Patrulla Trueno – Thunder Force – Una descafeinada y prescindible “comedia” de superhéroes

Melissa McCarthy es una estupenda actriz, la cual nos ha regalado grandes papeles cómicos (Cuerpos Especiales, La boda de mi mejor amiga o Espías, todas de Paul Feig, por cierto), además de un fascinante registro dramático que le valió una nominación al Oscar, en la reivindicable ¿Podrás perdonarme algún día?, que también es un buen ejemplo para los que menosprecian el talento de la actriz. No obstante, la divertida intérprete tiene un gran lastre que está truncando su carrera (de hecho, muchos la vapulean por sus últimos trabajos). Y no, esta vez no es culpa de su agente (bueno, a no ser que sea el mismo con el que comparte vida…), ya que el enemigo lo tiene en casa. En efecto, se trata de su marido Ben Falcone (actor visto en Joey o de secundario en las comedias de su esposa), individuo que la ha dirigido en sus peores trabajos (si no tenemos en cuenta la bobada de los moñecos…), como son El alma de la fiesta, Superintelligence (ésta la peor con diferencia) o Es la jefa (no incluyo Tammy, su debut, porque tampoco estuvo tan mal).

El caso es que es una pareja profesional capaz de lo peor, no convenciendo a crítica y público en ninguno de los casos mentados, y haciendo que la trayectoria de McCarthy esté siendo más accidentada de lo deseado y esperado (podría ser la reina de la comedia, pero no…). Cuando me enteré de que la actriz iba a protagonizar Patrulla Trueno junto a la también sensacional Octavia Spencer (que poco tiene que envidiarle a la más aplaudida Viola Davis), ambas en una comedia de superhéroes, me interesé mucho, hasta que vi quién estaba detrás de todo esto. En efecto, de nuevo, el señor Falcone, que parece que odie a su mujer.

Si se ha seguido su trayectoria, no hay mucho misterio respecto a cuál va a ser el resultado final de su nueva propuesta, por lo que no tenía demasiadas expectativas en el proyecto una vez su nombre apareció en los créditos como director y guionista (en lo de actor no me meto, y más siendo tan secundario). Las horrendas críticas (casi todas hablan de desastre) y algunas opiniones de usuarios me confirmaron que se avecinaba algo lamentable y, una vez vista, puedo confirmar que así ha sido, ya que estamos ante una descafeinada y prescindible comedia, que ni entretiene ni divierte, desaprovechando una oportunidad de oro. Superhéroes y comedia, ¿qué puede salir mal? Pues todo.

Antes de entrar en materia (es decir, destripar todos los insulsos elementos de la producción), quiero destacar la desesperación que tiene Netflix por producciones de superhéroes (como fue el caso de la ya olvidada Proyecto Power), tan de moda en los tiempos que corren. No voy nada desencaminado a la hora de observar que la plataforma se está convirtiendo cada vez más en un estercolero de películas que no pasan el filtro de los cines, acabando en su catálogo (entiendo que a un módico precio), en un movimiento arriesgado, ya que ofrecen fast food de usar y tirar, y luego te venden un estreno de Oscar para intentar lavar su imagen, pero no cuela. Cabe preguntarse si tienen un filtro de calidad de algún tipo, porque se la han vuelto a colar con la memez que nos ocupa, y no será la última. Da qué pensar.

Dicho esto, hablemos de la labor tras las cámaras del bueno de Falcone. Quizás sea el punto más decente de la cinta (sin contar la labor de algunos intérpretes, que ahora iremos con ellos), pero tampoco nada especialmente llamativo, ya que las escenas de acción son escasas y no cumplen con un producto de estas características, y los efectos especiales son casi inexistentes, y si aparecen destacan de forma negativa, notándose que los productores (cómo no, Falcone y McCarthy) no han sido muy generosos. Está muy bien eso de intentar aprovechar la moda de los superhéroes (además de ser totalmente lícito) para llevarte unos dólares al bolsillo, pero no usarlo como excusa argumental para atraer más público, y después ofrecer un entretenimiento insustancial. Pero el problema no está ahí…

En esta ocasión, Falcone se ha encargado del guion en solitario, y vaya si se nota. Cuando ves una comedia se supone que te tienes que reír, pero que nadie espere risas de ningún tipo, ya que éstas brillan por su ausencia, siendo una cinta de humor sin gracia. Y mira que se esfuerza el bueno de Ben en ello, ya sea con su verborrea sin sentido o con las incesantes referencias a otras producciones que quizás hagan gracia al guionista (y su mujer), pero que sacará pocas sonrisas en los espectadores. Tampoco se puede decir gran cosa de los personajes, ya que McCarthy vuelve a hacer el mismo personaje de siempre, y su compañera de fatigas no podría estar más desaprovechada, con pocos momentos cómicos para su lucimiento. Quizás los más destacables sean el villano o el hombre cangrejo (con el “poder” más inútil de la historia… de hecho, todavía no sé cuál es), pero es más por la labor de los actores que no por los personajes, muy mal dibujados.

Falcone no tiene muy claro qué tipo de producto tiene entre manos, hasta el punto de que cabe preguntarse si estamos ante una comedia, una cinta de acción de superhéroes o una mezcla de ambas. Lo que es seguro es que no tiene ni corazón ni alma, siendo una cinta vacía y, decididamente, una mala película, que te deja igual que estabas desde que aparece el título del film hasta que aparecen los créditos finales. No hay garra, ni chispa, ni nada, y eso es lo peor que puede ofrecer una película, y más si se vende como cine de evasión.

Como ya he indicado, McCarthy se está acomodando demasiado con el mismo papel de siempre, y más si su marido se lo pone en bandeja, el cual no le hace ningún favor. No obstante, no se puede negar que la actriz vuelve a dar la talla , notándose que se deja llevar, en una actuación que no está entre sus mejores, pero que tampoco se podría tildar de mediocre. Ni frío ni calor. Otro tema es el de una Octavia Spencer con el piloto automático y tomándose demasiado en serio la película y su personaje. La fabulosa actriz ya no tiene nada que demostrar a estas alturas del cuento, pero claramente este no es uno de sus mejores papeles, notándose que es un trabajo de encargo. No creo que sea un error de casting, sino más bien que el personaje está mal escrito. Duele ver cómo desaprovechan su vis cómica.

Tampoco se entiende la participación de intérpretes de la talla de Melissa Leo, Jason Bateman o Bobby Cannavale (que sí debería hablar seriamente con su agente), la primera con un personaje que si quitas de la película no pasa absolutamente nada, aunque se nota que los otros dos se lo pasan en grande y son conscientes del producto en el que están (aunque el director y guionista ande tan despistado al respecto). Desde luego, una bobada como la que nos ocupa no merece un elenco actoral semejante.

Llegados a este punto, jamás se me ocurriría sugerir que McCarthy se divorciase de su marido sentimentalmente, aunque profesionalmente sería lo mejor que le podría pasar a la actriz, porque sus peores trabajos son de la mano de su esposo. Alguien tiene que poner remedio, o será demasiado tarde. No estamos ante un desastre como Superintelligence, pero poco le falta, siendo una comedia insípida, olvidable y fallida, siendo otro claro tropiezo de Netflix y de la pareja artística. ¿Alguien esperaba otra cosa? De verdad, que alguien haga algo…

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