Jungle Cruise – Una simpática aventura como las de antes

Jungle Cruise es la nueva propuesta de Disney en clave aventuras, siendo la adaptación de una de sus atracciones (al igual que sucedió con la saga Piratas del Caribe), y la cual estuvo rodeada por una absurda polémica en sus inicios. Estrenada por fin, tanto en salas de cine como en la plataforma de Disney Plus (en fin…), Jungle Cruise ha cosechado críticas dispares, algunos decepcionados ante el espectáculo de la casa del ratón (sinceramente, no sé qué esperaban), mientras que otros han quedado más convencidos, coincidiendo en que se trata de un film de aventuras como los de antes. Pues me uno a esta última opinión, porque eso es exactamente lo que es la película, aunque mejor vayamos por partes.

En la dirección se encuentra el español Jaume Collet-Serra, responsable de producciones tan estimables como Infierno azul (The Shallows) o Una noche para sobrevivir (la mejor de sus cuatro colaboraciones con el fabuloso Liam Neeson), además de tener pendiente de estreno Black Adam (spin-off con el villano de Shazam), de nuevo con Dwayne Johnson. Me alegra que Disney haya confiado en él para un blockbuster de estas características, ofreciendo al catalán una de las grandes oportunidades de su carrera. Respecto a su labor, es más que convincente, evocando ese gran cine de aventuras con sabor añejo, pero no se puede negar un abuso flagrante de unos efectos visuales poco inspirados (sorprende que estén por debajo de la secuela de Piratas del Caribe, la cual se estrenó hace quince años…) y que sacan de la experiencia en no pocos momentos.

Entiendo que se usen en según qué escenas, pero no en el caso de los escenarios, siendo un error que no se haya apostado por una producción menos artificiosa. Y es que ése es uno de los grandes males del cine moderno. Ojo, no estoy diciendo que la responsabilidad máxima sea del director, pero creo que su labor queda un poco empañada por ese aspecto. Tampoco se puede obviar el exceso de duración, con casi dos horas que, si bien no se hacen pesadas, podrían haberse aligerado un poco, dejando la sensación de ser un blockbuster un tanto caótico y que quiere contar demasiadas cosas. Dicho esto, creo que Collet-Serra cumple y sale airoso de la papeleta, siendo casi seguro que nos sorprenderá con su Black Adam, entre otras cosas porque es un gran director, y aquí lo vuelve a dejar bien claro.

En cuanto al guion, cortesía de tres profesionales, es tan correcto como perezoso, entre otras cosas porque bebe demasiado de producciones como La Momia (1999) o Piratas del Caribe (2003), con infinidad de referencias (el inicio, los villanos o los personajes principales, hermanos incluidos). Sí, la película es puro entretenimiento y funciona como tal, pero deja la sensación de que sus responsables han sido demasiado conformistas, al ofrecer una historia predecible y ya vista por todos, que sabes exactamente cómo va a acabar, y que no se esfuerza por ofrecer nada nuevo. Una cosa es que quieras capturar la esencia de las grandes películas del género, como las citadas, pero otra muy distinta es que ofrezcas más de lo mismo, y más en unos tiempos en los que se exige algo más para poder destacar entre tanta oferta cinematográfica. Seguramente ése sea uno de los principales motivos por los que Jungle Cruise no vaya a ser un clásico de culto o una película a recordar, cuando con un poco más de esmero en el libreto podrían haber realizado algo mucho mejor.

Eso sí, no se puede negar el esfuerzo de los guionistas por ofrecer un producto acorde a los tiempos que corren, pero sin parecer desesperados ni caer en el ridículo como otras producciones recientes. Los mismos presentan a un personaje femenino fuerte y carismático, renunciando al rol de damisela en apuros, siendo un papel muy bien perfilado, así como el hermano, con una subtrama LGTBI que se agradece, pero a la que lamentablemente no se le da demasiado desarrollo más allá de una conversación, siendo al menos un gesto necesario, aunque todavía hay mucho camino por recorrer. Éste es el ejemplo a seguir, siendo digno de aplauso que el estudio haya hecho por fin las cosas bien, y eso incluye que no se haya escuchado ninguna queja al respecto. Que tomen nota otros, por favor.

Y llegamos al apartado interpretativo, con un elenco de actores que se lo pasan en grande y elevan el cómputo final. Por un lado tenemos al siempre entregado y carismático Dwayne Johnson, con un personaje que le viene como anillo al dedo y que el estupendo actor saborea con gusto. Me río de los compañeros de profesión que constantemente intentan menospreciarle (y sí, me refiero a Bautista o Diesel, los cuales jamás le llegarán ni a la suela del zapato), ya que estamos ante el mejor héroe de acción actual, le pese a quien le pese, y Jungle Cruise es otra prueba de ello. Johnson comparte el protagonismo con una fabulosa Emily Blunt, demostrando que es una actriz camaleónica capaz de cambiar de género y registro sin despeinarse en el proceso, disfrutando su divertido personaje y demostrando que tiene tablas para la comedia. Espero que se tome nota, porque estamos ante una intérprete capaz de todo.

Mención especial a un entrañable Jack Whitehall, actor que tuvo que soportar demasiada presión por su fichaje (por el hecho de no ser gay), pero que ofrece una interpretación repleta de cercanía y humildad, no cayendo en lo obvio, al no ser el alivio cómico de la cinta (de hecho, creo que nadie lo es), siendo más bien un buen contrapunto al personaje de Blunt, aunque ambos estén bastante lejos de los logros de los hermanos Carnahan (los de La Momia), en los cuales están claramente inspirados. También tenemos al cotizado Jesse Plemons (menuda filmografía está cosechando), pasándoselo genial como uno de los villanos de la función, o un muy desaprovechado Paul Giamitti, actor fascinante que merecía más minutos. Para finalizar, atención a la participación de los españoles Dani Rovira y Quim Gutiérrez, siendo un simpático guiño a los espectadores que comparten nacionalidad con el director.

Es innegable que, de haberse estrenado hace veinte años, es posible que estuviésemos hablando de un clásico instantáneo como las citadas producciones de aventuras, pero hoy en día es complicado dejar huella, y al final acaba siendo una simpática propuesta que tampoco innova ni va más allá. No obstante, y a pesar de no ser ninguna maravilla, se agradecen productos amenos y desenfadados como los de antaño, cuyo único cometido es entretener y que cumplen su objetivo a la perfección. Jungle Cruise es un claro ejemplo de ello, dando exactamente lo que promete. Una simpática aventura perfecta para disfrutar en pleno verano.

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