Kevin Hart: Zero F**ks Given – Netflix – Crítica – El cómico habla del coronavirus, el sexo y los cuarenta en un monólogo que se queda a medio gas

Kevin Hart es un cómico que me hace bastante gracia, en especial en sus incursiones cinematográficas. Es innegable su gran popularidad en los últimos años (algo que el actor menciona casi cada dos minutos…), cosechando grandes éxitos taquilleros y siendo uno de los actores del momento, por lo menos en lo que al género de la comedia se refiere. Su reciente polémica con los Oscars (los cuales no pudo presentar por unos chistes homofóbicos del pasado) mejor la dejamos a un lado…

En este nuevo especial para Netflix, el cómico ha decidido hacer un monólogo directamente desde su casa (una mansión de esas que ponen los dientes largos), en la que habla de temas de actualidad como el coronavirus y… no, ya está, esa es toda la actualidad de la que habla, ya que el resto son chistes casposos y ya vistos (el mismo humor al que recurrió recientemente el cómico Jerry Seinfeld), sobre el sexo, las mujeres (estos dan bastante vergüenza, ya que están más caducos que el Pleistoceno) o la crisis de los cuarenta (tema más sobado que la barra de un metro), aparte de una mofa final que sorprende. Hasta el propio actor hace broma sobre la posible cancelación de su persona, tan a la orden estos días. Claro que justifica su humor grueso asegurando que está en su casa. Así cualquiera…

Quizás los chistes más acertados sean curiosamente en los que menciona a sus propios hijos (a los que no deja nada bien, por cierto) o un gag sobre los amigos y los mensajes privados, aparte de la pandemia actual. Fuera de todo eso, poco hay que rascar, en un monólogo de más de una hora que se hace bastante largo, notándose que hay algo que no funciona. La verdad es que el popular cómico daba para bastante más.

Y es que Hart tiene exactamente el mismo problema que su compañera Tiffany Haddish (como ya demostró ésta en su especial para la misma plataforma), y que no es otro que el ego. Y es que el actor se dedica cada dos minutos del especial ha recordarnos lo famoso que es, ridiculizando a compañeros de profesión, como si fuesen inferiores. Sí, lo hace en clave de comedia, pero da qué pensar. Sólo hace falta ver los carteles que tiene colgados en su casa (casi todos con su cara) para comprobar lo mucho que se quiere a sí mismo. Quizás esto último sea a título personal y no tenga nada que ver con sus chistes, pero ahí lo dejo.

En conclusión, un especial que no está a la altura de las circunstancias, por mucho que la idea inicial (hacer el monólogo desde su casa debido a la situación actual) tenga su atractivo. Mejor darle una oportunidad al de Marlon Wayans, actor y cómico que al menos no nos recuerda a cada momento que el dinero le sale por las orejas y que es alguien en la vida.

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