Alberto, Luna, Iván y Andy. Cinco finalistas, al contrario que otros años, ya que son uno más. Me reservo quién sería mi ganador para un próximo artículo al respecto y que es marca de la casa, aunque estoy seguro que el vencedor de este año será Iván, ya que es algo que se estaba gestando desde el primer programa y que los jueces, como Pepe, ya no ocultan. Qué pronto olvidamos su mala actitud en los primeros programas…

En fin, nos vemos en la final de una edición que comenzó muy bien, siguió muy mal y al final va acabar ni fu ni fa. Poco más que añadir.

 

 

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