Matar a Santa – Fatman – Crítica – Mel Gibson es Santa Claus en un decepcionante y olvidable film

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De vez en cuando surgen proyectos que llaman mucho la atención, causando algo de revuelo cuando salen las primeras imágenes o el tráiler, siendo en este caso por su peculiar premisa, en la que un niño descontento contrata a un asesino a sueldo para acabar con la vida del entrañable personaje navideño. El hecho de que el gran Mel Gibson (que cada vez se acerca más peligrosamente a ser carne de videoclub…) fuese a interpretar a Santa Claus y el también estupendo Walton Goggins al asesino, hizo el resto.

El problema es que la mayoría de veces estas producciones son ignoradas en el momento de su estreno, siendo Matar a Santa / Fatman (sin que sirva de precedente, me quedo con el título en español) otro buen ejemplo de ello, ya que se ha estrenado (en España lo ha hecho directamente en Amazon, aunque haya sido de tapado y sin promoción, quizás conscientes de la mediocridad del conjunto) sin que nadie haya reparado en ella, a pesar del entusiasmo inicial, y con unas espantosas críticas que hacían presagiar lo peor.

Una vez vista, puedo confirmar que estamos ante una soberana pérdida de tiempo, que desaprovecha todos sus elementos y que acaba siendo un producto tan olvidable como fallido. Se nota que los dos directores y guionistas (hermanos, por cierto) se creen en todo momento que están regalándonos una película original y diferente, cuando la realidad es bien distinta.

Su trabajo tras las cámaras sólo podría calificarse de rudimentario e insustancial, ya que no hay ni un solo momento para el recuerdo, y la acción tarda mucho en llegar (concretamente en el desangelado clímax). Sólo hace falta ver los apresurados créditos iniciales y los finales para dejarnos claro que estamos ante un producto televisivo que ha recibido más atención de la que realmente merecía (aunque es obvio que eso ha sido debido a sus dos actores protagonistas).

La verdad es que podría perdonarse la falta de garra de los directores si el guion de los mismos hubiese estado a la altura, pero ni por esas. Y es que estamos ante una trama insípida, que tarda mucho en arrancar y cuya premisa principal no se aprovecha en ningún momento, siendo una buena idea que se ha desperdiciado por completo. Quizás en otras manos…

Al film le falta humor (que nadie os engañe, no es una comedia), mala baba (la violencia es más light de lo que cabría esperar) y chispa, siendo un thriller de hora y media que no va a ninguna parte. Lo que os voy a decir no lo considero spoiler, sino más bien un importante aviso para que seáis conscientes de dónde os habéis metido.

Y es que los dos personajes principales no se encuentran cara a cara hasta los diez minutos finales. Es decir, de una película de hora y media, hemos asistido a ochenta minutos de una sucesión de escenas que no aportan nada, en las que Santa Claus se queja constantemente de los tiempos que corren y el asesino a sueldo viaja por carretera en una especie de road movie con menos gracia que una patada en las partes bajas. Eso es todo. De nada.

Y que ningún amante de la Navidad espere que se respete la mitología del popular personaje, ya que aquí tenemos a un Santa Claus low cost, amante de las armas y el boxeo, que apenas hace nada en toda la película, aparte de ir a un bar y conducir su camioneta. Seguramente los responsables se justifiquen argumentando que buscaban un tono realista, como un Papá Noel al estilo Nolan, pero me parece a mí que es una excusa para no abaratar el, ya de por sí, ínfimo presupuesto (se les debe haber ido todo el dinero en contratar a los dos actores).

Tampoco ayuda que el denominado Fatman (es decir, Santa Claus) sea un Mel Gibson en forma, al que sin embargo llamen gordo en no pocas ocasiones (polémica en 3,2,1…), o que los elfos sean actores de estatura media (increíble…), pero les llamen también enanos. A lo mejor me tengo que graduar la vista o la he visto en un mal momento, no descarto nada, pero sus responsables piden mucho a la imaginación, con una serie de elementos que no hay por donde cogerlos.

Respecto al reparto, sobra decir que Gibson y Goggins son lo único rescatable de la película, con dos interpretaciones convincentes, dándoles bastantes más matices a sus personajes de los que realmente merecen. Es una lástima verlos desaprovechados en un producto tan desastroso y olvidable, pero es lo que hay. Sin ellos, esto no lo habría visto ni la madre de los directores.

En conclusión, estamos ante una interesante idea mal ejecutada, no dando la broma (por llamarlo de alguna forma) para una película de hora y media, cuando en realidad se podría haber contado exactamente lo mismo en un corto de apenas diez minutos.

Ese es el problema de no tener las ideas claras, como nos demuestran sus patosos artífices, en una mediocridad en la que ni siquiera merece la pena su cacareado duelo final, el cual tarda una eternidad en llegar, justo cuando ya te da igual todo. Quizás no sea una de las peores películas del año (ha sido un 2020 atroz), pero desde luego sí una de las más decepcionantes. Una pena.

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