Ohana: El tesoro de Hawái – Finding ‘Ohana – Película Netflix – Crítica – Una aventura familiar a la que le falta garra y le sobran minutos

Ohana: El tesoro de Hawái (Finding ‘Ohana) es la nueva propuesta familiar de Netflix, siendo un intento (repito, intento…) de homenajear a cintas como Los Goonies o Indiana Jones (las referencias no son pocas) para las nuevas generaciones. La verdad es que bastaba poco para que me embarcase en esta producción, ya que me gusta el cine de aventuras y me apasiona Hawái y sus paisajes, por lo que no había mucho que debatir al respecto. No obstante, no las tenía todas conmigo, ya que la plataforma ha atesorado una mala fama (más que merecida), que hace que tenga bastante desconfianza cada vez que llega un nuevo estreno.

La crítica ha quedado bastante satisfecha ante la simpleza de la película (se entiende si se investiga un poco quién hay detrás de todo esto…), cuando luego machacan productos mucho mejores sin piedad alguna. Dicho esto (ya sea sólo para recordar que los críticos de hoy en día aplauden cualquier cosa), debo confirmar que no me ha convencido esta aventura hawaiana, siendo una oportunidad perdida de ofrecer un entretenido pasatiempo, lo cual no era pedir mucho. Ojo, tampoco estamos ante una mediocridad, pero sí ante un telefilm que se olvida casi tan rápido como se ve, y digo lo de casi porque la duración es excesiva a todas luces.

Poco se puede destacar de la dirección, ya que estamos ante una producción que se podría haber estrenado en la década de los 90, que nadie habría notado la diferencia. Es más, tiene el inconfundible sello Disney Channel (o el Disney Plus de ahora, si se prefiere), lo que no dice nada a su favor, ya que no deja de ser un producto de bajo coste que se conforma con poco y sólo busca contentar a las audiencias más jóvenes, aunque en este caso ha acabado en otra plataforma (hasta que la compre Disney… al tiempo).

Se nota el bajo presupuesto (los productores no han sido nada generosos), desaprovechando el film elementos como los bellos paisajes de Hawái (todo luce más sombrío de lo esperado) o el componente sobrenatural (el clímax daba para mucho más), con unos efectos especiales que brillan por su ausencia, y si aparecen es para recordarnos la falta de dinero. Y es que estamos ante una aventura que nunca sorprende o emociona, no aportando absolutamente nada al género.

Tampoco se entiende que la cinta dure unas injustificables dos horas, las cuales se hacen eternas, tardando la trama demasiado en arrancar, y cuando comienza la aventura (casi en el ecuador de la cinta), tampoco se pone toda la carne en el asador, debido a un guion insípido y carente de ideas propias, con constantes referencias a films muy superiores como los clásicos comentados. Nos ha quedado claro, pero si buscas homenajear, al menos trae los deberes hechos, y no me ofrezcas un Los Goonies de low cost, que para eso me pongo el clásico de los 80.

Por supuesto, estamos ante un producto familiar que jamás ofende ni inquieta (de ahí la ausencia de villano, elemento que quizás le habría venido bien al film), diseñado para adolescentes y con ningún momento digno de mención. Eso sí, hay algunos diálogos ingeniosos, como el dardo que se lanza a la serie Perdidos (Lost). Sin embargo, no se puede negar que estamos ante un libreto perezoso, el cual denota una grave ausencia de garra en el conjunto. Daba para más la historia, eso seguro.

El reparto cumple, especialmente los jóvenes protagonistas, que al fin y al cabo son los que cargan con el peso de la cinta. Mención especial para una felizmente recuperada Kelly Hu o el mítico Jonathan Ke Quan, que interpretó a Data en los Goonies y a Tapón en Indiana Jones y el Templo Maldito. Por si no habían quedado claros los referentes de la cinta de Netflix, este fichaje despeja cualquier duda. Lástima que no sepan muy bien qué hacer con el actor, el cual sale en dos escenas, sin que se entienda muy bien el sentido de su presencia, con un personaje metido con calzador para que los espectadores más curtidos (por decirlo de alguna forma…) nos emocionemos por el cameo, pero no cuela. Qué sutiles…

En conclusión, estamos ante una fallida e insustancial aventura familiar, esclava de sus referentes (infinitamente superiores) y que no ofrece nada nuevo, siendo quizás una propuesta recomendable para el público más joven si no se tienen demasiadas pretensiones, pero que dejará insatisfechos a los que pidan un poco más (exceptuando a los críticos, claro). Se agradece el intento, pero si para algo sirve esta película, es para recordarnos que ya no se hacen películas como las de antes. Nos tendremos que conformar con productos como el que nos ocupa… o no.

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