Soul – Crítica – La nueva película de Pixar es un canto a la vida con buenas intenciones, aunque se queda lejos de sus mejores trabajos

Todos conocemos Pixar, por lo que nos podemos ahorrar las consabidas presentaciones. No obstante, no se puede pasar por alto la clara pérdida de calidad que ha sufrido el estudio (propiedad de Disney) en los últimos años, apostando por secuelas innecesarias como Buscando a Dory, Los Increíbles 2 o Toy Story 4, así como productos fallidos como Onward, rescatando solamente la estupenda Coco en la última y lamentable etapa de la productora.

Soul es la nueva película del estudio, pensada inicialmente para ser estrenada en cines en el verano de este año 2020, pero, debido a la terrible pandemia, el estreno se fue posponiendo, hasta que Disney decidió que era buena idea estrenarla de forma gratuita estas navidades en su plataforma, con uno de los catálogos más pobres habidos y por haber (aunque ahora se pondrán las pilas, como anunciaron recientemente). Sí, lo sé, otro clavo en el ataúd de las salas de cines, pero yo no dicto las normas.

El caso es que el film de animación se ha estrenado con estupendas críticas (como cabría esperar, ya que los críticos profesionales siempre se suelen rendir ante Pixar, hagan lo que hagan), catalogándola algunas de obra maestra y de lo mejor del año 2020 (lo que tampoco es ningún logro…). Yo no tenía altas expectativas, y menos cuando había leído las inevitables comparaciones con la que es, para un servidor, la peor película del estudio: Del revés (Inside Out). Soy consciente de que poca gente estará de acuerdo con mi apreciación, pero es inevitable reconocer la mayor, ya que ambos films se parecen bastante, apostando el primero por los sentimientos, y el que nos ocupa por el alma, las pasiones y los sueños.

Afortunadamente, no es un desastre como la producción mentada, pero tampoco me he encontrado ante la obra maestra que dicen, ni mucho menos ante la mejor película del año (y mira que lo tenía fácil), siendo un canto a la vida cargado de buenas intenciones, pero que se queda a medio gas, siendo uno de los trabajos menos inspirados del estudio, el mismo que nos malacostumbró durante años en su época dorada.

No conozco el presupuesto de la propuesta, pero me costaría creer que se hayan gastado la millonada que suelen invertir en producciones más ambiciosas, ya que la animación es estupenda (aunque quizás los diseños de personajes estén demasiado caricaturizados para mi gusto), en especial cuando la acción sucede en la Tierra, pero creo que los responsables se relajan cuando ésta se traslada al otro mundo, con unos diseños que pecan de simplones (aunque se busque otra cosa) y una animación que jamás impresiona. Es por eso que menciono lo del presupuesto, porque este trabajo está a años luz de otros del mismo estudio, el mismo que nos maravilló en ocasiones anteriores.

No es casualidad que se haya comparado este trabajo con Del revés, ya que el director es el mismo, Pete Docter (a dos manos junto a otro compañero de profesión), responsable también de su mejor película, Up, la cual me sirve para explicar el mal de su cine. Y es que el bueno de Docter siempre nos ofrece lo mejor de sus películas en el inicio y en el final, con unos nudos que se le atragantan y no están a la altura de las circunstancias. Le sucedió a Up y le sucedió a Del Revés, y Soul no es una excepción, perdiendo el film la garra del inicio y volviendo a coger las riendas en su emotivo final, con un nudo que intenta emocionar y entretener al espectador, pero sin dar con la tecla adecuada, por mucho que lo intente desesperadamente.

No obstante, el viaje merece la pena, gracias a una serie de reflexiones que conmueven e invitan a pensar, aunque sin lograr elevar el conjunto final, pecando incluso de frialdad (en especial en su tramo central). Sí, todo está orquestado (nunca mejor dicho), para emocionarnos, pero sólo se pulsan las teclas correctas en algunos compases del film, dejando la sensación de que podría haber sido un corto maravilloso, pero que finalmente ha acabado siendo un largo que cumple su cometido pero que tampoco ofrece nada nuevo.

Los personajes funcionan, aunque el más hilarante (22) pierde chispa demasiado pronto, por exigencias del guion, y forzando que la película sea menos divertida de lo esperado (en sus veinte primeros minutos están los mejores gags, casi todos cortesía de 22). Y es que el dúo protagonista queda lejos de los mejores personajes del estudio, sin dejar huella en nuestros corazones, aparte de unos secundarios a los que no se les saca todo el partido.

El hecho de que Pixar haya decidido divorciarse del público infantil (exceptuando la bobada de Cars 2 y 3) desde hace años, es una historia que daría para un artículo más extenso, siendo una opción poco aconsejable para los más pequeños de la casa, y más en estas fiestas. Y es que la productora prefiere contentar a los adultos, olvidando por el camino que una vez fueron los reyes en abarcar y satisfacer a todo tipo de público, como con su sensacional trilogía de Toy Story (repito, trilogía) o en la no menos maravillosa Monstruos S.A., por citar dos ejemplos claros.

Los niños no la van a entender, y seguramente se aburran, cosa que no sucede con anteriores propuestas del mismo estudio. Creo que es algo a revisar, porque ya han perdido el liderazgo de la animación desde hace años (su propietaria, Disney, les ha adelantado desde hace tiempo) y corren el riesgo de reducir todavía más su target y acabar siendo ignorados. Y sí, no hay que dárselo todo mascado a los infantes y el mensaje de la cinta está claro, pero también hay que divertirles, y creo que la propuesta lo consigue en muy pocos momentos.

Por último, la banda sonora apuesta obviamente por composiciones de Jazz, pero creo que no se exprime de forma satisfactoria ese estilo musical, en un trabajo correcto pero que no queda en el recuerdo. ¿Soy yo o últimamente las bandas sonoras ya no son lo que eran? Por cierto, que ningún fan del Jazz espere una carta de amor a dicho género, porque se aborda en contadas ocasiones y es un recurso secundario. Dicho queda.

En conclusión, estamos ante una correcta e interesante película, pero que se queda a medias, siendo una clara decepción, aunque está un poco por encima de los últimos films de Pixar. Seguramente disfrutes de ella si también lo hiciste con propuestas más adultas como Del revés, pero no tiene la magia de Coco ni el buen hacer de Ratatouille, siendo otro trabajo menor del estudio, que ahora está siendo aplaudido con fervor, pero que quedará relegada a un segundo plano antes de lo esperado. Y es que Pixar… ya no es lo que era.

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