Kotaro vive solo (Kotaro Lives Alone) – Serie Netflix – Crítica – Una propuesta anime cargada de buenas intenciones pero carente de garra

‘Kotaro vive solo’ es un curioso anime de Netflix sobre un niño que vive solo (el título no engaña a nadie) y la relación con sus vecinos, entre ellos un dibujante de mangas. La verdad es que el punto de partida atrae, y ese es el motivo por el que me he embarcado en esta peculiar aventura. Pues bien, una vez vista confirmo que tiene algo que la hace parcialmente especial, con una apuesta por la emotividad que funciona, y unas buenas intenciones que se aprecian y agradecen, pero sin que todo sea perfecto, ya que a la propuesta le falta humor y garra, algo que sí tenía su hermano mayor,De Yakuza a amo de casa’.

Soy consciente de que las comparaciones son odiosas, pero ambas series tienen varias similitudes, ya sea su apuesta por la cotidianeidad de las historias, el formato de los episodios (se cuentan varias tramas por capítulo) o simplemente por el escenario (barrio de Japón). Mientras que ‘De Yakuza a amo de casa’ opta por un humor gamberro y sin concesiones, ‘Kotaro vive solo’ se deja llevar, con tintes cómicos muy livianos, prefiriendo contentar al espectador con la amabilidad de sus personajes y de su entrañable protagonista (su forma de hablar es impagable). Eso está genial, pero se hubiese agradecido un poco más de gamberrismo por parte de sus responsables, ya que todo es demasiado blando y sutil.

Y bueno, cuando la producción quiere ser graciosa, provoca incomodidad, más que otra cosa (no siempre, pero hay momentos…). Esto es debido al personaje del vecino hortera, con momentos un tanto extraños, y con el guionista jugando con los dobles sentidos. No sé si es la mejor idea en una serie protagonizada por un menor, pero ahí lo dejo, porque estoy seguro de que más de uno se va a escandalizar, aunque queda a gusto del consumidor. Por otro lado, la serie no molesta, ya que son episodios cortos, y se ve sin mayores complicaciones, pero es una pena que jamás vaya más allá. Sí, invitan a la reflexión, pero al final se acaban quedando en la superficie. La animación cumple, sin grandes alardes, siendo los guiones (y sus personajes) lo más destacable del conjunto final.

En conclusión, una serie anime tan interesante como emotiva, con unos personajes bien dibujados, y que da lo que promete, pero que se acaba conformando con poco. Desde luego hay propuestas mejores por ver, por lo que si no tienes demasiado tiempo para dedicarle, no te la recomiendo. Y es que en unos tiempos como los que vivimos, con tal exceso de oferta en series, tienes que intentar ofrecer algo más, y aquí no es el caso, por mucho que las intenciones hayan sido las mejores del mundo. Correcta, que no es poco, pero nada más.

Crítica en vídeo:

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