El viaje de Chihiro (Spirited Away) – 20 años del clásico de culto de Studio Ghibli

Estrenada en el ya lejano 2001, El viaje de Chihiro (Spirited Away) es una producción animada de Studio Ghibli (responsable de otras cintas muy apreciadas como La princesa Mononoke o Mi vecino Totoro), la cual se convirtió de forma instantánea en un clásico de culto (muchos la consideran la mejor película animada de todos los tiempos), hasta el punto de ganar un Oscar (lo que hoy en día no es sinónimo de nada). Veinte años han pasado, y tanto crítica como público siguen hablando del film, por lo que, al contrario que otras producciones, lo de cult movie no le queda grande, hasta el punto de que se ha reestrenado en cines para celebrar su vigésimo aniversario. Llegados a este punto, lo confieso: era una eterna pendiente, por lo que he aprovechado este momento para poder experimentar en mis carnes si es para tanto esta cinta japonesa. Mi respuesta es un sí… y un no.

En primer lugar, me gustaría comenzar por lo mejor de la película, que no es otra cosa que la animación. Y es que estamos ante un regalo para los ojos, con una técnica impecable y magistral. Atención a la galería de diseños de los estrafalarios personajes, con una inventiva por parte de Hayao Miyazaki (director y guionista) fascinante. Hablamos de dos décadas, y la película sigue maravillando artísticamente, con un dibujo único y sensacional, y al cual, al contrario que en otras producciones animadas, el paso de los años no le ha perjudicado en absoluto. Un prodigio de la animación, que a día de hoy sigue sorprendiendo. Es más, podría haberse estrenado ayer mismo, que seguiría siendo brutal técnicamente. En este aspecto, imposible ponerle ningún reproche, hasta el punto de que, sólo por su acabado visual, la experiencia ya merece la pena.

Y ya que hablamos de la parte artística, es imposible obviar la estupenda banda sonora, la cual otorga epicidad y emotividad a la película, con melodías y temas dignos de elogio, haciendo que el conjunto sea todavía más redondo. Hay escenas (tan simples como Chihiro recorriendo el nuevo mundo) que no serían lo mismo sin la parte instrumental, y eso es algo que se debe tener en cuenta a la hora de valorar este clásico de culto. Una banda sonora para el recuerdo.

Respecto a la historia, bebe de clásicos como Alicia en el país de las maravillas (y, salvando las distancias, la fabulosa Dentro del Laberinto), con un inicio en el que se presenta a los padres más irresponsables de la historia del cine, así como a la niña más prudente (rompiendo cualquier tipo de cliché), perdiéndose los tres en un mundo de fantasía. Entiendo las intenciones de Miyazaki, y despreciar su labor tras el libreto sería de corto de miras, pero no se puede negar que el argumento es extraño y de difícil digestión, siendo una experiencia no apta para todos los paladares, y que los niños ni entenderán ni disfrutarán (aunque nunca se sabe). Porque sí, las producciones de Ghibli suelen estar enfocadas al público adulto, no siendo ningún secreto, pero aún así habrá espectadores (incluyendo los de más edad) a los que se les hará imposible dejarse llevar por una propuesta cargada de simbología y mensajes ocultos. No es fácil.

Yo he disfrutado del peculiar y emotivo viaje, pero tampoco me ha parecido tan maravilloso y único como se ha comentado infinidad de veces, siendo algo exageradas las dos horas de duración (aunque no niego que me sería imposible renunciar a ningún momento o personaje de la historia). Incluso admito que he tenido un sentimiento agridulce una vez aparecen los créditos finales, como si me faltara algo. Creo sinceramente, y con todos los respetos, que la animación está muy por encima de la trama, aunque eso no quita que entienda, respete y celebre que a otros les encante el conjunto, siendo una pieza única y diferente, lo que ya es digno de admiración.

Mención especial para su catálogo de personajes secundarios, a cada cual más hilarante, aportando interés y garra en sus presentaciones y escenas, destacando a Yubaba o Kamaji, por citar dos ejemplos. Por supuesto, imposible olvidarse de la entrañable y carismática Chihiro, siendo una protagonista repleta de matices y que carga, de forma ejemplar, con el peso de la historia sobre sus hombros. Todos los personajes tienen algo qué decir, en una colección de criaturas digna de admiración.

En conclusión, estamos ante una película única, con una animación perfecta (parece mentira que tenga veinte años) y una historia que seguramente no dejará indiferente a nadie, pero que quizás no sea del gusto de todos. Y es que estamos ante un viaje hacia la madurez cargado de magia y mensajes, y el cual es mejor descubrir por uno mismo. Ni más ni menos. Un clásico de culto del que todavía se habla. Por algo será…

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