Predator: La presa (Prey) – Crítica – ¿La mejor secuela de la saga ‘Depredador’? No lo creo…

‘Predator: La presa’ (cuyo título original es ‘Prey‘) es la precuela de Depredador que nadie vio venir, y en la que el estudio (más que 20th Century Fox, sería Disney) no ha confiado demasiado, estrenándola por la puerta de atrás, es decir, directamente en Disney Plus (en otros rincones del mundo en Hulu, que también es de Disney…). Las críticas han sido muy positivas, y parece que el público comparte esa satisfacción, celebrando una secuela, perdón, precuela que se supone que sí es digna del mítico y despiadado alienígena. Pues bien, ya le he podido hincar el diente y… vuelvo a ser el aguafiestas de turno, ya que no me ha convencido en absoluto, siendo una cinta insustancial, que se conforma con repetir una fórmula ya conocida, y que no ofrece nada nuevo. Pero mejor vayamos por partes.

El director es Dan Trachtenberg, responsable de la olvidable ‘Calle Cloverfield 10′, que resulta que era una obra maestra y yo no me había enterado, porque cada vez que hablan de ella se comenta lo estupenda que es. Como se puede apreciar, no soy un gran fan del anterior trabajo del bueno de Dan, pero aquí le reconozco que ha hecho un trabajo correcto, con unos ataques del Predador bastante efectivos, pero sin que alcance el nivel desplegado por el genial John McTiernan en el clásico original. Lo sé, eso es imposible, porque ‘Depredador‘ (1987) sólo hay una, pero nunca está de más decirlo.

Por otro lado, y aunque la dirección cumple, no comparto las quejas de Trachtenberg por el hecho de que su nueva película haya terminado directamente en las plataformas, confesando que le entristece que esta precuela no haya pasado por los cines. Lo siento, Dan, pero se nota el bajo presupuesto, y los efectos especiales son la prueba final, no estando jamás a la altura (esos animales CGI…). Y es que Hollywood siempre olvida que lo artesano siempre funcionará mejor que lo digital, de ahí que este Predator medio digital jamás esté al nivel del original, confirmando que el maquillaje siempre será la opción más acertada. Lástima que esa lección todavía no la tengan aprendida.

Y si nos ponemos muy quisquillosos, la fiesta (ya sabéis, el Predator desmembrando) tarda mucho en llegar, ya que al comienzo asistimos a una película de indios que jamás te crees, quizás porque los actores parecen todos modelos, o porque el vestuario no convence, o porque nunca te transmiten lo mismo que otras producciones de indios mucho más inspiradas. Si hubiesen llamado al loco de Mel Gibson podría haber sacado oro puro de todo esto, pero está claro que la precuela no sabe qué quiere ser, mezclando dos películas, y sin que ninguna de ellas llegue a convencer del todo. Aunque eso sí, se agradece su breve duración de 90 minutos. No todo iba a ser malo.

Y bueno, tampoco me detendré demasiado en la protagonista, ya que algunos cavernícolas (son demasiados…) han criticado la precuela porque ésta es mujer, pero no puedo mirar a otro lado, reconociendo que a mí no me ha transmitido nada este personaje, y siendo curioso que algunos se afanen en catalogarla ya como un icono del género, cuando todavía le quedan muchos petit-suisse para alcanzar a otras hermanas de guerra. No ayuda que se quede mirando embobada casi todo el film o muestre claros signos de cobardía, algo que le resta mucho valor a su personaje. Ojo, no es culpa de la actriz, cumpliendo en su labor protagónica, pero tampoco la veréis ganar ningún Oscar.

Y para finalizar, el debate: ¿es la mejor secuela de la saga? Pues un rotundo no, ya que creo que ese título le pertenece a la infravalorada e incomprendida propuesta de 2018 (sí, la de Shane Black), que es cierto que parecía más una parodia que otra cosa, pero que al menos era consciente de sí misma. Sobra decir que la mejor me parece la primera (un clásico único e irrepetible, por mucho que lo intenten una y otra vez); que jamás he considerado a la secuela directa (la de 1990 con Danny Glover) una segunda parte digna, por mucho que hoy sea considerada un clásico de culto (ya sabéis, cuando pasan un par de décadas, todo es un clásico, así que ten paciencia, Shane Black, ten paciencia…); que quizás fui muy duro en su momento con ‘Predators’ (2010), siendo un correcto pasatiempo de usar y tirar, y… ya estaría, porque no quiero mentar esas cosas tituladas ‘Alien Vs. Predator’, que puede haber un cataclismo (aunque debo reconocer que la secuela era tan bruta que me genera algo de simpatía).

Por lo tanto, ‘Predator: La Presa’ estaría bastante por debajo, no entiendo cómo es posible que haya encandilado a tantos espectadores, cuando no deja de ser un remake de la primera parte pero con indios. Pero bueno, para gustos colores, así que aplaudo si la habéis disfrutado, pero yo ya la he olvidado, siendo una de las decepciones del año por lo que se ha dicho de ella. Y ojo, que soy de los que tuvo curiosidad cuando se anunció el proyecto, porque no dejo de ser un fan de Depredador (la primera es una obra maestra, y lo diré las veces que haga falta), pero no compro esta precuela, porque no me ha dado nada nuevo o digno de rescatar. Una secuela más que dudo que acabe siendo de culto dentro de unos años. Ese título está reservado a Shane Black. Tú puedes…

Crítica en vídeo:

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