Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil – Crime Scene: The Vanishing at the Cecil Hotel – Crítica – Netflix vuelve a cometer el mismo error de siempre con una serie documental fallida y excesivamente larga

El caso de Elisa Lam es bastante conocido, siendo un suceso que se convirtió en viral hace unos pocos años. Y es que su extraña desaparición trajo cola, en especial debido a un enigmático y tétrico vídeo en un ascensor, con los últimos momentos que se la vio con vida. Pues bien, Netflix ha considerado oportuno y necesario contarnos la popular historia en cuatro episodios de una hora cada uno. Con el primer capítulo ya me invadió la sospecha de que se estaban contando cosas de más (lo que se dice relleno de toda la vida), y con los tres episodios restantes me han despejado cualquier duda.

Y es que la plataforma ha vuelto a cometer el mismo error de siempre, que no es otra cosa que contar una historia en cuatro episodios cuando se podría haber contado lo mismo, perfectamente, en una película de hora y media. Es el gran mal de los documentales de hoy en día, y es algo en lo que la plataforma suele recaer una y otra vez, como le sucedió recientemente con Acosador Nocturno (correcta y muy superior al producto que nos ocupa). Es obvio que el motivo de alargar la producción es con el único fin de rellenar catálogo (que cada vez va a peor…) y conseguir más clicks, siendo su codicia lo que acaba por arruinar este tipo de producciones.

Técnicamente no se le puede poner ni un solo pero a la serie documental, ya que, como suele ser habitual, está todo cuidado al milímetro, con una dirección muy por encima del resto de elementos. Respecto a ese resto, es tan sencillo como preguntarse si es necesario conocer la vida de dos testigos que tienen poco que aportar, otro que no ha tenido nada que ver con el caso y al que dedican bastantes minutos, dedicar casi una hora al contexto histórico del hotel (cuando se podría haber resuelto en quince minutos), o una serie de subtramas (debo reconocer que la del ciberacoso sí me ha convencido) que ralentizan el devenir de los acontecimientos, notándose que tienen que llegar a un cupo de minutos, y metiendo información con calzador, cuando no aporta nada al caso. Son curiosos los bandazos que va dando constantemente el documental, ya que comienza un episodio hablándote del tema que sí importa (seguramente para no perder la atención del espectador), para luego perderse en asuntos que no vienen al caso.

Debido a todo ello, estamos ante un documental fallido y prescindible, habiendo material en internet que te cuenta lo mismo en mucho menos tiempo y mejor. ¿Qué aporta el documental de cuatro horas? Poco o nada, con un desenlace que te deja igual que estabas, confirmando que no era necesario tanto tiempo para llegar a esa conclusión. Como película de hora y media habría tenido sentido, pero con lo que han hecho acaba siendo un quiero y no puedo que acaba aburriendo. Mi consejo: Mirad el primer y el último episodio (aunque la media hora final no hay por donde cogerla, alargándolo todo todavía más) si tenéis curiosidad, el resto sobra. Una pena, porque la premisa era muy interesante.

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