Dolly Parton: Navidad en la plaza – Dolly Parton’s Christmas on the Square – Crítica – Este musical de Netflix es lo más horroroso que verás estas navidades (y el Cats de 2020)

Si os soy sincero, no sé ni por dónde empezar. Tampoco podría explicar qué me ha empujado a ver este musical navideño de Netflix, producido y protagonizado por la cantante Dolly Parton. ¿Quizás me ha invadido el espíritu navideño? Es posible, pero debo confesar que esta vez me ha jugado una mala pasada, porque estamos ante un horroroso musical, siendo seguramente el Cats de 2020, que se dice pronto.

Y es que nada funciona en ella, como una dirección decididamente mediocre, con escenarios de cartón piedra y formato televisivo, lo que no le sienta nada bien al producto, recordándonos que estamos ante una bobada digna de las tardes de Antena 3 (incluso por debajo), o un guion repleto de clichés, con canciones tan insípidas como insufribles (sólo hay una que me haya convencido, y no sale de los labios de Parton), personajes estúpidos, y bastantes momentos sombríos y espeluznantes en lo que pretende ser una comedia navideña para toda la familia, cuando es un espanto sin pies ni cabeza.

Quizás no ayuden las tétricas apariciones de la Parton, incapaz de expresar nada con su “interpretación” (se notan las visitas al cirujano), y con una voz que no está al nivel de sus mejores tiempos. Para que nos entendamos, y sin la intención de resultar polémico, sería como el homólogo de Massiel en Estados Unidos. El hecho de que su primera aparición angelical sea sobre una nube más falsa que la promesa de un político, ya lo redondea todo, con unos efectos especiales que casi hacen palidecer a los de Cats. ¿Quizás la misma mano oscura de aquélla se haya encargado de esta nueva pesadilla? No lo descarto…

Tampoco entiendo qué pintan ahí intérpretes de la categoría de Christine Baranski (protagonista de The Good Figth o la madre de Leonard en Big Bang Theory) o Treat Williams (el cual vivió tiempos mejores). Los dos se entregan a la ridícula propuesta (aunque al segundo se le nota incómodo en no pocos momentos), pero no es suficiente para que nos hagan olvidar que este no es su sitio. Malditos agentes de Hollywood… Del resto del reparto mejor no decir nada, pero no les auguro carreras muy prolíferas.

La verdad es que tampoco hay mucho más que comentar, ya que es un musical que no recomendaría ni a mi peor enemigo, donde nada funciona, siendo un subproducto que jamás debería haber llegado a Netflix. Pero bueno, ya sabéis que hace tiempo que el corte de calidad en la plataforma pasó a mejor vida.

Al final, si tenemos que comparar el despropósito que fue Cats con la bobada que nos ocupa, la primera gana por goleada, ya que al menos el musical con los gatos tenía algo enfermizo que obligaba a no apartar la mirada, mientras que este engendro es un producto excesivamente ñoño y mal realizado, que todos habremos olvidado antes de que den las campanadas del año nuevo. De lo peor que ha engendrado este 2020, que ya es decir.

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