Expediente Warren: Obligado por el demonio – The Conjuring: The Devil Made Me Do It – Un interesante giro hacia el thriller satánico pero sin estar a la altura de sus predecesoras

A estas alturas del cuento, es innecesario presentar a los Warren, matrimonio experto en lo paranormal que nos cautivó a todos en su presentación (en la ficción) en una primera película que ya es considerada un clásico de culto (y una de mis películas del género favoritas), no siendo otra que Expediente Warren (The Conjuring). Unos pocos años después nos llegó una estimable secuela, con el título de El caso Enfield que, si bien no estaba a la altura de la primera entrega, ofrecía otra buena dosis de sustos y una historia bien elaborada, aparte de volver a contar con dos personajes que ya son historia del cine de terror. Después llegaron una retahíla de spin-off y entregas que empañaron la saga (sólo salvaría la secuela/precuela de Annabelle) y desprestigiaron la marca. Es por ello que le tenía mucho miedo a esta tercera entrega de los Warren (por mucho que fueran secundarios de lujo en la tercera parte de Annabelle, ésta es la tercera entrega oficial), con unas primeras críticas bastante tibias y que alertaban de un cambio de rumbo en la saga y menos sustos.

Sin que sirva de precedente, estoy bastante de acuerdo con esa apreciación, ya que los responsables de la nueva película se alejan del esquema de casas encantadas para ofrecer un thriller satánico con investigación de por medio, siendo un arriesgado giro que seguramente decepcione a más de uno, pero logrando que esta tercera parte merezca la pena, al contrario de lo que se podía intuir en primera instancia. Pero no es oro todo lo que reluce, ya que el film tiene varios problemas, los cuales le impiden lograr la excelencia de sus predecesoras.

Se nota la ausencia de James Wan (aparte de las dos primeras de los Warren, también responsable de la primera de Saw, las dos de Insidious, Fast and Furious 7 o Aquaman) tras las cámaras, ya que su buena mano en la dirección fue uno de los puntos fuertes de las dos primeras entregas de la saga. A pesar de ello, el nuevo director (cuesta creer que sea el mismo de la olvidable La Llorona, que se vende como otra del mismo universo, pero ya os digo yo que no) cumple y ofrece un trabajo tan solvente como correcto, con algunos momentos muy logrados y tétricos. No obstante, la película tiene un gran problema, y no es otro que el hecho de no dar miedo, a pesar de su maravilloso arranque (aunque abusando de unos efectos visuales demasiado evidentes), en sintonía con las dos partes anteriores. Sí, hay algún momento rescatable y que ofrece tensión, pero nada que esté a la altura de los grandes momentos de la saga. Quizás la nueva película se vea afectada por ese cambio de rumbo, pero fracasa en su intento de ofrecer otra montaña rusa de sustos, cosa que sí lograron las anteriores.

En cuanto al guion (cortesía de alguien ajeno a los dos primeros films), se agradece que se quiera ofrecer algo distinto, manteniendo la esencia de los personajes y de la saga, con una trama que coquetea con el thriller judicial y satánico, mientras presenta una serie de crímenes por resolver. Es una lástima que todo se acabe resolviendo con un giro más propio de una película de la sobremesa que no de una cinta de terror de presupuesto generoso, aparte de ofrecer un clímax algo descafeinado. Y es que el gran hándicap de la tercera parte es que ya existan las dos anteriores, porque las comparaciones son odiosas y es inevitable admitir que es muy inferior a ellas, a pesar de que como film individual de terror funciona, siendo muy superior a la mayoría.

En cuanto al reparto, Patrick Wilson y Vera Farmiga vuelven a estar brillantes como el matrimonio Warren, justificando el visionado aunque sólo sea por su presencia, y volviendo a dejar bien claro que sería impensable imaginar a otros actores en sus respectivos roles. Unos aciertos de casting a los que siempre es agradable volver a ver, haciendo suyos los personajes y logrando que nos preocupemos por ellos. Respecto al resto de secundarios, nada que objetar, viendo algunas viejas caras conocidas y con todos los intérpretes a la altura de las circunstancias.

En conclusión, estamos ante una correcta y entretenida entrega, que cumple su cometido de hacer pasar un buen rato (o todo lo contrario, como se prefiera), y que seguramente defraude a los que esperaban otra película de casas encantadas. Yo valoro el intento de ir más allá, aunque se hayan quedado a medio gas, en una producción que ni siquiera roza los aciertos de sus hermanas mayores, pero que se dejar ver como nueva aventura del matrimonio Warren. La verdad es que me esperaba un absoluto desastre (las anteriores producciones del universo invitaban a pensar en eso), por lo que no puedo negar que estoy bastante satisfecho, ya que superar el nivel del clásico de 2013 es harto complicado. De momento (por favor, que nadie sea tan ingenuo de pensar que es la última…), una trilogía de terror tan estimable como terrorífica. Nos vemos, Lorraine y Ed. Y yo encantado.

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