La calle del terror, Parte 2: 1978 – Fear Street Part Two: 1978 – Película Netflix – Un efectivo festival gore y un gran homenaje a los slashers de los 70

A falta de comprobar si la tercera parte (1666) está a la altura de las circunstancias, ya podemos comenzar a hablar de un experimento refrescante y muy innovador por parte de Netflix. Y es que la idea de presentar tres películas de terror conectadas entre sí y estrenarlas en semanas consecutivas es un acierto a todas luces. Como ya comenté en mi reseña, disfruté bastante con la primera parte, 1994, siendo una efectiva propuesta de terror, con ecos de Scream y que plasmaba de forma sensacional la maravillosa década de los 90, en un producto que cumplía su cometido. No era perfecta (había algunas decisiones argumentales bastante cuestionables), pero dejaba con ganas de más, y 1978 es la respuesta, siendo una secuela directa en la que se nos presenta otra tétrica historia basada en otra novela del popular R.L. Stine, responsable también de la colección de Pesadillas, icono de la infancia para muchos de nosotros.

Creo que los responsables fueron muy inteligentes al homenajear la década de los 90 y referenciar (sin ocultarse en ningún momento) el slasher de dicha época, apostando en esta ocasión por la década de los 70, siendo una clara cinta de terror inspirada por el subgénero de las matanzas en campamentos de verano, especialmente la mítica Viernes 13. Quizás muchos quieran verme arder en la hoguera después de las afirmaciones siguientes, pero jamás me han encandilado ninguna de las producciones protagonizadas por el temible Jason (aunque no le resto valor al despiadado asesino), siendo superadas ampliamente por la película que nos ocupa, al coger todos los elementos de dicha saga (y copias varias), ofreciendo un espectáculo tan brutal como eficiente.

La dirección de Leigh Janiak vuelve a ser sensacional, siendo un total acierto que hayan vuelto a apostar por ella tanto en esta secuela como en la tercera parte. Y es que la directora tiene las ideas muy claras, con unas muertes mucho más gores y bestias que en la de 1994, siendo mucho más acordes a las producciones a las que quieren rendir homenaje. Es increíble que los responsables hayan apostado por un uso tan gráfico de la violencia, y más si se tiene en cuenta como rompen cierto tabú del cine, que aquí se pervierte sin miramiento alguno. Los amantes de la casquería la van a disfrutar, eso seguro, porque no se han visto decapitaciones iguales desde la Sleepy Hollow de Burton. Y es que no han escatimado en gastos, apostando por unos efectos por encima de la media, siendo lo más parecido a una cinta de terror de gran presupuesto, con unos efectos por encima de la media. Sí, es serie B, pero sin renunciar a ofrecer un producto de calidad y presentando unos asesinatos bien elaborados e impecables (atención al asesino y su forma de mover el hacha).

A pesar de que ese punto añade valor a la cinta respecto a la primera, no se puede obviar el hecho de que sus guionistas hayan apostado por dejar el humor a un lado, rompiendo la continuidad y el tono festivo de la anterior. No se puede negar que estamos ante otra propuesta desvergonzada, pero hay más dramatismo en ella, siendo bastante sangrante la ausencia de un alivio cómico, el cual funcionaba estupendamente en la de los 90. Es como si los guionistas se tomasen más en serio el argumento, seguramente con vistas al desenlace, pero al final hablamos de una película de asesinatos en un campamento de verano, renunciando a ser todavía más descerebrada y cómica, por mucho que lo intenten en sus primeros compases.

Tampoco los personajes están al mismo nivel de la primera entrega (y lo mismo se puede decir del joven reparto, aunque todos cumplen), siendo de nuevo los secundarios mucho más interesantes que las protagonistas, aunque no sea lo que se pretenda. Al final la mayoría son pura carnaza, perdiendo a algunos demasiado pronto y centrándose en otros que quizás no tengan el potencial suficiente. A pesar de ello, hay decisiones que sí funcionan, como un final desgarrador, aunque no sé hasta qué punto es inteligente revelarlo antes de que comience todo (American Beauty ha hecho mucho daño…).

Y no nos podemos olvidar de otro estupendo soundtrack, con temas sobradamente conocidos por todos, siendo otro acierto a la altura de la entrega de 1994. Sólo con este elemento ya te transportan a las décadas del título, siendo piezas clave para lograr que nos sumerjamos en la historia. La lástima es que no podrán recurrir a este recurso en su tercera y última parte, aunque supongo que lo suplirán con una banda sonora tétrica, pero es mejor no adelantar acontecimientos.

En conclusión, estamos ante uno de los mejores slasher de campamento de verano (para un servidor el mejor), siendo un producto de calidad que no decepciona con las muertes y que vuelve a cumplir su cometido de dejar con ganas de más de cara a la última entrega. Una propuesta más que recomendable para los fans del género, siendo otra cinta de terror tan efectiva como entretenida. No es perfecta, pero no lo necesita, siendo una segunda parte al nivel de la primera (me cuesta dilucidar cuál es mejor), a la espera de confirmar si estamos ante una gran trilogía de terror. En breves saldremos de dudas, pero de momento… a disfrutar con este festival gore.

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