La Liga de la Justicia de Zack Snyder – Zack Snyder’s Justice League – Crítica (Sin Spoilers) – La esperada versión de Snyder es tan excesiva como innecesaria

Hablar de esta película de casi cuatro horas (sí, has leído bien) sin hablar de Snyder es imposible, ya que es al artífice máximo de esta versión, y así lo ha dejado claro el polémico director en todo momento, ya sea en el título o en las redes sociales, donde sus fans le han apoyado con gran fervor (a veces demasiado, todo sea dicho). El bueno de Zack estuvo años renegando de la vapuleada versión de Whedon de 2017, declarando que tenía otra versión. Hace menos de un año, y por sorpresa para muchos, Snyder y Warner confirmaron dicha versión del director. No obstante, todo comenzaba a oler a chamusquina cuando se supo que el director había requerido de 70 millones de dólares extra para acabar la visión de la película. Una vez vista, se entiende dónde han ido a parar esos millones, pero ahora iremos con ello.

Justo unas horas antes de aventurarme en este Snyder Cut, he revisionado la versión de 2017 (después de las recientes acusaciones, decir versión Whedon queda feo, por lo que lo dejaré así, aunque criticarlo está a la orden del día), y sigo opinando lo mismo que cuando salí del cine en su estreno, que no es otra cosa que el hecho de que me parece un estupendo film de superhéroes, que sin ser perfecto ni superar a su rival (Marvel, para los despistados), ofrece un gran entretenimiento, cumpliendo su función a la perfección y siendo una de las mejores del universo DC, para un servidor por encima de Man of Steel o Batman v Superman.

Y es que las versiones de Snyder de los míticos superhéroes no me convencieron, en especial la aventura en solitario de Superman, carente de humanidad y demasiado oscura, con un protagonista que poco tenía que ver con el de los cómics. Después de ese pequeño fracaso (me refiero a lo artístico), DC volvió a confiar en Snyder, ofreciendo la esperada Batman v Superman, que superaba a la anterior pero seguía siendo un pastiche de ideas, con un Caballero Oscuro despiadado y un Superman que apenas abría la boca. Es una lástima, porque tanto Affleck como Cavill son perfectos para el papel y merecían películas mejores.

Curiosamente, y a pesar del varapalo crítico y público, DC volvió a apostar por Snyder para La Liga de la Justicia, lo que para mí ya fue un error de entrada, porque quedó demasiado claro que la visión del director no casaba con lo que se esperaba de superhéroes de la talla de los mentados. Quizás su estilo (tan característico) le vaya bien a propuestas como Watchmen, pero a los personajes que conforman La Liga no, y gente como James Wan (director de Aquaman) o Patty Jenkins (directora de Wonder Woman) lo han demostrado con creces.

Debido a una tragedia familiar, Snyder tuvo que abandonar la filmación de la película (aunque yo sigo pensando que fue la excusa para que Warner se deshiciese de él, algo que se notó demasiado), contratando al hoy cancelado Joss Whedon, responsable de la serie Buffy o las dos primeras y estupendas entregas de Los Vengadores. Obviamente, los productores buscaban desesperadamente un tono más cercano a Marvel, debido a los fracasos anteriores y por aquello de ganar más billetes, que es para lo que están los estudios, por si alguien no se había dado cuenta. Siempre se rumoreó que Whedon utilizó muy poco material de Snyder y rehízo todo a su gusto. Pues bien, una vez vista La Liga de Snyder, queda claro que esto no es verdad, siendo una de las muchas sandeces que se han dicho durante años. No obstante, y a pesar de que unos párrafos más arriba he defendido La Liga estrenada en cines, es innegable que los polémicos reshoots te sacaban de la película, ya sea por el visible cambio físico de Affleck o por el famoso mostacho de Cavill. Pero como ya digo, aquí tenemos la misma película, sin esos reshoots (aunque creo que se usa alguno) y añadiendo escenas sin ton ni son.

Dicho todo esto, la pregunta de oro es: ¿qué aporta esta nueva versión? Pues más oscuridad (también visual), violencia y frialdad, aparte de unas escenas nuevas que se supone que mejoran lo ya visto, no siendo el caso. Eso es todo. Nada justifica que la visión del director dure casi cuatro horas, siendo un despropósito injustificable. Lo que la versión de 2017 te contaba en media hora, aquí dura el doble, ralentizando sin remedio el devenir de los acontecimientos. Esto no habría funcionado jamás en los cines ni en dos partes, demostrando que el director no sabe manejar los tiempos y es excesivo hasta decir basta. Tampoco entiendo lo de dividir la película en partes, y ya lo del formato 4:3 no hay por dónde cogerlo, siendo una concesión de Warner que no deberían haber consentido a Snyder. Una patochada más del director, y van…

Respecto a los añadidos, me gustan algunas de las nuevas escenas, como la del rescate de Flash (aunque la música no me pega nada) o la explicación de los poderes de Cyborg. Es una pena, porque si el director no hubiese sido tan grandilocuente (es pedir demasiado, ya que es bien conocido su ego desmedido), podría haber quedado una versión del director curiosa, pero Snyder prefiere añadir escenas que no aportan nada, las cuales quizás convenzan a sus acólitos (que los hay, y muchos), estando seguro de que aplaudirán a rabiar (ya se está viendo en las redes, repudiando la versión de 2017 cuando es lo mismo pero más largo), pero dudo que esto satisfaga al resto de los mortales, para los que la vapuleada versión estrenada en cines es la opción más sensata, entre otras cosas porque iba al meollo de la cuestión y no se enredaba en relleno innecesario, por mucho que se camufle con evidente fan service.

Comparando una versión con otra, si en algo se distancian ambas es en los reshoots y los añadidos posteriores de Snyder. Eso es todo, ya que en realidad son la misma película con la misma base argumental, sólo que una innecesariamente más larga que la otra. Adivinad cuál es cuál. Como ya he indicado, los fans acérrimos os intentarán convencer de que estamos ante una película nueva, lo cual no cuela, por mucho que Snyder vendiese lo contrario, usando esos 70 millones extra en añadir espectacularidad (como ya digo, hay buenos momentos como los de Flash), un nuevo diseño del villano (sí, mejora bastante), otro villano clásico (con la única intención de intentar justificar secuelas) y un epílogo interminable y metido con calzador, en lo que sólo se puede calificar como una jugada maestra de Snyder, obviamente ansioso por nuevas entregas, esperando que sus seguidores las reclamen con fervor, cosa que ya están haciendo, atacando al estudio con tenacidad, con la esperanza de que Warner acceda. No sé cómo quedará la cosa, pero el amigo Zack ha engañado a todos, ya que la única función de los añadidos es esa, ni más ni menos. No es listo ni nada…

En cuanto a la película en sí, Snyder renuncia a la cercanía y humanidad (la protección de los civiles en el acto final, por ejemplo) de la otra versión (cuyo objetivo era parecerse a Marvel, las cosas como son), notándose que no está demasiado interesado en esos menesteres. Él quiere que todo luzca sombrío y deprimente, con unos héroes matando a sus rivales sin piedad y con el tono gris que había impuesto hasta el momento, por no hablar de la insufrible cámara lenta (que obsesión tiene este hombre…). A estas alturas del cuento, defender a Whedon es peligroso, pero se agradece su labor en la versión de 2017, porque al menos insufló de vida a la cinta (y de humor, que aquí desaparece casi por completo), cosa que aquí no ocurre al eliminarse sus aportaciones, adueñándose la frialdad del conjunto (sólo hay que ver el regreso de Superman para darse cuenta). No se puede negar que se da más información sobre algunos de los protagonistas (aunque Wonder Woman y Aquaman pierden mucho por el camino), pero eso no quita que también se le reste esperanza y colorido a la propuesta, por mucho que en los tráilers sonase el famoso aleluya. Perfecto si hay gente que se identifica con esta visión del mundo, pero no es lo que yo busco en una cinta de estas características. Para deprimirme ya está la triste realidad, gracias…

Y es que Snyder es incapaz de humanizar a sus personajes, más preocupado en su estética de videoclip y en que todo sea desalentador, dejando claro (una vez más) que no era el indicado para encargarse de estos superhéroes. Quizás para Batman sí, pero no para personajes de la talla de Superman, Wonder Woman o Aquaman, estos dos últimos con presencias mucho más logradas en sus films en solitario, como ya he indicado. Cyborg sale ganando (y quizás un poco Flash), pero el resto no, prefiero pensar que no es por agradecer el apoyo que el actor Ray Fisher ha dado a Snyder, pero que tiene más importancia que un superhéroe más relevante como Aquaman es cierto. Por cierto, todos los actores vuelven a dar la talla, como en la anterior versión. Por otro lado, los efectos especiales ya no estaban a la altura de las circunstancias en 2017, no estándolo tampoco en esta versión, notándose los retoques de última hora. Esos 70 millones de más no lucen por ningún lado, invertidos en ese epílogo, como si de una película diferente se tratase.

En cuanto al cacareado villano (y no me refiero a Darkside, metido con calzador para llamar la atención de los fans), da igual que lo mejore visualmente, que sigue siendo el mismo personaje desdibujado y sin carisma de la versión de 2017. Y hablando de cacareado, ojo a los cameos, la mayoría destripados en los tráilers o en los créditos iniciales (insípidos y que renuncian a la estupenda canción Every knows). Os adelanto que el del Joker se queda un poco en tierra de nadie, aunque me alegro que Leto haya tenido la oportunidad de resarcirse, aunque sólo haya tenido unos minutos para ello. Del cameo final, vendido como si fuera una súper aparición, mejor ni hablamos. Mucho ruido (y horas) y pocas nueces…

En conclusión, si tengo que elegir entre ver la versión de 2017 o ésta, me quedo con la primera de lejos, porque el Snyder Cut es un añadido de ideas de último momento, con el único objetivo de saciar el ego de su director, siendo una propuesta que seguramente sólo contente a los fans, los cuales ya van predispuestos a amar este monstruo de Frankenstein sin corazón ni alma (vamos, puro Snyder). De verdad, me alegro por los fans del director, después de años luchando por un producto que realmente jamás existió, pero es que algo me dice que serán los únicos que sabrán apreciar esta innecesaria locura de cuatro horas. Respecto al resto… Ya tenemos la versión correspondiente. Que cada uno elija lo que prefiera, como debe ser, pero yo lo tengo claro. Gracias Snyder, pero no…

4 comentarios sobre “La Liga de la Justicia de Zack Snyder – Zack Snyder’s Justice League – Crítica (Sin Spoilers) – La esperada versión de Snyder es tan excesiva como innecesaria

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  1. Es lo más estúpido que he leído. “No tiene humor”, pues no es una comedia. “No humaniza a los personajes”, ¿tú crees? ¿un humano, un atlante, un velocista, un cyborg y Batman NO SE HUMANIZAN? Really.

    Si no viste escenas nuevas en una película que dura el doble de la versión espantosa del 2017 (de la cual se usó ni la mitad del metraje, o sea, hay 3 horas nuevas de escenas), ¿qué se puede decir de esta critica sin pies ni cabeza?

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