Doctor Strange en el multiverso de la locura – Doctor Strange in the Multiverse of Madness – Crítica (Sin Spoilers) – Sam Raimi ofrece una efectiva secuela cuyo mayor pecado es no ser lo que se ha vendido

En 2016 nos llegó ‘Doctor Strange‘, una gran entrega del universo Marvel, que quizás no esté entre las mejores, pero que supuso un soplo de aire fresco y una grata sorpresa, en especial gracias a la espléndida interpretación del siempre impecable Benedict Cumberbatch. Desde que se anunció la secuela, con ese llamativo título, las expectativas fueron muy altas, pero la escena post-créditos de la entretenida ‘Spider-Man: No Way Home‘ fue lo que lo cambió todo, dándole un aura todavía más épico a esta nueva entrega. Y es que muchos han tomado esta segunda parte como un gran blockbuster al nivel de otras producciones de la casa, como si fuese el gran evento del año. Una vez vista, me temo que muchos van a salir decepcionados de la sala.

Como se indica en el título, ésta es una crítica sin spoilers de ningún tipo (qué aprendan otros…), aunque debo reconocer que cuesta hablar de una película de estas características sin revelar nada, pero tranquilos, siempre cumplo mi palabra. Por un lado, creo que estamos ante un film a la altura de la primera parte, entretenido y efectivo, pero que no da todo lo que promete. Y es que considero que se ha vendido como lo que no es, generando unas altas expectativas que me temo que no se van a ver cumplidas, ya que no estamos ante una de las mejores películas de Marvel (el nivel es muy alto), que es lo que muchos esperaban, y el fan service está a años luz de propuestas como ‘Endgame o ‘No Way Home’. Sí, hay sorpresas (bueno, si no te las han destripado antes….), pero ni suman ni restan, simplemente son pequeñas concesiones a un fan deseoso de este tipo de detalles.

Y es que aquí estamos ante una nueva entrega de ‘Doctor Strange’, no ante otro evento plagado de invitados especiales. Conviene dejarlo claro, porque me temo que la decepción va a ser mayúscula (en la sala de cine no ha habido ni un solo aplauso…). Dicho esto, conviene advertir también que es impensable ver esta secuela sin haber visionado antes la (fallida) serie ‘WandaVision‘, hasta el punto de que me parece crucial para entender las motivaciones de cierto personaje. Lo de la curiosa ‘What if…?‘ ya es a gusto del consumidor, pero también lo recomiendo. Ahora sí, entramos en materia.

Sam Raimi entró en el proyecto en sustitución de Scott Derrickson, director de la primera entrega, y que se fue de la película por las clásicas desavenencias con los productores. Aunque Derrickson realizó una gran labor con el film original, no podemos negar que la entrada en escena de Raimi impulsó todavía más el interés en esta secuela, ya que se prometió más locura y terror. Entiendo que todos conocéis al señor Raimi pero, por si acaso, recordaré que es responsable de la trilogía ‘Posesión Infernal (Evil Dead)‘, ‘Darkman‘, la reivindicable ‘Arrástrame al infierno‘ o la trilogía del Spider-Man de Tobey Maguire. La primera impresión nos podría hacer creer que se le contrató por las películas del trepamuros, pero algo me dice que son sus producciones de terror las que convencieron a los productores de que era el hombre indicado.

En efecto, su labor tras las cámaras mejora el film, con infinidad de planos, detalles y momentos que son puro Raimi, con ecos a sus grandes clásicos y notándose que el cineasta ha sabido plasmar su sello de identidad a un producto claramente comercial. Lo digo por los iluminados que van vociferando que los directores de Marvel son meros mercenarios que venden su alma y entregan trabajos carentes de personalidad. Pues aquí está el señor Raimi, demostrando que eso no es cierto, y entregando una cinta que aprovecha su rico mundo y visualmente fascinante (aunque los efectos especiales sean demasiado evidentes en no pocos momentos…). Por lo tanto, nada que reprochar a la buena mano de Raimi, dejando claro que sigue estando en plena forma (llevaba muchos años inactivo).

Aquí el problema es el guion, que cumple en su afán de entretener y tiene apuntes muy interesantes (se ahonda más en la personalidad de Strange), pero que no aprovecha el tema del multiverso. No puedo entrar en detalles, pero esperaba más locura y descontrol, y al final deja la sensación de que tienen el freno echado, desmelenándose en pocos momentos, cuando una premisa así exigía ir más allá. Como secuela es un sí, como propuesta de Marvel que quiere jugar en las grandes ligas, es un no. Como ya he indicado, el fan service se queda a medias, las motivaciones de algunos personajes pecan de apresuradas, y hay decisiones argumentales que no acaban de convencer. Me lo he pasado bien, pero esperaba pasármelo mejor. Por cierto, el guionista de esta secuela no es el mismo de la primera, y se nota, ya que pocas menciones hay a aquélla. A pesar de la ambición, no la supera, aunque lo pretenda.

Benedict Cumberbatch vuelve a hacer el personaje suyo, siendo impensable imaginar a otro actor en ese personaje, y eso es algo que está al alcance de muy pocos. El brillante actor vuelve a ofrecer una interpretación maravillosa y a la que no se le puede encontrar ni un solo reproche, repleta de carisma y buen hacer. Queremos más Strange y más Cumberbatch, y espero que el intérprete se quede muchos años más con nosotros, porque es la clave del éxito del personaje en el cine. En lo que respecta a Elizabeth Olsen, muchos están pidiendo ya una estatuilla para ella por este papel, y la verdad es que no me chirriaría en absoluto, porque está increíble, con una interpretación tan sorprendente como sentida. Debo confesar que su personaje no me parece el mismo que hemos visto en años anteriores, pero eso no es culpa de la actriz, componiendo un rol repleto de matices. Lo dicho, fabulosa. El resto del reparto está a la altura de las circunstancias, agradeciéndose sus aportaciones.

En conclusión, una efectiva secuela, que cumple su cometido de entretener, pero que ha pecado de ambiciosa, o quizás Marvel no la ha sabido vender. Sí, será un éxito de taquilla, pero estoy seguro de que a la larga será un problema para el estudio, ya que muchos fans van a salir desilusionados de la sala. Mi consejo es que la disfrutes como una nueva entrega de Doctor Strange, porque si esperas otra ‘Infinity War‘ o ‘No Way Home’, el chasco va a ser épico. No está entre las mejores del estudio, pero es una buena película, en especial gracias a la labor tras las cámaras de Raimi (gran fichaje que espero que repita) o el magnífico elenco (con Cumberbatch y Olsen a la cabeza). Eso sí, que Marvel deje de jugar con las ilusiones del público, que luego pasa lo que pasa… Esperando a la próxima, señor Strange.

Crítica en vídeo:

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