Truth Seekers – Serie – Crítica – Una insulsa y decepcionante propuesta de fantasmas

Quizás sea yo, pero no dejo de tener la pésima sensación de que el nivel de las series está cayendo en picado. Sí, tenemos maravillosas propuestas (The Boys, The Mandalorian o Cobra Kai, por citar algunos ejemplos), pero no las suficientes como para poder afirmar que estemos ante un buen momento en lo que a series se refiere. Y es que hay demasiada oferta, con productos jugosos que, una vez catados, se confirman como engañosos espejismos y productos de marketing, vacíos en su interior y que se abandonan antes de lo previsto.

Es por ello que cuesta aventurarse en series nuevas, habiendo no pocos ejemplos de productos decepcionantes que he tenido que dejar por puro hastío. Sobre la serie que nos ocupa, Truth Seekers, era casi imposible resistirse, y es que los creadores, directores, guionistas y protagonistas son los entrañables Nick Frost y Simon Pegg, protagonistas de la trilogía del Cornetto, compuesta por Zombies Party (Shaun of the Dead), Arma Fatal (Hot Fuzz) y Bienvenidos al fin del mundo (The World’s End), que por cierto, es la peor de las tres, o si se prefiere, la menos buena.

Debido a los dos simpáticos actores, muchos teníamos relativas expectativas en su nuevo proyecto, una comedia de terror, de ocho episodios y exclusiva de Amazon. Lamentablemente, estamos ante otro caso de “mucho ruido y pocas nueces“, donde se desaprovechan los recursos de los que se dispone sin miramiento alguno, con unos resultados que distan mucho de lo esperado, en un conjunto que se queda en tierra de nadie.

Y es que la serie es insulsa a más no poder, con una dirección plana y carente de garra, en una supuesta comedia de terror, en la cual no hay lugar ni para las risas (quizás una leve sonrisa, o ni eso) ni los sustos, con unos fantasmas más bien mediocres y unas escenas que no transmiten absolutamente nada. La idea es buena, aunque no sea nada original, pero no se sabe aprovechar, siendo una serie del montón que, con otros partícipes, hubiese sido completamente ignorada.

Y sí, está ese encanto inglés y rural de este tipo de productos, pero nada que justifique el visionado de una producción que no aporta nada nuevo al panorama, ni de las series ni del género, en un quiero y no puedo que se queda a medio gas.

Nick Frost cumple como gran protagonista (aunque su personaje tampoco es demasiado carismático ni cae tan en gracia como otros de su galería), así como sus dos jóvenes acompañantes, aunque se desaprovecha de forma bochornosa al mencionado Pegg (suponiéndose en otras labores, ya que otra cosa no justificaría su rol tan secundario) o a un Malcolm McDowell desperdiciando su buen hacer en un personaje un tanto ridículo.

En conclusión, estamos ante otra decepción que nos regala este 2020, siendo un penoso año plagado de propuestas apetitosas que al final se han quedado en productos de consumo rápido, y ni tan siquiera eso. Estamos ante otro caso más de venta de humo de una serie que prometía mucho más de lo que ha acabado dando, siendo tristemente otra del montón. Prescindible.

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