Super… ¿quién? (Super-héros malgré lui) – Crítica – Una parodia del cine de superhéroes que funciona mejor cuando abraza la incorrección política

Adoro el género de la comedia y el cine de superhéroes, pero si me he acercado a esta parodia ha sido por la presencia del actor, director y guionista (es posible que haga algo más…) Philippe Lacheau. Entre su filmografía se encuentra la estupenda ‘Se nos fue de las manos (Babysitting)’, la cinta con la que le descubrí y su mejor película, ‘Babysitting 2‘, secuela menos inspirada pero igual de divertida, ‘Alibi.com’, simpática comedia que cumplía su función, o la eficiente ‘City Hunter y el perfume de Cupido’, confirmando su amor predilecto por el mundo del cómic.

Para quien esto escribe, se trata de uno de los cineastas más interesantes del panorama francés. No lo veréis en ningún prestigioso festival de cine, pero con él, las risas están aseguradas. Dicho todo esto, aquí está su última película, una comedia que juega a parodiar el género (o subgénero) de moda, que no es otro que el de superhéroes (tonto no es…). ¿Está a la altura del resto de su filmografía? Me temo que no, aunque hay ciertos detalles que la hacen destacar por encima de otras propuestas similares.

La dirección de Lacheau convence (como suele ser costumbre), con unas coreografías que poco tienen que envidiar a propuestas de acción más ambiciosas, aunque queda la sensación de que no le saca todo el partido al género, quizás por limitaciones presupuestarias. Sin ir más lejos, ‘City Hunter’ lucía mucho mejor. A pesar de ello, se nota que Lacheau tiene las cosas claras, no perdiendo el tiempo y arrancando la trama de forma casi inmediata, regalándonos una duración de apenas ochenta minutos, lo que hoy en día es digno de aplauso. Vamos, que aunque no compartas su entusiasmo por este mundo, no tendrás tiempo de aburrirte, en una producción que jamás suelta el acelerador, lo cual es de agradecer.

En cuanto al guion, Lacheau no desaprovecha la oportunidad de dar rienda suelta a su mala baba, con una serie de gags visuales que no dejan indiferente, abrazando un tipo de humor absurdo e incorrección política que ensalzan el conjunto final, sin olvidar la infinidad de referencias a clásicos del mundo del cómic (me cuesta creer que DC y Marvel no le hayan demandado, banda sonora incluida…). Es gracias a esas ocurrencias tan surrealistas por lo que el film destaca, convenciéndonos de que no es un producto olvidable, porque la premisa argumental no da mucho más de sí (aunque hay un giro final que ríete tú de Shyamalan…), siendo sus hilarantes chistes (aunque hay una broma que se podrían haber ahorrado, ya que está de rabiosa actualidad…) lo mejor de la cinta. Sin ellos, estaríamos ante otra más.

Eso sí, aviso a navegantes: tienes que saber dónde te metes, porque una madre y sus dos hijos se han ido de la sala del cine, seguramente cansados de chistes soeces y sólo aptos para adultos. Estoy seguro de que la señora esperaba otra cinta de superhéroes con valores y moralina final, que diese un buen ejemplo a sus retoños, pero se ha encontrado con una broma que no renuncia a lo escatológico y lo burdo. Y es que no cuesta nada informarse, o lo que es lo mismo, no tirar tu dinero a la basura. Hecha la reflexión, yo lo dejo claro: no es una película para todo el mundo, por lo que si no sabes apreciar el humor negro, es mejor que no compres la entrada, o acabarás abandonando la sala, como esa pobre señora.

Respecto al reparto, Lacheau (lo sé, chupito cada vez que escriba su nombre…) vuelve a cargar con el peso protagónico, desplegando una vez más su vis cómica y carisma innato, dejando claro que es eficaz en todas las facetas que se le pongan por delante. Un todoterreno que me da que tiene cuerda para rato, y yo que me alegro. Mención especial a los viejos conocidos de siempre, amigotes de Laucheau que también parecen pasárselo en grande en cada nueva película, como si el bueno de Philippe fuese el Adam Sandler francés, aunque su humor sea todavía más cafre.

En conclusión, no me atrevería a recomendar ‘Super… ¿quién?, pero tengo claro que no es una pérdida de tiempo (y menos con esa duración). Y es que la cinta tiene los suficientes destellos de genialidad (atención al gag de la aspiradora) para confirmarnos que no es una mala película, aunque tampoco lo contrario. El tiempo dirá si estamos ante una bizarrada digna de recordar, o ante un fallido intento de parodiar un género que comienza a dar signos de agotamiento. Tú decides. Mientras tanto, a disfrutar, que no todos los días nos llegan gamberradas como ‘Super… ¿quién?’. Esperando la próxima, señor Lacheau (chupito).

Crítica en vídeo:

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