Muerte en el Nilo – Death on the Nile – Crítica – Kenneth Branagh nos ofrece otra elegante (aunque excesiva) adaptación de Agatha Christie

Kenneth Branagh es uno de los cineastas más interesantes, irregulares y entregados del mundo del cine, al menos en la actualidad. Lo sé, no casan demasiado dichos conceptos, pero ahí están, y es lo que le define, porque nunca sabes por dónde te va a salir. Hace unos años apostó por la adaptación de ‘Asesinato en el Orient Express (Murder on the Orient Express)’, popular novela de Agatha Christie, y que ya fue llevada al cine en 1974 de la mano del siempre genial Sidney Lumet. Branagh tenía la difícil papeleta de ofrecer un producto diferente al original, y aunque la propuesta de los 70 es claramente superior, se puede admitir que logró su propio estilo, con una historia ya conocida pero que ofrecía algunas novedades interesantes, como es el caso de su fantástico reparto (aunque el de 1974 no se quedaba atrás…).

En el final de aquélla se jugueteaba con la idea de una nueva entrega de Branagh como Hércules Poirot, concretamente ‘Muerte en el Nilo (Death on the Nile)’, otra de las grandes obras de la mítica autora. Y aquí estamos, después de infinidad de retrasos (se comenta que debido al Covid, pero algo me dice que la polémica en torno a Armie Hammer ha tenido algo que ver…), con unas críticas un tanto tibias (como en la anterior adaptación de Branagh), y con un recorrido por salas que no ha sido el desastre que muchos vaticinaban, y eso que apenas dos meses después ha acabado en Disney Plus. Los tiempos que corren. Qué os voy a contar…

A pesar de haber visto la adaptación original de 1978, me he embarcado en este viaje por el Nilo, ya que disfruté con la propuesta anterior, y no le suelo decir que no a un misterio, aunque conozca el desenlace de antemano, lo que siempre resta al conjunto final. Todo no se puede tener, pero aquí lo importante es el viaje, y debo reconocer que me ha convencido, al igual que el ‘Orient Express’, no siendo la película aburrida que he leído por ahí, aunque tampoco siendo un producto demasiado llamativo o recomendable. Vuelve a ser un sí, aunque con matices, por lo que mejor ir por partes.

Branagh vuelve a ofrecer una dirección cargada de elegancia y clase, aunque hay un exceso de efectos visuales que empañan el apartado técnico. Entiendo que no es sencillo rodar en según qué sitios, y que el CGI te puede sacar de más de un apuro, pero hay momentos que pensaba que estaba en una secuela de ‘Avatar’ más que en una cinta de misterio, sacándome de la trama en bastantes instantes. ¿Era necesario mostrar infinidad de animales creados por computadora? Lo de la serpiente lo compro, pero lo del cocodrilo y el pez… En definitiva, un abuso de efectos especiales que resta puntos a este apartado, ya que la película luce bien cuando se aparta de éstos, pero peca de exagerada cuando los abraza sin pudor alguno. Donde esté un decorado real y clásico, que se quite lo demás, y esta película lo demandaba a gritos, ya que la original del 78 no necesitó de tantos artificios. Espero que el bueno de Kenneth tome nota para la próxima, que algo me dice que la habrá.

En cuanto al guion, el encargado del mismo (que curiosamente no es Branagh) no se aleja demasiado de lo visto hasta el momento, no habiendo lugar para la sorpresa, más allá de algún cambio de personaje, algunos añadidos (el bigote…) y un par de concesiones a los tiempos que corren. Más allá de eso, es la misma historia, sin trampa ni cartón, aunque creo que es meritorio no aburrir en las dos horas que dura la función, y más cuando conoces todos los giros. Entretiene, que no es poco, pero creo que se ha pecado de conformista. No digo que modifiques la historia principal, ya que no tendría ningún sentido, pero si has leído la novela o has visto el clásico de 1978, seguramente salgas decepcionado del visionado. En caso contrario, adelante, sin miedo.

En cuanto al reparto, se nota que Branagh disfruta interpretando a Hércules Poirot, volviendo a ofrecer una actuación carismática y alejada de las anteriores encarnaciones del popular personaje. Sobra decir que es el mejor del elenco, y eso que tenemos a una sensacional Annette Bening, un comedido Russel Brand (demostrando el estupendo actor que es, aunque le prefiero cuando se desmelena), una sentida Emma Mackey (‘Sex Education’) o una intensa Letitia Wright (‘Black Panther’), siendo una pena que esté más preocupada en destruir su carrera que en demostrar lo buena actriz que es. La otra cara de la moneda son Gal Gadot y Armie Hammer, la primera encorsetada en un personaje demasiado plano como para que brille (y eso que la han vendido como la gran estrella de la función), y el segundo más de lo mismo, siendo dos intérpretes capaces de mucho más. Bueno, en el caso de Hammer, me temo que no tendrá la oportunidad de demostrarlo… Y hasta aquí puedo leer.

En conclusión, ‘Muerte en el Nilo’ supone una buena secuela de ‘Orient Express’, ofreciendo otro misterio con clase, y que cumple su cometido en sus dos horas de duración, pero cabe preguntarse si ambas tienen sentido habiendo visto las obras originales, y algo me dice que no mucho. Por lo tanto, si no conocéis nada de la trama, seguramente salgáis satisfechos, en caso contrario, me temo que esto es más de lo mismo. Y es que algo me dice que Branagh ha querido traer estas historias a las nuevas audiencias, un cometido encomiable, pero que no sé si llegará a dar sus frutos (y no hablo de los económicos). El tiempo dirá.

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