Escape Room: La pel·lícula – Crítica – Una divertida e ingeniosa comedia catalana

Desde que supe de este proyecto, sabía que estaba hecho para mí. Y es que adoro los Escape Room, y si ya me lo vendes como una comedia de intriga, el trato está más que hecho. No obstante, esa no es la mayor particularidad de esta propuesta, ya que está rodada íntegramente (salvo algún diálogo suelto) en catalán, siendo una decisión más que respetable, pero que obviamente ha puesto barreras a cierto sector del público, que no es otro que el castellanoparlante. Yo lo soy, pero como he tenido una educación con asignaturas en catalán, lo entiendo (aunque no lo hablo, más que nada por aquello de no hacer el ridículo…), por lo que me he embarcado en esta aventura sin ningún tipo de temor. Una vez vista, puedo afirmar que, si tienes nociones básicas del idioma, lo entenderás todo sin problemas, como ha sido mi caso.

Antes de comenzar a desgranar la cinta, me gustaría continuar en el punto del idioma, ya que me parece una decisión muy valiente por parte del actor y guionista Joel Joen (popular por la mítica serie ‘Plats Bruts’), responsable de la obra de teatro original, y que ha mantenido el catalán como lengua. Todos sabemos que, si hubiese apostado por el castellano, la película hubiese tenido un mayor recorrido por salas (yo la he visto de milagro…), llegando a más espectadores, pero han mantenido ese punto intacto, y hay que respetarlo. Lo digo por la infinidad de comentarios negativos que he leído respecto al film, semanas antes del estreno, sin haberlo visto, y mofándose por el idioma utilizado. Lamentable hasta decir basta, pero que cada uno saque sus propias conclusiones. Dicho esto, creo que tampoco habrían estado de más unos subtítulos, pero eso ya es a gusto de cada uno. Ahora sí, comenzamos.

La dirección es bastante resultona, aprovechando el espacio cerrado y exprimiendo todas sus posibilidades, con una realización que convence y está a la altura de las circunstancias. Es una película pequeña, pero luce estupendamente bien, sin nada que envidiar a otras producciones similares. Y es que no hay que olvidar que es la adaptación de una obra de teatro, transmitiendo la sensación de que estás viendo dicho espectáculo, aunque a un precio más reducido. Pues me parece fabuloso, porque es una forma de hacer llegar tu obra al público que no ha podido asistir al teatro, ya sea por distancia y cualquier otro impedimento. En definitiva, la cinta luce muy bien técnicamente, sin grandes alardes, agradeciéndose su breve duración, ya que se pasa como un suspiro.

El guion es muy inteligente, poniendo sobre la mesa un tema tan polémico como no es otro que el del ‘procés catalán‘ (independencia de Cataluña), y la postura política de cada uno de los protagonistas. Los guionistas, Joel Joan y Hèctor Claramunt, lanzan dardos a diestro y siniestro, pero sin que te dé la sensación de un posicionamiento por su parte, lo que me parece un acierto absoluto. Es un tema peliagudo, pero saben manejarlo con inteligencia y soltura. En cuanto a la comedia, da en la diana en casi todos los gags, con unos diálogos mordaces y unos personajes repletos de matices y con mucho que ofrecer (y esconder…). No obstante, no todo es positivo, debido a un par de decisiones argumentales que no me han convencido del todo, y que quizás resientan el conjunto final, pero eso no impide que el cómputo final sea el de una comedia la mar de disfrutable y recomendable.

Parte del mérito es de sus cuatro estupendos actores, con un fascinante y desternillante Joel Joan a la cabeza (se nota que se lo pasa pipa, pero para algo es su película), el siempre inspirado Ivan Massagué (con un papel bastante opuesto a lo que nos tiene acostumbrados), una divertida Mónica Peréz o una efectiva Paula Vives, con un personaje nada sencillo (al principio es insufrible, aunque me temo que juegan a eso), pero del que sale totalmente airosa. Todos forman un tándem perfecto, que engrandece todavía más el resultado final.

En conclusión, estamos ante una simpática, divertida e ingeniosa propuesta, que entretiene en su ajustada hora y media, y que da lo que promete, pero que es incapaz de alcanzar la gloria por un par de detalles. Obviamente, esto es a gusto del consumidor, por lo que os la recomiendo sin ningún tipo de duda. La lástima es que ha tenido un recorrido por salas paupérrimo, por los motivos explicados más arriba, siendo uno de esos casos en los que una producción merece una segunda oportunidad en plataformas, con sus subtítulos correspondientes y permitiendo que sea más accesible a todo tipo de público. Que ojo, sigo aplaudiendo lo del idioma catalán, pero es obvio que tienes que entenderlo para poder disfrutar de esta propuesta. Enhorabuena a sus responsables, porque quizás no acabe siendo la mejor comedia española del año (catalana seguro que sí, como ellos mismos indican en el póster de la película), pero una de las mejores seguro que sí. Chapó.

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