Supernormal – Serie – Una simpática y feminista comedia en la que destaca su reparto

Movistar acaba de estrenar Supernormal, comedia protagonizada por Miren Ibarguren (La que se avecina, Aída) y a la que me he acercado por casualidad, ya que la promoción de la plataforma ha brillado por su ausencia. Y es curioso que se haya estrenado por la puerta de atrás, porque estamos ante una producción claramente feminista y que aborda temas que están a la orden del día. Dicho esto, debo confesar que me lo he pasado bien viéndola, siendo una comedia simpática y emotiva, con unas actuaciones que destacan sobre el resto de elementos, y con un resultado final que convence e invita a recomendarla, aunque tampoco viene a reinventar la rueda. Pero mejor vayamos por partes.

Tras la dirección se encuentra el experimentado Emilio Martínez-Lázaro, responsable de las exitosas El otro lado de la cama, Ocho apellidos vascos y sus respectivas secuelas. La verdad es que no es un trabajo memorable, pero cumple su función, con esas referencias a la maravillosa The Office y las entrevistas a los personajes (busca ser un falso documental, pero la idea se queda a medias), así como algunos momentos bastante hilarantes. Por otro lado, se agradece la duración de los seis episodios, de apenas veinte minutos cada uno, y que convierte a la serie en un producto ameno y que se puede consumir del tirón (es como yo lo he hecho, ya que hablamos de dos horas en conjunto). Por favor, que aprendan otras producciones, nacionales incluidas.

No obstante, los aciertos de la propuesta están en un guion que, si bien no busca desesperadamente la carcajada, sí logra dibujar sonrisas y presentar situaciones tan entretenidas como alocadas. La trama principal engancha, pero nada sería lo mismo sin unos personajes con garra y algo que contar, como es el caso de la gran protagonista, sensacional y repleta de matices, aunque con la que es imposible empatizar por un par de caprichos argumentales que quizás algunos compren, pero que a mí me han sacado un poco de la historia. No se quedan atrás unos secundarios desternillantes, como el entrañable y paciente marido, la secretaria confidente y de buen corazón, el rival a abatir o los empleados trasnochados. La familia (madres y hermana) queda relegada a un segundo plano y no aporta demasiado, seguramente con vistas a una segunda temporada, que todavía no tengo muy claro sí va a suceder.

Por supuesto, el mérito de que los personajes sean tan redondos es de los actores, sin los cuales esos divertidos pero complejos papeles podrían haber caído en saco roto. De entre todos destaca una Miren Ibarguren haciendo el papel suyo y confirmando que tiene un don para la comedia. A pesar de algunas decisiones cuestionables de la protagonista, Ibarguren logra que simpaticemos con ella, cargando con el peso de la serie a sus espaldas, ya que ella es el alma de la serie. Y bueno, si hablamos de corazón, tenemos a unos entregados y estupendos Diego Martín (el marido) y Gracia Olayo (la secretaria) a los que es imposible no querer. El resto está a la altura, sin olvidar algunas apariciones especiales. Y es que el apartado actoral es, de lejos, lo mejor de la propuesta.

Y antes de finalizar, no quiero obviar el hecho de que, aunque las intenciones son buenas, sus responsables no tienen muy claro qué quieren que sea su nueva serie, si la respuesta a The Office (los momentos entrevista están bien, pero no acaban de cuajar con el resto del conjunto), una comedia desenfadada o una comedia con mensaje, ya que tocan el tema del feminismo en no pocas ocasiones, aunque con resultados algo cuestionables. Sobre el papel está muy bien, pero si no ponen toda la carne en el asador, al final queda como lo que es, una intención. Supongo que todo irá a más si se produce una continuación, cosa que sus productores esperan, porque el final está más abierto que el Cañón del Colorado. Espero que los que nos hemos molestado en visionarla y, por supuesto, los que la han realizado con tanto cariño (se nota), tengan una oportunidad, porque aunque no estamos ante algo demasiado relevante como para destacarla, al menos da lo que promete y se deja ver, que no es poco.

En conclusión, estamos ante una divertida comedia, que acierta en su formato episódico, y en la que destaca un reparto en estado de gracia, saboreando unos personajes que piden más minutos para poder desarrollarse y evolucionar. No es una propuesta imprescindible, pero si quieres pasar un buen rato y te atrae el elenco actoral, seguramente no te arrepientas, y más teniendo en cuenta su corta duración. Esperemos que Movistar no pegue el tijeretazo, que lo de Reyes de la noche todavía sigue doliendo…

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