Greenlights – Matthew McConaughey – El fascinante actor nos abre su alma en una generosa y apasionante autobiografía que no deja indiferente

Es bastante absurdo presentar a un actor de la talla de Matthew McConaughey a estas alturas del cuento. Y es que el intérprete es bien conocido por todos, con una filmografía tan variopinta como interesante, y una serie de actuaciones que le encumbran al estatus de uno de los mejores actores de su generación, pero de lejos. Es un actor que ya me generaba interés en su primera etapa (con dramas como Tiempo de Matar o Amistad), simpatía en la segunda (protagonizando comedias románticas que cumplían su función) y gran admiración en la tercera y última (True Detective, El Lobo de Wall Street o Interstellar), siendo un artista que siempre tiene algo que ofrecer, haga el papel que haga.

Es por ello que, en el momento en el que me enteré de que una autobiografía suya estaba en camino, no me lo pensé dos veces, reservándola al instante, totalmente interesado y atraído por la promesa de un viaje junto a un hombre tan enigmático e inclasificable, con fama de buen viajero y de rebelde sin causa. Debo admitir que me hubiese conformado con conocer un poco más al actor y descubrir algunas anécdotas curiosas sobre su vida, no exigiendo más a la obra. Pues bien, una vez leída, debo confesar que estamos ante una biografía increíble (aunque dicho término sea odiado por el intérprete…), que da lo que promete (aunque con algún pero) y que destaca sobre productos de las mismas características (biografías más preocupadas en el narcisismo de sus propios autores que en acercarse con humildad al lector). Y es que el gran acierto de Matthew es abrirnos su alma y su corazón, compartiendo sus vivencias y experiencias a lo largo de sus cincuenta años, siendo generoso y agradecido con el público que le ha acompañado a lo largo de la carrera. Ya os adelanto que si sois fans del actor, estáis ante un documento imprescindible.

Aparte de las buenas (y logradas) intenciones del autor, preocupado por transmitir un mensaje esperanzador y optimista hacia la vida, lo que siempre es de agradecer, hay que destacar el mérito de que sea una lectura tan amena y adictiva, en especial gracias a unos capítulos cortos que dejan con ganas de más, siendo un total acierto la forma en la que el actor nos relata sus vivencias. Por otro lado, Matthew emplea poemas y frases motivacionales que no chirrían ni generan rechazo (lo admito, no soy muy fan de dicho subgénero), ya que no son las típicas de todo a cien de difícil digestión, ya que aquí hay algo importante que contar y transmitir, desde la cercanía y la modestia, acertando la mayoría en su potente mensaje. McConaughey no quiere aleccionar, quiere compartir, y es tu decisión abrazar o no sus positivos mensajes, sin segundas lecturas ni intenciones ocultas. Ni más ni menos.

El libro está muy bien estructurado, con un primer arco en el que se aborda la infancia del protagonista, parándose el actor a explicarnos un poco más de su fascinante familia (así como una truculenta historia en Australia que parece sacada de una película de terror psicológico), sus inicios en el cine, sus viajes por el mundo o sus éxitos y fracasos en su labor como actor (es digno de admiración ver cómo no reniega de las comedias en las que ha participado, estando agradecido sobre este punto), siendo una lectura cercana y accesible para cualquier tipo de público. Se nota que McConaughey es un tipo corriente, con los pies en la tierra y sin la necesidad de querer aparentar ser profundo, transmitiendo su historia de la forma más clara posible. Vistos otros ejemplos, se agradece que haya apostado por este rumbo.

No obstante, no todo es un camino de rosas. Y es que, llegados a este punto, estaría faltando a la verdad si no admitiese que hay un gran reproche en la autobiografía del estupendo actor. Seamos sinceros, si acabamos con el libro de McConaughey entre nuestras manos es por su etapa como actor, ya sea la primera (y meteórica), la segunda (la década de las comedias románticas, de la que jamás he tenido ningún reproche, porque eran productos de evasión tan simpáticos como inofensivos) o su etapa más madura (y arriesgada), la cual le valió un más que merecido Oscar. Cierto es que cuenta algunas cosas interesantes sobre ciertas producciones, pero considero que pasa muy superficialmente por la mayoría de películas que ha protagonizado (algunas las nombra sin más), así como su etapa en Hollywood, estando más interesado en contarnos sus viajes por el mundo para encontrarse a sí mismo, que no en lo que más atractivo tiene para los que hemos seguido su carrera, al menos para quien esto escribe.

No tengo nada que objetar respecto a los pasajes que no tienen nada que ver con su etapa en Hollywood, como la parte de sus viajes (algunos de ellos realmente apasionantes) o el primer arco del libro, donde nos relata la vida de los miembros de su familia (siendo además, la parte más divertida de la obra). El problema es que queda la sensación agridulce de que podría haber exprimido todavía más su participación en según qué proyectos, nombrando algunos de pasada y deteniéndose solamente en los que realmente le interesan, que no son muchos. Se echan de menos anécdotas o curiosidades de rodajes, ya que hay producciones que considero que lo valen. Estoy seguro de que hay buenas historias que se han quedado en el tintero, siendo una oportunidad perdida de entender (una vez más) los pormenores de Hollywood, de los cuales McConaughey hace insinuaciones (se nota que jamás ha estado cómodo con la fama y todo lo que ello conlleva). Espero que nos sorprenda con una segunda parte centrada en el mundo del cine, porque hay mucha tela que cortar. Yo lo compraría, sin dudarlo.

En conclusión, estamos ante una autobiografía tan fascinante como única, en la que el sensacional intérprete nos abre su alma y su corazón, siendo una propuesta de lectura obligatoria para los fans de su talento o sus películas, sean del género que sean. Y si no es el caso, también lo recomiendo, ya que no deja indiferente, siendo una oportunidad perfecta para conocer un poco más al estupendo actor. Ya me gustaba como intérprete, ahora me encanta como persona. Eso sí, quiero saber más. Y es que McConaughey es el puto amo, con todas sus letras. Gracias, Matthew.

P.D: Alright, alright, alright.

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