El buen patrón – Crítica – Un sensacional Javier Bardem en una fascinante sátira que no deja indiferente

Aplaudida por la crítica y siendo la gran favorita de cara a los Goya 2022 (tiene el récord de más nominaciones de la historia), le tenía muchas ganas a ‘El buen patrón’, la nueva película de Fernando León de Aranoa. Lo reconozco, no me entusiasma la filmografía de este cineasta, con propuestas tan sobrevaloradas como ‘Barrio’ (¿alguien la recuerda?), ‘Los lunes al sol’ (me dejó muy indiferente) o ‘Princesas’ (más de lo mismo). Una vez he aclarado que no soy el mayor fan del director y guionista, puedo confirmar que su última película es la mejor de su carrera (tampoco era muy complicado), siendo una fascinante sátira, cargada de mala leche y con una de las mejores actuaciones de Javier Bardem, que ya es decir.

Antes de nada me gustaría dejar claro que no estamos ante una comedia, que es como se está vendiendo. Es cierto que hay un par de momentos que sacan una sonrisa, y me creo que haya espectadores que se rían en algunos momentos, pero lo que aquí acontece es un drama, o si se prefiere, un thriller con tintes cómicos y satíricos, pero jamás una comedia. Lo digo para que nadie se lleve a confusión, ya que es el género con el que esperaba encontrarme, aunque afortunadamente, el equívoco no me ha arruinado la función. Dicho esto, entremos en materia.

Aranoa ofrece una labor tras las cámaras alejada de su cine independiente y gris, ofreciendo un retrato más estiloso y atractivo a los ojos, ya que estamos ante la historia de un empresario, su imperio y su ambición, habiendo sido un error enfocarlo de forma intimista. No me extrañaría que se llevase el Goya a casa a mejor director, porque se lo merece, con escenas (las del protestante son oro puro) que confirman que ha dado lo mejor de sí mismo. Se nota la evolución en su trabajo, y eso hay que reconocérselo, te guste o no su cine.

Como no podía ser de otra forma, Aranoa se encarga del guion, y aunque navega por lugares propios de su cine (la denuncia social), no parece una obra suya, entre otras cosas por la mala baba que destila el conjunto, totalmente en contraposición con sus trabajos anteriores. También me ha sorprendido no aburrirme (como en otros trabajos suyos…) en sus dos horas de duración, siendo una propuesta rabiosamente entretenida y que no da un respiro, con una serie de momentos y personajes sensacionales. Creo que el mayor logro de la cinta (aparte de la actuación de Bardem) es lo accesible que es para todo tipo de público, y de ahí su éxito. Chico listo, el señor Aranoa.

Aquí asistimos a la composición de un personaje maquiavélico y cautivador, el cual capta nuestra atención desde el minuto uno, a pesar de ser un individuo despreciable y amoral. No es sencillo presentar a un villano como protagonista y que no nos genere rechazo a cada minuto (hola, Walter White), estando ante otro personaje fantástico y que nos hace sentir sucios, porque queremos saber más de él. Su nombre es Julio Blanco, y el malnacido nos hipnotiza y atrapa en sus redes, haciéndonos cómplices de sus terribles actos. Uno de esos personajes que merecerían su propia serie.

Obviamente, el triunfo de dicho protagonista es del señor Javier Bardem, excelente intérprete (le pese a quien le pese), y el cual ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera. Es increíble cómo cambia su registro de voz, hasta el punto de que no parece él, que es la finalidad de todo buen actor. Un camaleón. No le darán el Oscar (aunque el Goya está más que confirmado) por esta actuación, pero tengo claro que está mucho más inspirada y lograda que la de ‘No es país para viejos’, papel por el que Bardem no mereció ningún reconocimiento, si se me pregunta. Aquí sí, haciendo la película suya y siendo holgadamente lo mejor, a pesar de que el resto de elementos funcionan y están a la altura de las circunstancias, como es el caso de sus compañeros de reparto.

Para finalizar, quizás sea el único que se haya dado cuenta, pero creo que Aranoa ha querido hacer su propia ‘Parásitos’, salvando las distancias y sin que se pueda hablar de plagio en ningún momento, aunque creo que la esencia y la finalidad del clásico coreano están ahí. Lo que es seguro es que estamos ante una película diferente, que sabe jugar muy bien sus cartas y que, sin que sirva de precedente, merece todos los elogios que está recibiendo. Tampoco digo que sea ninguna obra maestra (quizás me falle la subtrama de la becaria), pero sí una película que da lo que promete y no deja indiferente.

Y sí, estamos ante la gran (por fin una que se lo merece) ganadora de los premios Goya 2022, por encima de la decepcionante ‘Madres Paralelas’ de Almodóvar, y confirmando que, con el permiso de la también estupenda ‘Maixabel’, seguramente estemos ante la mejor película española de 2021 y una de las mejores de dicho año. Este es el camino a seguir en el cine español. Espero que se tome buena nota. Hasta entonces, a disfrutar de este triunfo.

Crítica en vídeo:

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