Lupin – Serie Netflix – Crítica – Una correcta reinvención del popular ladrón que peca de rudimentaria

Arsène Lupin es un mítico ladrón francés de ficción, con infinidad de novelas a sus espaldas e incluso un popular anime. Ahora nos llega a Netflix esta serie francesa, reinvención del personaje y con el conocido Omar Sy (Intocable, Jurassic World) como gran protagonista de la función . Eso sí, que nadie se lleve a equívoco, ya que conviene recalcar que no es Lupin en sí, siendo en realidad un ladrón que se inspira en los libros del personaje, siendo un puro reclamo promocional la utilización del emblemático nombre, ya que se podría haber llamado Jean, el ladrón, que no habría cambiado mucho la cosa. Aclarado este punto, prosigamos.

A pesar de ser uno de los primeros grandes estrenos de la plataforma (lo que, a estas alturas del cuento, no es sinónimo de nada), no tenía intención de aventurarme en esta nueva experiencia, ya que vivimos en tiempos caóticos, con un exceso de producciones en un catálogo de series imposible de abarcar. Sí, hay demanda, pero también demasiada oferta en el mundo de las series. El caso es que algunas reseñas positivas me convencieron para darle una oportunidad, aunque el hecho de que tan sólo sean cinco episodios (otro elemento trampa…), ha cerrado el trato.

Una vez vistos esos cinco (primeros) capítulos, debo confesar que tengo sentimientos encontrados, porque sí, estamos ante una propuesta correcta, que da lo que promete y que funciona, en especial gracias al buen hacer del actor protagonista, pero, por otro lado, no se puede obviar que suena a ya visto, no ofrece nada nuevo y acaba siendo rudimentaria y una más, por mucho que se cumplan sus pretensiones, que no son otras que las de entretener al público.

Técnicamente no se le puede reprochar nada a la producción, y más si se tiene en cuenta que la dirección corre a cargo (al menos en los primeros episodios, por cierto, los mejores) de Louis Leterrier, responsable de The Transporter, El increíble Hulk (la de Edward Norton, que no me cansaré de reivindicar) o la reciente (y lamentablemente cancelada por la patosa Netflix) serie de Cristal Oscuro: La era de la resistencia, que aprovecho para indicar que es una maravilla. La verdad es que un producto de estas características podría haber sido más conformista en ese aspecto, pero todo luce impecable, aunque quizás se eche en falta un poco más de acción (las coreografías de peleas tampoco son nada del otro aquel…).

Uno de los problemas de la serie está en su guion, con un eficiente primer episodio (el mejor) de introducción, que nos presenta la trama, pero que luego se enreda en una historia de venganza que nada tiene que ver con la temática de los robos (que entiendo yo que es lo que espera la gente al enfrascarse en esta propuesta), centrándose en un hilo principal que ya hemos visto todos. Personalmente, considero que a la serie le habría venido genial tener una trama por episodio y un robo nuevo en cada uno, pero no, seguimos las andanzas de su protagonista en busca de la verdad. No sé hasta qué punto tiene sentido titular a una serie así Lupin, pero yo esperaba otra cosa, desde luego.

Por otro lado, la serie no sabe qué quiere ser, si un drama, un thriller o una aventura con una mezcla de ambas. Yo me decantaría más bien por un thriller con tintes dramáticos y un intento de comedia (más por el tono que por otra cosa). El caso es que es un cóctel un tanto fallido, ya se que quieren abordar demasiados géneros, siendo finalmente una serie que se deja ver e incluso se puede llegar a recomendar si se tiene curiosidad, pero cuya originalidad brilla por su ausencia.

Afortunadamente, el protagonista rebosa simpatía y cae bien, en especial gracias a la gran labor de Omar Sy, intérprete que parecía que se iba a comer el mundo (Hollywood incluido) después del éxito de Intocable, pero cuya estela se ha ido apagando (suele pasar), encontrando en esta propuesta un refugio perfecto para derrochar su carisma, regalándonos un personaje bastante logrado, pero al que es cierto que le falta algo más de mala baba y picardía. Los secundarios cumplen con creces, pero a título personal, el tema de las edades no lo llevan correctamente, ya que hay personajes que envejecen y otros que no, sacando bastante de la historia, pero eso es culpa de los artífices de la serie y no de los solventes actores.

En conclusión, estamos ante una serie ligera y perfecta para pasar la tarde, pero que es incapaz de ir más allá, en una historia de venganza que se alarga demasiado, renunciando a ofrecer una serie de robos de guante blanco como nos había prometido el título, que para algo lo tiene. Una estrategia de marketing bastante engañosa, ya que muchos no se hubieran acercado si no llega a ser por esa particularidad. Y sí, cinco episodios eran pocos (tramposos…), y por mucho que la vendan como miniserie, habrá segunda temporada, ya confirmada y que cobra sentido con ese final tan abierto.

En fin, toca llegar al final de esta historia, por lo que proseguiré en cuanto lleguen esos nuevos capítulos (que algo me dice que ya estaban rodados…), aunque sólo espero que la serie no se enrede demasiado en una trama que daba para tres episodios, como mucho. Lo dicho, correcta y entretenida, pero nada que no se haya visto antes.

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