Nadie duerme en el bosque esta noche 2 (W lesie dzis nie zasnie nikt 2) – Película Netflix – Una espantosa y prescindible secuela que convierte a la primera en una obra de arte

Justo hace un año se estrenó Nadie duerme en el bosque esta noche, producción de terror de Netflix que no hizo demasiado ruido, pero cuya secuela ya se encuentra entre nosotros. No tengo muy claro quién la había pedido, pero estoy seguro que un servidor no se encuentra entre ellos, ya que no quedé demasiado satisfecho con un slasher rural que tenía algunos aciertos, pero que acababa quedándose en tierra de nadie. No obstante, tampoco era una bazofia, que ya es, y más viniendo de la plataforma. Pues bien, esta secuela sí lo es, siendo una propuesta tan espantosa como prescindible, y convirtiendo a la primera en una obra de arte. Pero mejor explicar el por qué, que hay mucha tela que cortar.

Cuesta creer que el director y guionista sea el mismo de la primera parte, pareciendo que el material haya caído en manos de su peor enemigo, ya que estamos ante una especie de parodia sin sentido que insulta a la película original, y mira que aquélla no era nada del otro mundo. Se supone que es una secuela directa, pero no hace falta haber visto la anterior, ya que esta cinta toma su propio camino (y que camino…), apostando por un argumento de imposible digestión (subtrama romántica incluida…). Es algo a lo que suelen recurrir las secuelas del cine de terror (como es el caso de la infame La Matanza de Texas 2), siendo un despropósito incontestable, pero parece que no aprenden la lección. Algún día…

Eso sí, nada que reprochar a los efectos de maquillaje, aunque el gore les haya quedado demasiado grotesco, que entiendo que es la intención, ya que no escatiman es vísceras, hasta el punto de que incluso me sorprende el grado de violencia teniendo en cuenta que es un estreno de Netflix. Está claro que no soy el público objetivo (film donde lo más destacable es la forma en la que mueren las víctimas), por lo que quizás los amantes de la casquería salgáis contentos. Repito, quizás y si tenéis el listón muy bajo.

Por otro lado, en esta ocasión se apuesta más por el componente fantástico, algo que en la primera se tocaba de forma muy sutil. Ningún problema si se hace bien, pero no es el caso, abandonando el género del slasher (mucho me temo que los fans de la primera van a quedar muy decepcionados) y ofreciendo una monster movie que no hay quien se la trague, coqueteando con la serie Z a cada minuto. Qué demonios, olvidaos del coqueteo, esto es serie Z de la de toda la vida. Está claro que los guionistas han optado por la peor solución posible a la hora de encarar esta secuela, y no sabéis de que forma.

Uno de los problemas de la primera parte es que no tenía claro su propio tono, tomándose demasiado en serio a si misma. No quiero de pecar de hipócrita, pero ojalá lo hubiesen hecho con esta secuela, porque el tono cómico es infumable, y lo peor de todo es que los responsables pierden la cabeza en la segunda mitad del film, con un chiste sin gracia que alargan hasta el exceso. De verdad, no hay por donde coger esta secuela, ya que no sirve ni como comedia de terror desvergonzada, que mucho me temo que es lo que se pretende.

Lo único destacable son los cinco primeros minutos, una fantasía vampírica que está muy por encima del resto de la cinta. Es una lástima que los productores de este subproducto hayan apostado por continuar una historia que no daba para más (a la vista está la secuela), en vez de ofrecer una historia completamente nueva, y no este híbrido sin gracia. Sinceramente, creo que los responsables de la cinta han corrido para presentar una producción de terror para Netflix en pleno Halloween, porque otra explicación no le encuentro a una secuela que nadie había pedido y que es un horror a todas luces. Me sorprendería bastante que alguien se atreviese a defender este desaguisado.

Respecto al reparto, seré breve. Me sabe mal por todos y cada uno de los implicados, en especial por la protagonista de la primera entrega (también vista en la curiosa Todos mis amigos están muertos), ya que considero que tiene demasiado talento como para acabar en algo así. Soy ella, y me niego a participar en este subproducto, por lo que entiendo que debe tener algún tipo de amistad o relación con el director y guionista. O su agente es su peor enemigo, todo es posible. Por cierto, la banda sonora no está al estupendo nivel de la primera parte, con un tema principal que era fabuloso y que aquí se abandona. Ni eso nos dan.

Y espérate, que los que están detrás de la película quieren hacer una saga (la escena post-créditos es la pista). ¿Estamos locos? Sólo espero que Netflix abogue por el sentido común y se niegue en rotundo, porque lo único que hacen este tipo de producciones es darle más mala fama a una plataforma que necesita urgentemente de mejores productos, y ya os adelanto que Nadie duerme en el bosque 2 no les hace ningún favor. Mi consejo es que, independientemente de si os gustó o no la primera parte, ni os acerquéis a esta segunda parte. Una de las peores películas del año, que ya es decir. Una vez más, gracias Netflix.

Crítica en vídeo:

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