Voy a pasármelo bien – Crítica – Una comedia musical al ritmo de los ‘Hombres G’ que se queda a medias

No se puede negar que el título de esta producción española es bastante atrevido, además de una declaración de intenciones (también soy consciente de que hace referencia a la popular canción), haciendo un pacto con el espectador en el que se nos promete que vamos a pasar un buen rato. La pregunta es: ¿logra esta comedia musical, al ritmo de los ‘Hombres G‘, que lo pasemos? La respuesta es sí y no. Sí, porque está prediseñada para ello, buscando la sonrisa a cada momento, y siendo consciente de las teclas que debe tocar. Y no, porque peca de conformista, ofreciendo una historia que ya hemos visto todos antes, siendo una simpática propuesta que sirve para pasar el rato, pero nada más.

Para empezar, no creo que fuese necesario que esta cinta fuese un musical, porque las partes de baile jamás funcionan, siendo escenas que se podrían haber eliminado sin que esto afectase a la trama. Es obvio que quieren hacer cómplices a los espectadores del buen rollo, algo que quizás te funcione en el teatro, pero en una película no puedes meter canciones y coreografías con calzador, porque lo único que haces es ocupar minutos. La verdad es que se podría haber obviado toda esa parte musical, que la película habría salido ganando. Aprovecho para aclarar que la dirección cumple, sin más.

En cuanto al guion, esta historia de amor de infancia y reencuentro de amigos ya la hemos visto todos antes, sin que haya espacio para la sorpresa o la originalidad, por mucho que se haya vendido este producto como algo fresco, cuando es más bien todo lo contrario. Sí, los personajes son entrañables (especialmente los niños, porque la parte de los adultos jamás llega a funcionar al mismo nivel) y hay momentos divertidos y emotivos logrados, pero te queda la sensación de que los responsables de la película no han querido ir más allá, prescindiendo de una necesaria garra o mala baba.

Bueno, de eso último sí que hay varias pinceladas, pero malentendidas, siendo la película una oda a la delincuencia (los protagonistas no paran de robar, sin que haya arrepentimiento alguno…) o la marginación (lo que hacen a cierto personaje y que pintan como algo gracioso…). No soy un estudioso de la ética ni tampoco soy ejemplo de nada, pero si pretendían hacer una comedia amena y dulce para toda la familia, no sé yo si esos elementos casan con sus intenciones, porque a mí me han sacado bastante. Que sí, que eran otros tiempos, y te puedo perdonar que unos niños canten canciones de adultos, pero se les ha ido un poco la mano, y lo que no puedo contar…

Es una lástima, porque por mucho que haya exceso de gamberradas, al final nos invade un sentimiento de desidia ante lo que estamos viendo, porque la historia jamás engancha, por muchos viajes que haga al pasado, siendo un recurso que pretende jugar con nuestra nostalgia. El problema es que no es suficiente, ya que la maravillosa ‘Live is Life’ sí sabía jugar bien sus cartas y no lo apostaba todo a una mano, ofreciendo algo más, algo que no se puede decir de ‘Voy a pasármelo bien’, como si la primera fuese la alumna aventajada, y la que nos ocupa la perezosa que se conforma con el cinco raspado (bueno, un seis, que tampoco hay que ser malos).

En cuanto al reparto, Raúl Arévalo está igual de bien que siempre, entregado a un rol distinto al que nos tiene acostumbrados, y hay secundarios que también destacan, pero no todo el mundo está al mismo nivel. Y me refiero a los adultos, porque los más pequeños están todos increíbles, destacando a un espléndido Rodrigo Gibaja que hace suya la película en cada aparición (también es verdad que tiene los mejores diálogos), siendo el rey de la función, sin discusión. Y para terminar, es curioso que Dani Rovira ocupe tanto espacio en el póster (obviamente con la intención de aprovechar su fama), cuando sale mucho menos de lo esperado (es un secundario más), y encima le han dado el personaje más comedido e insustancial de la cinta. Lo dicho, curioso, porque es un cómico y lo suyo hubiese sido darle un personaje más desmelenado, pero ahí no me meto.

En conclusión, ‘Voy a pasármelo bien’ sirve como entretenimiento de usar y tirar, pero nada más, cumpliendo en parte su promesa, pero sin que sea realmente memorable o la vayamos a recordar con el tiempo. Es más, en unos días ya nadie hablará de ella, y tampoco podremos lamentarlo, porque sus responsables han optado por una propuesta que ya se había hecho con anterioridad, pero mucho mejor. Y es que hoy en día las buenas intenciones no son suficientes y no puedes conformarte con poco, teniendo que ofrecer algo más, pero bueno, tampoco es una mala película y el público menos exigente saldrá con una sonrisa de la sala de cine, aunque el resto lo dudo. Una pena, porque había potencial, pero no han querido aprovecharlo.

Crítica en vídeo:

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