Especial Quentin Tarantino – Repaso a todas sus películas – Un director único y fascinante

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Dentro de unos días se estrenará “Erase una vez en… Hollywood”, con Brad Pitt, Leonardo DiCaprio o Margot Robbie (entre otros), y que muchos ya han confirmado como una de las mejores de la filmografía del excéntrico director, lo cual ya es decir.

Con motivo del estreno de su novena película (que Tarantino está anunciando como la última, aunque yo creo que es puro marketing), he considerado necesario hacer un repaso a su trayectoria en el mundo del cine, repasando sus películas y sus experimentos en Hollywood.

Antes de comenzar, tengo que dejar bien claro que mi película favorita (de lejos) es “Pulp Fiction” y que mi director favorito es Tarantino (mi actor es Samuel L. Jackson, así que todo queda en casa), por lo que es mejor que nadie espere una objetividad excesiva, aunque lo intentaré.

Pues bien, como esto tiene pinta de ser extenso, comienzo sin más preámbulos innecesarios. Comenzaré con sus películas, por orden cronológico, y al final haré un repaso a sus otros proyectos.

Reservoir Dogs (1992)

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El debut de Tarantino es una absoluta maravilla. Con un enfoque teatral y unos actores en estado de gracia, la película fue acusada de plagio, ya que se supone que imita a la asiática “City of Fire” de Ringo Lam.

En está fabulosa película asistimos un festín violento, sin concesiones, con una estupenda selección de canciones (algunas de ellas ya son parte de la propia película, y se relacionan siempre a ella) y unos diálogos fascinantes, que ya marcaban el camino, y nos presentaban a un escritor con talento y muchas cosas que decir.

La dirección es asombrosa para tratarse de un director que jamás piso una escuela de cine y que se cultivó trabajando en un videoclub (la verdad es que da que pensar). El guion es único, como en la presentación de personajes o en lo bien dibujados que están.

Y para redondear el legendario resultado de esta primera incursión de Tarantino en el cine, tenemos a un plantel de actores, todos ellos sobresalientes, desde un comedido y directo Harvey Keytel (en el que creo que es su mejor papel), hasta un histriónico a la vez que comedido Steve Buscemi (más de lo mismo sobre su interpretación), pasando por un ambiguo e interesante Tim Roth, o un visceral y tétrico Michael Madsen. Todos y cada uno de ellos están estupendos.

Creo que se trata de una de las mejores cintas de Quentin, y que es una “cult movie” que ha creado escuela y que es imborrable en la memoria de los espectadores que hemos decidido embarcarnos en este asombroso mundo de ladrones despiadados y sin escrúpulos. Una maravilla.

Pulp Fiction (1994)

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En el año 94, Tarantino (y Roger Avary, también guionista, si se quiere incluir) sorprendió a propios y extraños con esta obra maestra, la cual le catapultó a la fama de inmediato y confirmó que estábamos ante un genio del cine.

Se trata de una de las películas más famosas y reconocidas de la historia del cine (le pese a quien le pese), la cual salió perdedora en los injustos premios Oscar (ganó la correcta pero muy inferior “Forrest Gump”), y que, hoy en día, se sigue hablando de ella, más que nada porque es un icono y un referente “pulp” (nunca mejor dicho), y una obra para la que no pasa (ni pasará) el tiempo.

Tarantino dio un paso enorme respecto a su anterior trabajo (quizás debido a contar con más medios) y nos ofrece un trabajo de dirección magistral, con momentos impagables y escenas para el recuerdo (prácticamente todas).

El guion es un milagro, sin más. Uno no sabe si está ante un drama, un thriller (de mafiosos) o una comedia. Personalmente, me quedo con esto último, ya que, con pocas películas me he reído tanto, sobre todo gracias a las situaciones más cercanas a la parodia que a la realidad, con momentos impredecibles y desternillantes.

Y es que la película es una montaña rusa de emociones y sensaciones, donde lo mejor es dejarse llevar y apreciar, con cuidado y atención, su amalgama de exóticos ingredientes. Una mezcla de sabores única y fascinante. Jamás se ha hecho nada igual, eso seguro.

De nuevo, la selección de canciones es perfecta y muchas de ellas ya forman parte de la propia película, de la misma forma que sucedió con “Reservoir Dogs”. En cuanto al reparto, tenemos una selección excelente de actores, pero me gustaría destacar a tres.

Por un lado, tenemos a un recuperado John Travolta (lo de recuperado es porque no vivía el mejor momento de su carrera, aunque nunca tan lamentable como el que vive en estos momentos), en el que considero que es su mejor papel, como un chulesco mafioso con una personalidad arrebatadora (por cierto, es hermano del Señor Rubio de “Reservoir Dogs”, como curiosidad).

Uma Thruman nos regaló una interpretación impecable, y suya es la imagen icónica de la película. No sabría decir si es su mejor papel, porque en Kill Bill también está de diez, pero su personaje ha pasado a la posteridad.

Por último, tenemos a un sobresaliente y carismático Samuel L.Jackson (catapultado a la fama por este papel), con un personaje impresionante y mítico (es de mis favoritos de todos los tiempos), siendo el mejor de la película y dejando huella con ese mafioso con matices e inquietudes. Increíble. Y sí, es su mejor papel (y mira que tiene buenos).

Tarantino en estado puro, con la que es su mejor película. Jamás diré que es la mejor de la historia, pero sí que diré que para mí lo es. No es lo mismo. Una obra maestra, sin más.

Jackie Brown (1997)

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La gente esperaba demasiado de Tarantino después de dos películas que ya eran consideradas obras de culto, y puedo entender la decepción generalizada del momento, pero estamos ante un espléndido thriller y drama de gánsters, totalmente infravalorada y a reivindicar, y que no desmerece la filmografía del director.

En esta ocasión, y como excepción (ya que jamás lo ha vuelto a hacer), el guion era una adaptación de una novela del admirado por el director Elmore Leonard. Cambió algunos detalles (como la raza de la protagonista y los homenajes a otras cintas, sello inconfundible de Quentin) e hizo suya la cinta, ya que el estilo inconfundible del maestro está en toda la película.

Debo confirmar algo. Fue la primera película de Tarantino que vi, y además en cines. Era muy pequeño, y sin embargo me fascinó, ya sea por su tono, su humor o por (de nuevo, y esto nunca falla) la fascinante selección de canciones. De hecho, después del visionado de la cinta, compré la banda sonora, que aún conservo.

Se podría decir que es una de las películas de mi infancia, y quizás por eso siempre la defenderé a muerte y, aunque reconozco que no es una pieza magistral y no está entre lo mejor de Tarantino (sobre todo porque en los últimos años ha traído trabajos fabulosos), estamos ante un trabajo realizado con cariño, buen hacer y mucha elegancia.

Una carta de amor al género de la “blaxploitation”, y con un plantel de actores en estado de gracia. El director recuperó a la popular Pam Grier (icono del género mencionado) para protagonizar la cinta, con una interpretación sentida y sobresaliente, siendo ella, el alma de la película. Un personaje muy bien dibujado e imborrable.

Por otro lado, tenemos a un espléndido Samuel L. Jackson, en otro de sus grandes papeles, como un simpático villano, tan divertido como carente de escrúpulos. El otro as de la cinta es otro actor al que Tarantino le dio una segunda vida (dicho por el propio intérprete), que no es otro que Robert Foster (el único nominado al Oscar del reparto), con una actuación entrañable y melancólica.

En cuanto el resto de los actores (Keaton, Fonda o De Niro), todos están convincentes en sus alocados personajes.

Por lo tanto, estaríamos ante una obra a reivindicar, que quizás se aleje del tono habitual del director, pero que merece ser recordada, ya que estamos ante un intenso thriller, lleno de matices, y que considero que es un acierto (y no un error) en la carrera del director.

Kill Bill Vol. 1 (2003) y Kill Bill Vol.2 (2004)

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Después del varapalo (tanto crítico como de taquilla) que se llevó con su anterior trabajo, Tarantino tardó bastante en volver a las pantallas, y lo hizo con un proyecto que surgió de una idea compartida con Uma Thurman en el rodaje de “Pulp Fiction”. Obviamente, el papel protagonista fue a parar a ella.

Tarantino rodó una sola película, pero debido a su extensa duración, se decidió por sus productores (entre los que se encontraba el innombrable) sacar la tijera y dividir la película en dos partes, en un movimiento tan doloroso como lógico, al fin y al cabo. Y es por eso que las dos entregas son consideras una, y la cuarta película del popular director.

Por mi parte, como las visione en cines por separado, las voy a valorar de la misma forma, si se me permite. En cuanto a la primera, asistimos a un homenaje al cine asiático (que tanto aprecia Tarantino), lleno de venganza y acción, y donde la espectacularidad y la sorpresa campa a sus anchas.

Debo reconocer que un primer visionado no me convenció, pero, con el tiempo, he aprendido a amarla, aunque creo que, aun siendo una gran película, no es de las mejores del director, aunque respeto a quien haga tal afirmación.

Dicho esto, creo la segunda entrega está mucho más lograda, y es más puro Tarantino, gracias a unos diálogos inolvidables, y con un final sobresaliente, que hace ensalzar el resultado final.

La música escogida, de nuevo, fue un triunfo, y es imposible no vincular su espectacular selección a lo acontecido en la cinta.

En cuanto a la dirección, es artesanía, sin más, ya sea en el vibrante volumen 1 o en el más comedido, pausado y elaborado volumen dos. Se podrán decir muchas cosas de Tarantino, pero como director no tiene precio.

Y bueno, luego tenemos el reparto. Como gran protagonista, nos encontramos ante una estupenda Uma Thurman (que repito, no sabría decir si es su mejor papel, pero pugna de forma importante con el de “Pulp Fition”), llevando todo el peso de las películas, y con un personaje que ya es historia del cine.

El resto del reparto también está fabuloso, pero si hay alguien que destaca (y que debería haberse llevado el Oscar a casa) es el fallecido David Carradine, saboreando con agradecimiento y astucia una joya de personaje (atención a su mónologo sobre los superhéroes), el de Bill, en otro villano para el recuerdo.

No creo que sean de las mejores obras del director, pero destaco su buen hacer y sí las considero grandes películas, de eso no cabe duda, pero el nivel de la filmografía de este señor es enorme.

Death Proof (2007)

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Y llegamos a la que es, de lejos, su peor obra. Junto a su amigo Robert Rodriguez (capaz de lo mejor y de lo peor… bueno, más de lo segundo), decidió hacer un experimento a modo de homenaje al género “Grindhouse”, siendo una curiosidad, pero poco más, y siendo estrenada como una sola película, a modo de programa doble, siendo las dos películas ofrecidas al precio de una, “Planet Terror” (con detalles interesantes, pero mediocre, al fin y al cabo) o la que nos ocupa.

Sobra decir que la gracia fue un rotundo fracaso, y que llegó a las salas de Europa dividida en dos, y sin características como fallos en el metraje y la ausencia de escenas. Pues bien, hablemos de la película de forma individual, y dejemos de lado el intento fallido.

Protagonizada por un entregado Kurt Russell (que es lo mejor de la película), asistimos a una suerte de homenaje al cine de carreras, enmarcado en el género de terror, y donde solo destaca algún momento suelto, como la escena final, llena de tensión y adrenalina.

Poco más luce bajo el Sol. Si bien es cierto que no es un bodrio (en su primer visionado me lo pareció), sí es una película fallida e indigna de la filmografía de un genio como Tarantino, que no supo como gestionar sus ganas de ser un gamberro, y que parió una extraña criatura que convenció a muy pocos.

Un film menor y la gran mancha en la carrera del director.

Malditos Bastardos (Inglorious Basterds) (2009)

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Sorprendentemente, solo dos años después, Tarantino presentó la que, para un servidor, es su segunda mejor película, y, seguramente, su otra obra maestra.

Protagonizada por un genial Brad Pitt (y muchos otros, que luego iremos con ellos), es un homenaje al cine bélico, pero no el americano, más bien el italiano y bizarro que poca gente conoce.

De hecho, el título se lo debe al de una cinta italiana, “Aquel maldito tren blindado” (en inglés le cambiaron el título por el de “The Inglorious Bastards”, de ahí el homenaje), que he visionado y deja bastante que desear (es bien sabido que a Tarantino le encanta lo cutre y mediocre), aparte de parecerse a su película en el título y nada más.

Respecto a la que nos ocupa, estamos ante una cinta esplendida, compuesta de varios capítulos, y con personajes, de nuevo, para el recuerdo. El guion es sobresaliente, gracias a unos diálogos y momentos esplendidos (y cargados de tensión, como no se ha vuelto a ver en la filomgrafía del director), y nada se le puede reprochar a una obra cínica y cargada de mala leche.

En cuanto al reparto, tenemos a un divertido Brad Pitt (que se vendió como gran protagonista, pero que fue puro marketing), un elegante Michael Fassbender (que consiguió más fama gracias a este papel), una fría y directa Mélanie Laurent o, el mejor de la película, un sobresaliente Christoph Waltz (que por cierto, ganó su primer Oscar por este trabajo, el otro lo ganó por su siguiente colaboración con el director).

Este último interpreta a uno de los mejores villanos de la historia, el coronel Hans Landa, siendo un personaje con carisma, matices y mucha mala baba, haciéndolo único. Es autentico arte ver como pasa de un idioma a otra (hasta cuatro) y, sin lugar a dudas, es la mejor actuación del popular actor, al cual, solamente Tarantino ha sabido sacarle su mejor partido. Un actor único en un personaje fascinante. La película no sería lo mismo sin él.

Un homenaje al cine bélico, con una banda sonora, de nuevo, perfecta (con muchos temas de Ennio Morricone), un reparto sobresaliente y que supone una obra que hizo recuperar la fé en el director. Una de mis favoritas, de lejos.

Django Desencadenado (2012)

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Era extraño que el director no se embarcase en su género favorito, que no es otro que el del Western, o Spaghetti Western, si se prefiere.

En esta ocasión, cogió el nombre de una popular película de antaño (“Django”, que también he visionado y no tengo mucho que decir… la verdad es que los gustos de este señor son… curiosos), y le dio la vuelta a todo, ofreciendo un Western sobre la esclavitud, con un protagonista vengador, acompañado de un entrañable cazarrecompensas alemán.

La dirección no tiene nada que envidiar a la de sus mejores proyectos, y vuelve a dar en el clavo, siendo un trabajo sin fisuras, y con momentos cargados de suspense y a recordar. El guion vuelve a ser cortesía del genio del director, gracias a personajes redondos y diálogos únicos, como suele suceder.

En el reparto, nos encontramos con un correcto Jamie Foxx (siempre nos quedará la curiosidad de que hubiese sucedido si Will Smith hubiese aceptado el papel), un magnífico (como siempre) Christoph Waltz (que volvió a ganar el Oscar por otra interpretación fantástica), un sorprendente Leonardo DiCaprio, desmelenándose y pasándoselo en grande, gracias a un cruel villano, o un enigmático Samuel L. Jackson, que vuelve a dar lo mejor de sí mismo.

Un gran western, que se encuentra entre lo mejor del director, y que volvió a confirmar la gran forma en la que se encontraba este excéntrico personaje, gracias a una historia entretenida y emocionante.

Los odiosos ocho (The Hateful Eight) (2015)

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Este proyecto prometía demasiado, ya que se presentaba como una suerte de homenaje al cine de suspense (herencia de Agatha Christie), donde nada era lo que parecía, de nuevo ambientado en el género del Western (ya que Tarantino se vio muy cómodo en ese género) y con un reparto espectacular.

Desgraciadamente, estamos hablando de la segunda peor película del director, después de “Death Proof” (curiosamente también con Russell), y que supuso una ligera decepción, sobre todo con lo visto hasta el momento, y después de dos asombrosos trabajos.

La banda sonora, en esta ocasión, es de Ennio Morricone (que se llevó el Oscar por este trabajo), el cual utiliza piezas de otras películas y compone nuevas. En cuanto a la dirección, Tarantino rehúye de la espectacularidad de anteriores trabajos para ofrecernos una atmosfera teatral, al igual que hizo con la estupenda “Reservoir Dogs”.

Demasiados elementos positivos, para lo que luego ofreció, ya que, si bien es cierto que hay actuaciones y personajes más que logrados, no asistimos en (casi) ningún momento a la magia de Tarantino, quedando una película correcta, pero poco más.

Samuel L.Jackson destaca como gran protagonista, haciendo un personaje memorable, como solo él sabe hacer, y con bastante que contar. Kurt Russell en esta ocasión hace de falso protagonista, y aporta carisma y buen hacer a su cruel verdugo. Jennifer Jason Leigh fue la gran sorpresa (fue nominada al Oscar) gracias a la interpretación entregada y llena de matices. El resto de actores (Roth, Madsen, Channing Tatum, Bruce Dern o Démian Bichir), cumplen, aunque están bastante desaprovechados (sobre todo Roth), siendo meros secundarios.

Como ya digo, estamos ante un film menor, de nuevo, indigno de la exitosa carrera del director, y que se queda como una curiosidad, que se quedó en tierra de nadie, aunque tiene los suficientes elementos para darles futuras oportunidades.

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Y hasta aquí llegamos a las ocho películas como director de Tarantino. Si tuviera que clasificarlas sería de la siguiente forma:

1) Pulp Fiction 2) Malditos Bastardos 3) Django Desencadenado y Reservoir Dogs (empatadas) 4) Jackie Brown 5) Kill Bill Vol 1 y 2 6) Los odiosos ocho 7) Death Proof

Y respecto a sus otros trabajos, intentaré ser lo más breve posible.

Se debe su guion para la estimable “Amor a Quemarropa”, donde se nota la mano del director, sobre todo en el mejor momento de la cinta, protagonizado por Dennis Hooper y Christopher Walken.

También su trabajo como director y guionista de uno de los episodios de la infravalorada y reivindicable “Four Rooms”, protagonizada por un histriónico y divertido Tim Roth, aunque el mejor episodio no es el de Tarantino, es el de su amigo Rodriguez.

Su guion para la estupenda “Abierto hasta el amanecer”, que curiosamente es la mejor película de Rodriguez, y que podríamos decir que es una de los mejores thrillers y cintas de terror habidas y por haber, al menos para un servidor, y con unos geniales Harvey Keytel, el bueno de Quentin (en su mejor papel) o un carismático George Clooney, que empezaba a destacar.

Después de eso, ha tenido otros pequeños trabajos, como cameos en algunas cintas, como “Desperado” o “Little Nicky”, o revisión de guiones, en, por ejemplo, las estupendas “la Roca” o “Marea Roja”, así como la dirección de un episodio de CSI.

La verdad es que estamos ante un genio único, todoterreno y con una carrera plagada de éxitos (y con alguna sombra). Su promesa es retirarse en su décima película, aunque, como he indicado, va diciendo que quizás lo deje en la novena, cosa que dudo que pase, porque ante todo, ama el cine. No se sabe cual será su última película (se rumorea de Kill Bill 3 o “Star Trek”), pero sólo espero que sea tan redonda como la mayoría de sus proyectos.

Gracias señor Tarantino, por tantas obras de arte y por ser un individuo tan peculiar y entregado al cine. Un maestro.

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