Jugando con fuego: Latino – Too Hot to Handle Latino – Netflix – La versión latina ofrece lo mismo pero con más picante y menos conflictos

Jugando con fuego (Estados Unidos) Temporada 1

Jugando con fuego (Estados Unidos) Temporada 2

Jugando con fuego: Brasil

Jugando con fuego (Too Hot to Handle) es una reality de Netflix que comenzó con una primera temporada estadounidense que fue un enorme éxito (como era de esperar teniendo en cuenta el formato), el cual derivó en una segunda temporada (bastante inferior a la original) y dos extensiones como son las de Brasil y la Latina, que es la que nos ocupa. Pues bien, ¿qué diferencia esta nueva versión de las anteriores? Respecto a la brasileña, que en la latina hay más sexo (perdón por el spoiler…) y menos conflictos, lo cual es de agradecer (más por lo segundo que por lo primero), y respecto a la estadounidense, que hay menos humor (en ese aspecto es la mejor) y también más sexo (mucho más), notándose que algunas cosas cambian dependiendo de la nacionalidad de los concursantes. Fuera de eso, el formato es el mismo, con unos concursantes que navegan entre lo admirable y lo insufrible, pero mejor vayamos por partes.

En esta versión latina (que junta a concursantes de nacionalidad mexicana, argentina, colombiana y española, con todo lo que ello conlleva) se comete exactamente el mismo error (como en Jurassic Park, cuando se escapan los dinosaurios..) que en la versión brasileña, que no es otra cosa que dejarles un margen de 24 horas para que se conozcan sin reglas. Obviamente lo aprovechan, “conectando” en apenas minutos. Si lo de Brasil ya fue impactante, no te cuento lo que aquí acontece, siendo una jauría de bestias que no deja títere con cabeza. Entiendo que la intención de los responsables del concurso es que luego tengan más ganas de “conectar” de nuevo. Eso, o aumentar la natalidad, quién sabe.

‘Esto es como el Cluedo, pero en sexo. ¿Quién caerá antes… en la cama?’

Las reglas son las mismas (bueno, en el desenlace no, pero luego iremos con ello), por lo que me centraré en los concursantes, empezando por Locho, individuo que tarda un par de episodios en aparecer, y que lo hace casi de la peor forma posible, pero que pronto destaca al coger el testigo del tesorero, es decir, el personaje que vigila que nadie incumpla las normas para amasar los billetes. Esta es una figura que ya disfrutamos en la primera temporada de la versión USA, y aquí vuelve a ser un pilar fundamental, entre otras cosas porque Locho es todo un personaje, provocando la risa en no pocos momentos (aunque sea de forma involuntaria).

En otros casos, el programa se esfuerza en hacer protagonistas a concursantes como Israel (con el que no tengo nada en contra, pero tampoco es el carisma personificado), Carolina (que al principio es terrible, peor que luego se relaja) o Nico (pereza…), siendo en este último caso mucho más sangrante, confirmándose como el gran pluf de esta edición (llega haciendo ruido, pero luego nada). Por otro lado, hay concursantes con sus dosis justas de protagonismo, como la pareja formada por Lilia y Joel, que no suman pero tampoco restan (algo es algo), y otros de los que el programa prescinde de la forma más injusta posible en el ecuador del concurso.

Eso es algo que ya se vio en la versión Brasil y en la segunda temporada USA, expulsando a concursantes por no entablar relaciones amorosas (aunque más bien serían sexuales). Vamos, que si no das juego, a la calle, cuando luego hay otros muebles a los que dejan intactos (hola, Dahiana). Menos mal que han tardado en implantar esta absurda norma, porque nos habríamos perdido a concursantes más que interesantes en la primera temporada del show, tesorero incluido.

‘Zaida, la peor concursantes de la edición. Por favor, que se la queden, no se aceptan devoluciones…’

No nos podemos olvidar de la representación española, que no es otra que Zaida, la cual refleja un nivel cultural deplorable, y seguramente un ejemplo de la nefasta educación de su país (sí, el mismo que el mío…), por mucho que duela admitirlo, pero es que es la única del programa que no da ni una. Espero que los espectadores que vean el show no nos relacionen con ella, porque tela (no sabe situar Argentina o no conoce la definición de inquebrantable, entre otras perlas).

Dicho esto, se trata de una de los peores concursantes de esta versión latina, totalmente forzada y carente de naturalidad, aunque todo cobra sentido cuando descubres (bueno, en realidad me lo ha confirmado mi fuente) que viene directa del ya desaparecido (menos mal) programa de ‘Mujeres, hombres y viceversa’, donde ejercía de pretendiente. Es obvio que quiere tele (es ella la que busca el protagonismo, no espera a que el programa se lo de), y es por ello que se nota lo impostado de su personaje, trayendo lo peor de los reality españoles al concurso que nos ocupa. ¿De verdad no había mejores candidatas españolas? Maldita la hora… Y espera, que forma pareja con Nick (otro que tal baila), formando el dúo más aburrido de la temporada. Prescindibles es quedarse corto.

Todos sabemos que esto está más guionizado que un programa de Telecinco (bueno, tampoco nos pasemos), por lo que es una buena noticia encontrarse con la concursante más auténtica de todas las ediciones, que no es otra que Flor. La misma forma, junto a Nico, la mejor pareja (también conocida como los cordobeses, al ser ambos de Argentina) de esta versión latina. Se agradece que haya algo de autenticidad en un show de esta índole, por lo que bravo por ellos.

‘La pareja más aburrida de la edición jugando a ser divertidos y picantes. ¿Lo lograrán? Spoiler: NO’

Y una vez analizados casi todos los concursantes (los que me he olvidado tampoco son dignos de mención, ya sea porque los expulsan antes de tiempo o porque dan lástima, como es el caso de Clovis), llegamos al desenlace, optando por repartir el premio… Mejor que lo descubráis vosotros mismos, pero me limitaré a afirmar que vuelve a ser un reparto injusto, ya que algunos se llevan más que otros, cuando no lo merecen. Y hasta aquí puedo leer.

En conclusión, estamos ante otra edición entretenida, que no tiene mucho que envidiar a la brasileña, y que se distancia de las versiones estadounidenses, siendo un show que seguramente vuelva a convencer a los aficionados al programa. En eso no engañan a nadie. Esperando a la siguiente versión, que espero que no sea la española… Que demonios, adelante, que estamos aquí para jugar. Que Chiquito de la Calzada nos pille confesados.

Crítica en vídeo:

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