Sweet Home – Serie Netflix – Crítica – Un fascinante catálogo de monstruos imposibles en una serie que se toma demasiado en serio a sí misma y naufraga en sus episodios finales

Adaptación de un manga y cortesía de Corea del Sur, Sweet Home es la nueva serie de Netflix, la cual propone un bizarro cóctel de monstruos, acción y terror. Desde que vi sus primeros adelantos, la marqué en mi calendario, con el único objetivo de pasar un buen rato.

Sus primeros episodios me cautivaron, hasta el punto de llegar a pensar que podríamos estar ante una maravilla y una de las mejores propuestas en lo que llevamos de año (cosa que tampoco es muy difícil). No osbtante, todo se derrumba en el ecuador de la serie, ya que sus responsables son incapaces de mantener el nivel festivo de los primeros episodios, en una propuesta que se toma demasiado en serio a sí misma, abusando de un innecesario drama que lastra el conjunto final.

Hablamos de diez episodios de una hora de duración cada uno, sobrando claramente cinco de ellos, ya que el interés va decayendo, pareciendo dos series muy distintas conviviendo en una sola.

Como ya he indicado, los cuatro primeros son una delicia, en los que, cada vez que sucede ante nuestros ojos un nuevo ataque de las inclasificables criaturas, es un regalo para los amantes de los videojuegos, el manga o el anime, siendo la serie, en esos precisos instantes, consciente de sí misma, en un producto diferente y que da lo que promete, que no es otra cosa que una orgía visual y una fiesta desvergonzada. Sólo hace falta prestar atención a la canción Warriors de Imagine Dragons, la cual suena en todos los momentos épicos. Es cierto que abusan de ese recurso, pero la serie quiere molar y vaya si lo consigue (en sus primeros capítulos, claro está).

Se nota que bebe de un manga, con unos diseños de criaturas fascinantes (con un maquillaje estupendo, aunque los efectos a veces chirríen), las cuales se abandonan en los capítulos finales sin mayores explicaciones, quizás por falta de presupuesto, o quizás porque los guionistas prefieren ahondar en los sentimientos de los personajes, pero lo cierto es que la serie no vuelve a ser la misma, naufragando en sus intenciones con un resultado irregular que empaña el conjunto final.

Y es que los responsables de la producción son incapaces de mantener el tono inicial en sus diez episodios, siendo ambiciosos al querer abarcar más de lo que son capaces. Tampoco ayuda el exceso de personajes, dejando la sensación de que la propia serie está tan enamorada de ellos, que es incapaz de desprenderse de los mismos, y cuando lo hace, te deja la sensación de que ha sido de forma apresurada, con unos cierres de tramas bastante chapuceros.

Eso sí, hay personajes carismáticos a más no poder, los cuales merecerían su propia serie, aunque, como suele suceder en los productos de estas características (como es el caso de la muy superior Alice in Borderland), el protagonista es el menos interesante de la función (a pesar de su fascinante pasado), aunque los secundarios estrella suplen esta carencia argumental.

Nada que objetar en lo que respecta a los apartados técnicos, ya que se nota el generoso presupuesto, con unos planos bien elaborados y algunas escenas dignas de enmarcar, pero todo se diluye antes de lo esperado, como si pusieran toda la carne en el asador en los primeros capítulos, quizás con la intención de enganchar al espectador. Lo consiguen, pero a qué precio…

Es una lástima, porque si hubiesen abandonado el excesivo drama, aportando las dosis justas, y hubiesen apostado por el desenfreno y diversión de los primeros episodios, estaríamos hablando de uno de los productos más frescos y rabiosamente entretenidos de los últimos años.

No ha podido ser, siendo una serie pasable, con unos capítulos finales arcaicos y de difícil digestión, y con un desenlace abierto que invita a una hipotética segunda temporada, cuando es obvio que la idea no da para más. Lo que es seguro es que no me verán en dicha nueva entrega, y menos con ese final…

En conclusión, estamos ante una serie irregular e imperfecta, que cabrea por desaprovechar una oportunidad semejante, pero con los suficientes elementos (personajes interesantes, criaturas fascinantes, escenas épicas) para acercarse a ella si se tiene curiosidad, aunque dejando la agridulce sensación de que podría haber alcanzado la excelencia, siendo finalmente un producto fallido que se olvidará con el tiempo. Se agradece el intento, pero no…

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