Uncharted – Crítica – Una floja y perezosa adaptación del popular videojuego

Lo dejo claro desde un primer momento: soy un absoluto fan de la saga de videojuegos ‘Uncharted’, hasta el punto de que la cuarta parte es, seguramente, el mejor al que he jugado en mi vida, y casi lo mismo se puede decir de la segunda entrega. Es por ello que tenía muchas expectativas en la adaptación al cine, pero pronto se esfumaron en cuanto contrataron a Tom Holland (actor del que no tengo nada en contra, es más, me encanta como Spider-Man) como Nathan Drake. Seamos sinceros, no tiene nada de Drake, jugando el estudio (en este caso Sony Pictures, por lo que todo queda en casa) con la precuela, cuando no era necesario. Es una lástima, porque Mark Wahlberg estuvo muchos años detrás del proyecto (al parecer es fan) con la intención de interpretar a Drake, pero fue harto imposible. Al final se ha tenido que conformar con interpretar a Sully, y ya os adelanto que ninguno de los dos personajes es el mismo de los videojuegos, confirmando que estamos ante una muy mala adaptación.

A pesar de ello, y a sabiendas de lo que me iba a encontrar como fan, he ido con la mente abierta con la única intención de pasar un rato entretenido, nada más. No pedía mucho. Pues ni eso me han dado, estando ante una floja cinta de aventuras, rabiosamente perezosa, y que sólo da lo que promete en su clímax, cuando ya es tarde para salvar los muebles. Lo esperado, sumándose al infame grupo de adaptaciones de videojuegos fallidas, y ya van unas cuantas… Pero mejor vayamos por partes.

Ruben Fleischer tiene en su haber títulos tan llamativos como la divertida ‘Zombieland’ o la infravalorada ‘Gangster Squad’, así como fallidos como la terrible ‘Venom’ (aunque se salva porque la secuela es mucho peor) o la olvidable seguna entrega de ‘Zombieland’. Es obvio que estamos ante un director irregular y que no tiene las cosas demasiado claras, y ‘Uncharted’ no es la excepción. Nada queda de la personalidad (si es que alguna vez la tuvo, que no lo tengo del todo claro) de Fleischer como cineasta, con una labor tras las cámaras demasiado insípida. Aquí asistimos a una primera mitad rematadamente sosa, con un aburrido recorrido por las calles de Barcelona (que la música flamenca no falte…), para luego deleitarnos con la famosa escena del avión, totalmente destripada en los tráilers y clips, y finalizando con un clímax bastante entretenido, pero que llega demasiado tarde para convencernos de que no estamos ante una película del montón y que no aporta nada al género.

No sé dónde se han invertido los 120 millones de dólares del presupuesto (seguramente han ido a parar al bolsillo de sus protagonistas), pero no lucen por ningún lado, más allá de las escenas comentadas, con unos efectos visuales demasiado evidentes y con estética cartoon. Seguramente esa sea la explicación de porqué la película tarda tanto en arrancar y pone toda la carne en el asador en su segunda mitad, cuando el espectador ya está mirando la hora. Zanjando este apartado, la película visualmente no está al nivel de lo esperado en una producción de tamaño presupuesto, siendo una cinta que juega a ser un blockbuster, pero que se queda a medias. Esto ya lo hemos visto antes, y fue mucho mejor. Con eso os lo digo todo.

Respecto al guion, estamos ante un pastiche de ideas, combinando la historia del cuarto videojuego con pinceladas del tercero. ¿Tiene esto algún sentido? Obviamente no, siendo un detalle de nula relevancia para los espectadores que no hayan jugado a los videojuegos, pero que afecta al conjunto final, con una historia vacía y plana que ni sorprende, ni atrapa, ni cautiva, ni nada de nada. Teniendo en cuenta el material original, es bastante sonrojante la pereza de los tres (repito, tres…) guionistas, que estoy seguro de que habrán jugado al videojuego, pero cada uno a una entrega distinta, porque de otra forma no se explica este desaguisado. Dudo mucho que esto convenza ni a los fans ni al público, a pesar de meter dosis de humor que pocas veces dan en la diana. En la sala no se ha escuchado ni una sola risa, sólo bostezos, y uno era el mío. Y es que estamos ante una descafeinada propuesta de aventuras que se conforma con poco.

Una vez hemos aclarado que los personajes del film no tienen nada que ver con los de los videojuegos, conviene pararse en el reparto, con un Holland que cumple como simpático protagonista, siendo un curioso action hero que no chirría en las escenas de acción, moviéndose con soltura. Algo me dice que le han escogido precisamente por eso, o por aprovechar la fama de Spider-Man (me decanto más por esto), pero se gana el cheque, confirmando que tiene carisma y tablas para afrontar un proyecto de esta envergadura (aunque al final haya acabado siendo un blockbuster low cost). Por su lado, Wahlberg se lo pasa en grande como Sully, aprovechando la gran química que tiene con Holland. Reconozco que sus enfrentamientos verbales me han sacado alguna sonrisa, dejando la sensación de que desaprovechan su talento en una película que no lo merece. Ambos son lo mejor de la película, pero de lejos.

Y hablando de desaprovechar, por ahí se pasea un Antonio Banderas bastante aburrido en un villano acorde con su estado de ánimo, siendo una lástima que le hayan llamado para esto, cuando todos sabemos que tiene el talento y mala baba necesarios para ofrecer un enemigo tan temible como hilarante. No ha podido ser, y lo mismo se puede decir del resto del reparto, los cuales no han tenido la misma suerte que los dos protagonistas, anclados a unos personajes planos y sin chispa. Este es el show de Holland y Wahlberg, y los muy canallas no han invitado a nadie más a la fiesta.

En conclusión, estamos ante una propuesta fallida y una mala adaptación, la cual habré olvidado mañana, y que nos amenaza con una secuela. En manos del público está la última palabra, pero dudo que solucionen los errores de la primera parte, notándose que el mundo de los videojuegos y Hollywood jamás se van a entender, salvo honrosas excepciones. Me lo veía venir, pero no deja de ser doloroso que se haga una película tan insustancial y pobre teniendo en cuenta la marca original. Y es que ‘Uncharted‘ es un referente en el mundo de los videojuegos, y parece que a los responsables del film no les ha quedado claro. En cuanto a los fans de la saga, podemos consolarnos revisitando los videojuegos, los cuales no dejaban de ser películas, en especial la cuarta entrega. Ahí está el verdadero cine, mientras que aquí, está la nada más absoluta. Nathan Drake merecía algo mejor…

Crítica en vídeo:

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