Space Jam 2: Nuevas leyendas (Space Jam 2: A New Legacy) – Crítica (Sin Spoilers) – Una secuela innecesaria y un bofetón a los fans de la original que confirma el declive de Warner

Antes de comenzar a hablar de Space Jam 2, conviene hacer un breve repaso de la película de 1996. Y es que para muchos es un clásico de nuestra infancia, siendo un film único, entretenido, desenfrenado y que se disfrutaba y consumía como un suspiro, gracias a su acertada duración de apenas 75 minutos (algo impensable hoy en día). Lo sé, no era ninguna maravilla, y vista hoy, quizás deje bastante que desear, pero no se puede negar que era hija de su tiempo, siendo una propuesta que cumplía su cometido a la perfección y que conectó con un público de todas las edades, siendo un éxito irrepetible. Pues aquí estamos, veinticinco años después, con una secuela que sólo se puede calificar como tardía. Después de años de rumores, Warner Bros. confirmó una segunda parte del clásico original, siendo una gran noticia para muchos, aunque un servidor no las tenía todas consigo. Y es que ha pasado mucho tiempo, y la magia de los 90 se ha esfumado, siendo complicado (aunque no imposible) estar a la altura de las circunstancias.

La película ha llegado precedida de varias polémicas, como la no sexualización de Lola Bunny (nada que reprochar), la cancelación del personaje de la mofeta Pepe Le Pew (supuestamente por baboso, cuando luego te cuelan en la misma película a los protagonistas de La naranja mecánica… ¿Hay alguien al volante en Warner?) o el doblaje en España de Lola Bunny por parte de una cantante sin ninguna experiencia en dicho medio. Y es que al final se ha hablado más de los conflictos que rodeaban a la secuela que no de la propia película. Tengo que admitir que, a pesar de ser un fan declarado de la primera entrega, no esperaba absolutamente nada de esta secuela, y menos después de las meteduras de pata que han ido cometiendo antes del estreno además de comprobar en los adelantos cómo los emblemáticos personajes eran una mera excusa para lucir a sus franquicias más conocidas, en un narcisismo por parte de Warner Bros. digno de estudio. Las malas críticas tampoco hacían presagiar nada bueno.

Pues ya he podido ver una secuela que, sinceramente, creo que ni los fans de la primera habíamos pedido, ya que llega tarde y mal, y cuyo visionado confirma que estamos ante un absoluto despropósito que traiciona el espíritu de la primera entrega y que confirma el declive de Warner Bros., un estudio que vive del pasado (y vaya si se nota en el film que nos ocupa…) y que ha ido dando tumbos en los últimos años, con una ambición desmedida que le está pasando factura. Nada, repito, nada funciona en una segunda parte que dudo que convenza a alguien, incluidas las nuevas generaciones a las que está dirigida, de ahí que la película esté más preocupada en ser un videojuego moderno, que no una comedia de baloncesto cargada de magia y emoción, como sí fue la primera. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero es imposible destacar los innumerables fallos de este desastre sin acordarse del film protagonizado por Michael Jordan y Bugs Bunny.

Uno de los grandes problemas de esta secuela es que quiere ser más espectacular y grandilocuente, para acabar siendo más artificiosa y vacía, siendo una producción que falla estrepitosamente en todos sus apartados. Y mira que han tenido veinticinco años para hacer algo mínimamente decente, pero la actual Warner es incapaz hasta de algo tan simple como eso. Y es que está secuela es un nuevo ejemplo de que no siempre más es mejor. No ayuda que el director no tenga ni pajolera idea de lo que está haciendo, notándose que el material con el que ha de trabajar se le escapa de las manos. No sé hasta qué punto ha sido buena idea contratar a un director que sólo tiene comedias en su haber (algunas de ellas simpáticas, no lo negaré), pero que no es el indicado para un producto de estas características. Qué manía con darle grandes producciones a gente sin experiencia, leñe. Encima la tortura se extiende casi hasta las dos horas, cuando la primera duraba casi la mitad, contando lo justo y necesario, y siendo un producto redondo. ¿Tanto costaba? ¿De verdad teníais que contar tantas cosas?

Una consecuencia directa de esta errónea decisión, es el hecho de que la película luzca terriblemente mal en las escenas en imagen real, pareciendo más una secuela de directo al videoclub (aunque hoy en día más bien de directo al mercado doméstico), que no un blockbuster veraniego, que es como se ha vendido. La primera no era ninguna proeza audiovisual, pero no dañaba los ojos y era una producción más que digna. Aquí nos encontramos con un trabajo decididamente mediocre, siendo sorprendente que Warner la haya vendido como uno de sus grandes estrenos, cuando se aprecia que técnicamente no han puesto demasiado empeño en ella, por mucho que sea el sponsor hecho película. Todo cuadra más cuando te enteras de que ha costado sólo 100 millones de dólares (digo sólo porque se suelen manejar cantidades más grandes en este tipo de productos), aunque tampoco lucen por ningún lado.

Es curioso que un tercio de la película sea en animación 2D, siendo bastante evidente que es una técnica usada para abaratar costes, más que para hacer un bonito homenaje a dicho estilo animado (y que ya nadie usa), con la intención de sacar la artillería pesada en la segunda mitad del film (repito, intención, que ahora iremos con la animación 3D…). Y hablando de curiosidades, ¿cómo es posible que la animación 2D luzca peor que hace veinticinco años? Y sí, me refiero respecto a la primera de Scape Jam, con una animación bastante lograda para su tiempo. Aquí estamos ante una animación que quizás hubiese funcionado hace veinte años, pero que hoy en día se aprecia como rudimentaria y de bajo presupuesto, notándose que en Warner han sido bastante tacaños, por mucho que saquen los fuegos artificiales en la segunda mitad, aunque éstos se apagan demasiado rápido.

La cosa no mejora cuando se cambia a la animación 3D, con un diseño de personajes bastante tosco (por no decir feos) y unos efectos visuales que ni sorprenden ni convencen, por mucho que el estudio pretenda que quedemos maravillados, cuando sucede todo lo contrario, y más cuando te fijas en la gente disfrazada del público (ojo al Pingüino, Mr. Freeze o Los caminantes blancos), pretendiendo evocarte a esas conocidas franquicias, pero siendo más bien una ridícula fiesta de disfraces de todo a cien. Mis vecinos hacen mejores fiestas temáticas, os lo aseguro… En serio, he visto cosplays de fans mil veces más elaborados, siendo una vergüenza lo que se muestra en el film. Quizás hace diez años no nos habría chirriado tanto y nadie se hubiese quejado, pero no hablamos de un estudio pequeño, y el hecho de que muestren ese menosprecio a los fans e insulto a nuestra inteligencia, es digno de plantarse en un juzgado. Y es que el estudio es el mayor enemigo de sus propias producciones, aunque, en honor a la verdad, no sea algo exclusivo de Warner.

Respecto a todo ese catálogo de personajes y referencias prometido en los adelantos se reduce a un par de cameos y los extras disfrazados de la peor forma posible. Eso es todo. De verdad, ¿en qué estaban pensando? Al final utilizan la marca Space Jam para presentar un aparatoso y fallido escaparate de un estudio que está pagado de sí mismo y que se cree mejor de lo que es, sacando a relucir sus grandes franquicias (De Harry Potter a Juego de Tronos, pasando por Matrix), como si quisieran que olvidásemos las pésimas decisiones con las que nos han atormentado en los últimos años. Lo vuelvo a repetir, por si no ha quedado claro: No hay nadie al volante de un estudio que antaño significaba algo, pero que ahora es una sombra de lo que fue. Quizás hayan entrenado a un par de monos para que dirijan el cotarro, pero el experimento les ha salido muy mal y ha dejado de tener gracia.

Y si no lo digo, reviento, pero en la película hay un nuevo bofetón de Warner a los superhéroes de Snyder (de los que el estudio reniega a la mínima que puede). Lo digo por los cameos, porque cuando se trata de Batman y Superman, recurren a homenajes y referencias a la serie clásica o a la de dibujos (respectivamente), pero cuando se trata de Wonder Woman, presentan una escena calcada a la película con Gal Gadot, hasta el punto de usar la misma banda sonora. Lo de los carteles de Joker o Aquaman, producciones de las que sí están orgullosos porque les han reportado grandes beneficios (que al final es lo que les importa), lo dejamos mejor para otro día. Que cada uno saque sus propias conclusiones, pero tan orgullosos que están de sus obras, y mira luego como tapan sus vergüenzas. Seguramente en breves hagan lo mismo con esta secuela tan espantosa. Al tiempo.

Y después de criticar el atroz aspecto visual de la cinta y las artimañas del estudio, usando una marca e intentando atraer (y engañar) a cuánto más público mejor, pasamos a un guion lamentable, que daría para un debate de horas, pero que intentaré resumir en unos pocos párrafos, entre otras cosas porque no merece más. La película quiere ser emotiva y profunda a toda costa, con una trama que presenta el eterno conflicto padre-hijo y que ya hemos visto todos infinidad de veces. Esto no hace más que ralentizar el ritmo de una historia que jamás atrapa ni convence, cuando la anterior entrega tenía las cosas claras y no hacía innecesarias paradas en el camino. De verdad, qué historia más trillada, endeble y superficial, repleta de unas pretensiones que jamás llegan a buen puerto. Puedo entender que hayan querido adaptar la base argumental a los tiempos que corren, pero no sé si convertirlo todo en un caótico videojuego (seamos sinceros, lo que más atrae a los jóvenes de hoy en día) ha sido la mejor forma de darle continuidad a una historia que, por otro lado, prácticamente ni se menciona, como si se renegase del producto original.

El problema es que Space Jam 2 no tiene nada que ver con la primera, más allá de la línea argumental principal (jugador famoso de la NBA jugando junto a los Looney Toones en un partido de baloncesto), limitándose a coger algunos conceptos aquí y allá, para acabar tomando su propio camino, que oye, tampoco le veo el problema, pero siempre y cuando seas original y sepas lo que haces, y aquí no hay ni de lo uno ni de lo otro, siendo un producto artificial y sin contenido, que busca congraciarse con los adolescentes de hoy en día (infinidad de referencias al mundo digital, de ahí el villano), pero que estoy seguro de que sus intenciones caerán en saco roto. Eso es algo que ya intentó la nueva Jumanji y que no le salió mal del todo, pero que aquí se queda en tierra de nadie, por no decir algo peor.

Y respecto al humor de la cinta… Mejor corramos un tupido velo (por no decir tufido), porque tampoco funciona, siendo un trabajo de los guionistas perezoso y mundano, sin ninguna intención de hacer reír, a no ser que confiasen en su humor exageradamente infantil, bobalicón y estúpido, no siendo divertido ni para los más pequeños de la casa. Eso sí, lo reconozco, hay un gag brutal (que juega con los nombres de dos populares estrellas), aunque hablamos de uno de entre tropecientos. Bien jugado, Warner… bien jugado.

Hasta los aficionados al baloncesto van a quedar decepcionados porque, mientras que la primera era un gran homenaje al deporte, aquí se nos presenta una suerte de videojuego donde todo vale y las reglas básicas ni se las ve ni se las espera. Ni eso han respetado, siendo todo un despropósito de proporciones bíblicas. Incluso tienen la desfachatez de meter una batalla de rap en mitad del partido, ¡que encima suma puntos al marcador!. De verdad, estoy cada vez más seguro de que los guionistas de esta secuela no han visto el clásico original (y ni un solo partido de baloncesto), porque esto no hay quién se lo trague.

La emoción del partido brilla por su ausencia, importándote un pimiento el resultado final (lo sé, todos sabemos cómo va a acabar desde el minuto uno). Lo que es seguro es que al film le falta algo que derrochaba la primera parte: magia. Aquí todo es efectos digitales y trama con la profundidad de un folio, en un evento deportivo que no es tal, siendo más una cancha donde se opta por cantar raps o chutar la pelota (no es broma), más que en jugar a baloncesto. Nada queda de ese sensacional partido en el que aparecía por sorpresa el siempre estupendo Bill Murray y en el que Michael Jordan nos enseñaba (una vez más) que todo es posible. En su lugar, aquí tenemos un videojuego mal diseñado y sin alma. No hay tensión, no hay emoción, no hay absolutamente nada.

De protagonista tenemos a LeBron James (el cual ya debe de estar arrepintiéndose de poner su nombre en esto), quizás con la esperanza de que el film engrandezca su leyenda, cuando creo que le va a suponer todo lo contrario. Por otro lado, James tiene un gran problema: No es Michael Jordan (Jordan hay uno, y James jamás será tan conocido y querido como aquél, le pese a quién le pese). Sí, es posible que actúe mejor que Jordan (ni confirmo ni desmiento), pero jamás tendrá el carisma de aquél, y no ayuda que su personaje sea insufrible y se pase media película enfadado. De verdad, ¿en qué estaban pensando los guionistas? (sé que lo pregunto mucho, pero sigue sin quedarme claro). Y mucho más importante, ¿en qué estaba pensando James al aceptar que lo presenten de esa forma? Mientras que con Jordan se simpatizaba (se le dibujó muy humilde, algo que luego hemos descubierto en cierto documental que esa personalidad se alejaba de la realidad…) y era la gran estrella junto a los Looney Toones, aquí tenemos a un protagonista con el que es imposible empatizar y que directamente no cae bien, por mucho que se fuerce una evolución que tarda demasiado en llegar. Es que ni en eso han estado acertados, desaprovechando al jugador y dibujando a un protagonista que estás deseando que pierda el partido.

Y bueno, los pobres Looney Toones… También acaban siendo una sombra de lo que fueron, pero los máximos responsables son unos guionistas que parece que no hayan visto sus series o, como mínimo, la primera de Space Jam. Nada queda de esos entrañables y alocados personajes, pasándose LeBron James buena parte del film discutiendo con ellos, cuando Jordan conectaba con estos simpáticos personajes desde el minuto uno. Claro que en aquella todo era sencillo, ameno y desenfadado, mientras que aquí han querido dramatizarlo todo, y les ha salido rana. Éstos no son los Looney Toones, y no ayuda que sean secundarios en su propia película. Se ve que ya no venden igual… Es más, estoy seguro de que se les ha metido con calzador por intentar darle continuidad a la primera película y poder usar el nombre de la marca, porque si hubiese sido por Warner, habrían escogido al último éxito del estudio antes que a unos personajes que, seamos sinceros, ya no llaman la atención.

De villano de la función tenemos a un entregado Don Cheadle, siendo el mejor del reparto, aunque tampoco tenga mucha competencia al respecto. El siempre solvente actor se esfuerza por presentar a un villano con matices, pero el personaje no ayuda en absoluto, estando a años luz del de la primera parte. Y bueno, ya que hablamos de villanos, lo mismo se puede decir de los rivales del otro equipo, una vergüenza todos y cada uno de ellos, no llegando ni a la suela del zapato de los míticos Monstars de la primera entrega. Dios, cómo se les echa de menos…

Y acabamos con el soundtrack y la banda sonora, siendo otro apartado que no funciona y que queda en demasiada desventaja respecto al film de 1996. Sí, no hace falta ni decirlo, pero el soundtrack de la primera Space Jam es sobresaliente, repleto de canciones de la época que funcionaban y dotaban al film de más garra y emotividad, no siendo aquí el caso, con unas canciones que se olvidan tan rápido como se escuchan, y una banda sonora de la que se puede decir exactamente lo mismo. Quizás no habría sido mala idea plantearse hacer un Tarantino y rescatar clásicos musicales de antaño, pero la película quiere ser moderna, y en su lugar nos trae los últimos éxitos del momento, es decir, estiércol para abonar el campo. Ni eso nos dan… Y aprovecho para decir que los créditos iniciales de esta secuela se quedan muy por detrás de la maravilla que fueron los de la original, pero muy detrás. No le quitaré mérito a los de la segunda parte, pero es que no hay color, siendo otro paso atrás veinticinco años después. Ya sabéis, no han tenido tiempo de mejorar nada…

En conclusión, Space Jam: Nuevas leyendas es una muy mala secuela. Los niños no la amarán (al no conectar con ella como sí sucedió con la primera), los fans de la original la odiarán (entre otras cosas porque traiciona el espíritu de aquélla, pareciendo una broma de mal gusto), los que adoren el deporte se enfadarán (porque aquí hay de todo menos baloncesto, por mucho que LeBron James esté en el póster) y el resto se olvidarán de ella en poco tiempo (y si la recuerdan será por sus polémicas, mucho más interesantes que el propio film). Sin lugar a dudas, estamos ante un ejemplo más de secuela fallida, tardía y desastrosa, siendo lamentable que Warner Bros. nos ofrezca una segunda parte que nada tiene que ver con la original y que sólo sirve para que se dé palmaditas en su propia espalda. Me da igual si vivís de las rentas, pero que no sea a costa de la ilusión de los fans. Un bofetón que no nos merecíamos y otra nueva secuela de la que renegar (ya sabéis, de esa interminable lista de bodrios que jamás debieron haber existido). Bravo Warner… Bravo.

2 comentarios sobre “Space Jam 2: Nuevas leyendas (Space Jam 2: A New Legacy) – Crítica (Sin Spoilers) – Una secuela innecesaria y un bofetón a los fans de la original que confirma el declive de Warner

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  1. Hola, llevo analizando varias de las pelis que vi de tu página. Creo que esta crítica es la más larga de todas. La voy a apreciar por ahora, por dos cosas: esta peli no la vi, pero en Internet me llenó de spoilers de dicha peli, y sabiendo las noticias del mismo, no la veré por ahora hasta que muera durante un tiempo. La otra porque me vi la primera del 96, y me parece una falta de respecto que no le dieran cariño a la primera entrega solo para llamar la atención al público en general. Me encanto tu crítica, y espero que sigas así para conocer más del mundo del cine.

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    1. Buenas. Gracias por tus comentarios. Sí, me ha quedado bastante larga, pero cuando algo te molesta (la falta de respeto a la original que comentas) te entretienes más en afilar los cuchillos.

      De nuevo, muchas gracias por tu tiempo y palabras 🙂

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