The White Lotus – Una hilarante y mordaz serie que no deja indiferente

The White Lotus es una serie en exclusiva de HBO, creada, producida, escrita y dirigida por Mike White (el apellido viene que ni pintado), el cual nos presenta una hilarante propuesta en la que unos peculiares clientes se hospedan en un hotel de Hawái, teniendo que lidiar los empleados del recinto con sus constantes problemas del primer mundo. Esta sinopsis (que me he sacado de la manga como quien no quiere la cosa) no es ni la punta del Iceberg, ya que estamos ante una interesante serie cargada de mala baba y crítica social, siendo una producción refrescante y perfecta para el verano, pero también poniendo sobre la mesa una serie de debates y reflexiones que la convierten en algo más. Obviamente, la crítica ha salido muy convencida, compartiendo esa ilusión por mi parte, al estar ante una de las series más originales e inclasificables del año. Pero mejor vayamos por partes.

La dirección sólo se puede calificar con un adjetivo: impecable. Y es que el director (habituado a producciones independientes) sabe sacar partido al escenario (un hotel en Hawái), además de presentar unas bellas imágenes de un gran poderío visual (atención a los finales de episodio), siendo un apartado al que no se le puede encontrar ningún reproche. También se agradece que la serie no haya optado por el dramatismo o la lentitud de otras propuestas similares, no habiendo jamás espacio para el aburrimiento y logrando que sus episodios de una hora se pasen como un suspiro. Sí, hay mensaje, reflexión y fondo en la historia, pero también un interés en entretener a los espectadores, que es algo de lo que se suelen olvidar otros a la hora de abordar propuestas de esta índole. The White Lotus es el ejemplo perfecto de que se puede presentar humor inteligente y moraleja sin renunciar a acercarse a todo tipo de público. Un alivio que aquí no se haya caído en ese error tan común.

La historia es atractiva y fascinante, pero no se puede negar que los personajes son auténticos clichés con patas, como la familia disfuncional (con adolescente odiosa e insufrible incluida) o la pareja de recién casados, aunque no por ello sean menos interesantes. Eso sí, no me ha acabado de convencer la trama de la soltera que acaba de perder a su madre, al no funcionar al mismo nivel que la del resto, por no hablar de lo predecible que resulta.

El guion es mordaz y ácido, apostando por un humor cargado de mala leche, aunque debo reconocer que la parte de la crítica social no me ha convencido del todo, a pesar de abordar asuntos de rabiosa actualidad (machismo, feminismo, racismo… sírvase usted). Y es que la serie pone sobre la mesa interesantes y apasionantes debates, pero la conclusión a la que llegan los personajes jamás es arriesgada, siendo conformista y hasta cierto punto cobarde, acorde a los tiempos que corren, cuando hay algunos diálogos que sorprenden a la hora de discutir esta extraña actualidad que nos ha tocado vivir, pero quedándose a medio gas. Nunca quedan del todo claras las intenciones del responsable de la serie, si realmente discute la realidad actual o por el contrario la apoya y defiende. Lo que comúnmente se llama no mojarse. Una pena, ya que era momento de poner las cartas sobre la mesa, y White ha preferido apostar sobre seguro.

Atención al cóctel de géneros, el cual funciona a la perfección, combinando comedia (aunque de la hilarante e incómoda), drama (hay momentos muy intensos) o suspense (la gran incógnita que se plantea en los primeros minutos de la serie), siendo una propuesta que quizás no todos compren, pero cuya naturalidad y perspicacia se agradecen, siendo finalmente una serie que no deja indiferente y se esfuerza por ser algo más. Normal que se esté hablando de ella a pesar de la nula promoción o de su particular premisa.

El reparto está repleto de rostros conocidos, siendo un elenco de lujo que aporta elegancia y buen hacer al conjunto final. Todos están impecables (como siempre, algunos más que otros), sin excepción, aunque si tuviese que destacar a algunos de ellos, serían Jennifer Coolidge, Alexandra Daddario (ambas con una gran carga dramática), Steve Zahn (por favor, que le den más papeles relevantes, que nos estamos perdiendo a un gran intérprete), Jake Lacy (sorprendente en un personaje complicado), Fred Hechinger (actor visto en Fear Street y al que le auguro un gran futuro), o un fabuloso Murray Barlett como gerente del hotel, saboreando el que es el mejor personaje de la serie y, por lo tanto, la mejor interpretación.

Por último, pero no menos importante, destacar la maravillosa banda sonora de Cristobal Tapia de Veer, ya sea en los estupendos y enigmáticos títulos de crédito, o durante los episodios, añadiendo matices y fuerza a las escenas más rocambolescas de la producción, siendo una partitura inspirada y efectiva que eleva todavía más el conjunto final. Una delicia.

En conclusión, y a pesar de algunos contras (no cargar las tintas o personajes y tramas que no acaban de funcionar al mismo nivel que el resto), seguramente estemos ante una de las mejores series del año, siendo una grata sorpresa que deja con ganas de más, al querer saber más de estos estrafalarios personajes (hasta el momento mantienen que es miniserie, y el final está bastante cerrado) . Una propuesta que estoy seguro de que te convencerá si buscas algo diferente e ingenioso, planteando una serie de preguntas que invitan a la reflexión, aunque sin abandonar el humor grueso. Hacen falta más producciones que te hagan disfrutar y pensar al mismo tiempo. Bien hecho, señor White.

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