Tampa: La bahía de oro – Selling Tampa – Serie Netflix – Crítica – El spin-off de Selling Sunset supera a la original a pesar de sus insufribles protagonistas

‘Selling Tampa (Tampa: La bahía de oro)’ es el spin-off de ‘Selling Sunset’, popular programa de Netflix sobre el mundo inmobiliario que, temporada tras temporada, ha priorizado el salseo y la polémica por encima de lo realmente importante, que no es otra cosa que las propiedades de lujo. Eso es algo que ya expliqué en mi reseña de la cuarta temporada, mostrando claros signos de agotamiento al estirar un chicle que ya no da más de sí. Pero aquí estamos, con esta nueva entrega, protagonizada exclusivamente por mujeres negras, con Tampa (Florida) como telón de fondo, y con la promesa de ofrecer algo nuevo. ¿Lo habrá conseguido? Pues sí, ya que estamos ante ocho episodios la mar de entretenidos y centrados en los negocios (como debe ser), aunque hay algunos contras que le impiden brillar.

De entrada, todos los conflictos de la serie se centran en temas de oficina, ajenos a amoríos del pasado o cotilleos que no interesan, que es el error en el que cae la propuesta original. Sí, aquí también discuten, pero lo hacen sobre los negocios de cada una, aunque no negaré que el ambiente se enrarece a medida que avanzan los episodios, trasmitiendo demasiado mal rollo en un programa que, sinceramente, no lo necesita, ya que se vende solo y se disfruta cuando se centran en enseñar las casas. Pero esto es Netflix, y hemos venido a jugar, notándose en exceso lo guionizado que está todo, con polémicas orquestadas y que aparecen de la nada. Pero eso no es todo…

Y es que (casi) todas las protagonistas son un grupo de arpías, empezando por una jefa despreciable y altiva, que habla constantemente de familia a la hora de referirse a su equipo, pero que luego sólo mira por sí misma. Desgraciadamente, sus empleadas (no todas) van a juego en maldad, a cada cual más ambiciosa y desleal (se lleva la palma una tal Colony…). De todas ellas, salvaría dos o tres, siendo generoso, pero el resto… Un cóctel de víboras que no lastra el conjunto, pero que le resta puntos, ya que en el último episodio el nivel de toxicidad e incomodidad es demasiado elevado. De verdad, no sé si a estas alturas del cuento es recomendable hacer un programa de mujeres llamándose zorras entre sí en no pocos momentos, pero el ejemplo que dan es lamentable. En el original no sucede tanto, eso seguro (y si sucede es por culpa de Christine, personaje lamentable donde los haya). Que cada uno saque sus propias conclusiones.

A pesar de que es imposible empatizar con sus protagonistas (quizás con un par), porque tienen la ética y la moral donde yo te diga, el show se disfruta igual, con ocho episodios cortos que se consumen rápido y se pasan como un suspiro, como debe ser. Eso hace que estemos ante un producto fresco y que se distancia del original, hasta el punto de superarlo. Claro que aquí no tienes a una Christine que lo empañe todo. Hay proyectos de villana desquiciada, pero sólo espero que no estallen en futuras temporadas, que las habrá. Mientras tanto, un programa recomendable si te gusta este mundo o te convencieron las otras temporadas, aunque se hubiese agradecido unas protagonistas más agradables y maduras. Todo no se puede tener.

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