La madre del blues – Ma Rainey’s Black Bottom – Película Netflix – Chadwick Boseman y Viola Davis son lo único destacable en un drama excesivo e insufrible

Desde que se anunció La madre del blues (Ma Rainey’s Black Bottom) como el trabajo póstumo del recientemente fallecido Chadwick Boseman (Black Panther), mi interés en el proyecto aumentó de manera exponencial. Si a eso le añadimos la presencia de la siempre fascinante Viola Davis, el trato está más que hecho. Alabada por la crítica (99% en Rotten Tomatoes), estamos ante otro drama que ha sido aplaudido por motivos obvios, ya que no hay película de la misma índole que no haya sido reseñada con entusiasmo en este año, cuando la mayoría no lo merecen, como es el caso de la que nos ocupa.

Y es que una vez vista, cuesta asimilar las reseñas tan positivas, cuando estamos ante un film excesivo, caótico y ciertamente insufrible, en el que sólo funciona su estupendo reparto. Muchos hablan de Oscar, lo que sería bastante lamentable, y más teniendo en cuenta que han marginado sin compasión películas muy superiores a lo largo de los años, como Fences o el biopic de James Brown (que le dio la fama a Boseman), sin ir más lejos. Pero son otros tiempos, y estamos en la dictadura de lo políticamente correcto (por no decir del miedo), por lo que valorar negativamente una película de estas características debería estar penado por la ley. Pero bueno, como a mí me da igual todo y digo lo que me da la gana, aquí estoy para deciros el gran desastre que me ha parecido la nueva decepción de Netflix (llevan un año…).

La dirección no se podría destacar ni queriendo, ya que es de corte teatral e intimista, en prácticamente un mismo escenario. Por supuesto, ese hecho no impide que pueda realizarse una labor encomiable tras las cámaras, pero no es el caso, con un trabajo perezoso, rudimentario y conformista, relegando toda la responsabilidad a su inspirado elenco actoral. Y es que, no nos engañemos… Sin esos dos actores (y las terribles circunstancias recientes), nadie le habría hecho tanto caso a la cinta, siendo un fallido drama que todos habremos olvidado en breves, aunque algo me dice que, por motivos ajenos a la calidad del film (que es más bien poca), ésta sí se va a colar en la temporada de premios, siendo desde ya una tomadura de pelo. Pero ya lo hemos visto todo en los premios de Hollywood, así que sorpresas cero.

El guion es un cúmulo de verborrea incesante y supuestamente profunda (yo diría más bien vacía), que no da respiro al espectador y que hace interminables sus noventa minutos de duración. No hay emoción, alma o garra en todo su metraje, siendo un conjunto que quizás tenga su sentido como obra teatral, pero que como película no funciona, por mucho que saquen el talonario para cautivarnos con sus actores, como los mencionados Davis y Boseman, ambos con unos personajes insufribles (casi se llevan la palma como los peores del año), saliendo airosos de la difícil papeleta, gracias a su talento innato.

Y que no falte el supuesto alegato contra el racismo, cuando en la película no para de escucharse la crítica al “hombre blanco”. Otra moralina aleccionadora que adolece de lo que pretende denunciar, como en tantos otros filmes. Quizás sea el único que se da cuenta, pero dejan a los blancos como la peste. Si ese es el camino, que no me esperen. Por supuesto, todos a aplaudir como borregos (y sí, me refiero a los críticos “profesionales”) no vaya a ser que se produzca la Tercera Guerra Mundial… Nos está quedando un mundo precioso, oiga…

No es ningún misterio que Viola Davis es una de las mejores actrices del momento, y ella lo sabe, desplegando su fuerza en una de sus mejores interpretaciones, aunque su complicado personaje quizás no la ayude a llevarse otro premio a casa. Avisar que es más bien secundaria de su propia película, ya que comparte el protagonismo con su compañero de reparto, un Chadwick Boseman que ofrece una actuación sorprendente y fascinante (ojo a sus monólogos), pero que no creo que sea la mejor de su carrera (como ya están anunciando…), ya que ahí tenemos a su James Brown de la olvidada I Feel God (Get on Up), papel por el que, por cierto, ni siquiera le nominaron al Oscar. Eran otros tiempos…

Obviamente ahora sí lo harán, y seguramente le den el codiciado premio de forma póstuma, pero hay que pararse a pensar las cosas, ya que en otras circunstancias me temo que no lo habrían ni nominado. Soy de los primeros que se quedó en shock cuando anunciaron su inesperada muerte, siendo un mazazo terrible, pero tampoco considero justo forzar las cosas, aunque le tenía tanta estima al actor que, si se lo dan, tampoco me oiréis quejarme. Tampoco sería justo no mencionar al resto del elenco, ya que están todos estupendos, destacando a un genial Colman Domingo (visto en Fear the Walking Dead).

En conclusión, estamos ante otro caso de Mucho ruido y pocas nueces, siendo un decepcionante drama que todos habremos olvidado en breves, a pesar de las más que predecibles nominaciones (y algún premio le caerá seguro), cuando es un film al que no se le habría prestado ninguna atención de no ser por ese reparto y por los tiempos que corren. Otro ejemplo de la manipulación que estamos padeciendo y una prueba más de que el catálogo de Netflix cada vez es más lamentable. Qué pena que ésta sea la última película del gran Chadwick Boseman, pero agradezco su presencia en ella, ya que solamente por verle desplegar su gran talento una última vez, merece la pena tragarse este castigo, cortesía de la plataforma. De lo peor del año.

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