Monster Hunter – El responsable de la saga Resident Evil nos vuelve a “obsequiar” con otra mediocre adaptación de un videojuego

Paul W. Anderson es un director de cine (y a veces guionista, como el caso que nos ocupa) que comenzó bien su trayectoria profesional, con films como la estimable Mortal Kombat o el clásico de culto Horizonte Final, perdiendo el norte de forma irremediable cuando apostó por la saga Resident Evil (suyas son la primera, la cuarta, la quinta y la sexta, aunque en todas ha ejercido de productor), protagonizada por su actual esposa, Milla Jojovich, que es otra que empezó muy bien para acabar… pues en esto. Y es que no hay que ser el más listo de la clase para saber que, con esta nueva adaptación de un videojuego, nos vamos a encontrar ante un espectáculo visual de usar y tirar, para pasar el rato y con una historia inexistente. El problema es que la cosa es peor de lo que nos podíamos temer, seas fan o no del juego original, ya que poco se puede rescatar del nuevo bodrio de Anderson.

No se puede negar que el bueno de Paul va al meollo de la cuestión desde el minuto uno, renunciando a innecesarias presentaciones de personajes, entre otras cosas porque la mayoría son carnaza. No obstante, todo se derrumba demasiado pronto, decayendo el ritmo de forma estrepitosa y cometiendo el pecado en el que jamás se debe caer en un blockbuster (o un producto con ínfulas de ello, como es el caso): aburrir. Y vaya que si aburre la cinta de Anderson, con unas secuencias de acción (más escasas de lo que nos quieren hacer creer) que ya hemos visto todos y que no salvan la función.

Tampoco ayuda que el director haya vuelto a apostar por una estética de videoclip, que lo único que hace es restarle encanto a este tipo de producciones, las cuales se hacían mucho mejor antaño, con ejemplos como Pitch Black o Temblores, de las que parece que Anderson toma referencias sin ningún tipo de pudor. ¿Dónde quedaron los tiempos de Horizonte final (su mejor película)? Se desconoce, pero con este trabajo vuelve a dejar claro que ya no volverán, en lo que es una dirección tan fallida como confusa.

Y ojo a los efectos especiales, impropios de un blockbuster (que repito, es como se ha vendido), y que en no pocas ocasiones coquetean con la serie Z (ese gato…). Desde luego el guion es digno de dicha categoría, con una trama que cabe en una servilleta doblada varias veces, sin aportar nada al género, dejando bien claro que el amigo Paul debería limitarse a su labor tras las cámaras, porque tiene tela el asunto. Cualquiera podría haber ofrecido una historia mucho más inspirada y digerible, y sin despeinarse. Y sí, volvemos a estar ante otra mediocre adaptación de un videojuego (y van…), la cual no voy a juzgar como tal, entre otras cosas porque no he jugado a la obra original (todavía), pero por lo que he leído, la fidelidad pasó a mejor vida, usándose el nombre para intentar engatusar a los fans del juego. Un clásico… Afortunadamente, no todo es malo, destacando su fabulosa banda sonora, con unas melodías con sabor añejo, siendo lo único realmente interesante del film.

En el reparto tenemos a una Milla Jojovich haciendo el mismo papel de siempre, no vaya a ser que arriesgue y le den un Oscar. Se ha malacostumbrado a este tipo de personajes en las películas de su marido, el cual le hace flaco favor ofreciéndole tonterías de este calibre. ¿Dónde quedó el amor, maldita sea? Tony Jaa está un poco más animado que de costumbre, pasándoselo en grande en no pocos momentos, consciente del producto en el que está, lo cual se agradece, pero sigue sin ser el gran action hero que prometía en sus inicios, al carecer del carisma de otros compañeros de profesión. Pero oye, tampoco es una estatua sin vida (como en otras películas de su filmografía), por lo que cero quejas al respecto.

Por otro lado, es bastante lamentable ver a intérpretes de la talla de Diego Boneta o Meagan Good (capaces de mucho más) en papeles tan irrisorios. No sé quién es su agente, pero deberían hacer un pensamiento. Al menos tenemos a Ron Perlmam derrochando su carisma innato, aunque en un papel más pequeño de lo deseado. Lástima, porque hubiese quedado genial como gran protagonista.

En conclusión, si te gusta el videojuego o eres fan de las monster movies (o cualquier otra cosa), no creo que se te haya perdido nada en este subproducto vacío y sin alma, que no aporta nada al género y que es una prueba más de que el director ya no es el que era, cegado por la era digital y sus artificios sin sentido. Y ojo, que el muy canalla nos amenaza con una secuela, seguramente con la intención de otra saga que profane el juego original. Afortunadamente, China le ha parado los pies, convirtiéndola en un fracaso al retirarla de sus cines el mismo día del estreno. Mira que critiqué la censura por lo del chiste, pero de la que nos hemos librado. Otra bobada que todos habremos olvidado más pronto que tarde. No podremos decir que no lo vimos venir…

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