Love and Monsters – Crítica – Una simpática y desenfadada aventura a la que le falta garra

Desde que supe del proyecto gracias a su sugerente tráiler, tuve un gran interés en el mismo, en especial por esa mezcla de comedia desenfadada con monstruos mutantes, en un futuro apocalíptico y bastante desolador. No esperaba mucho de la cinta, aunque sí pasar un buen rato. Una vez vista, puedo confirmar que ese objetivo se cumple con creces, aunque dejando la agridulce sensación de que al conjunto le falta garra.

Poco se le puede reprochar al apartado técnico, con unos efectos especiales cumplidores, aunque haya momentos no tan logrados (concretamente los monstruos acuáticos). Las set pieces funcionan y algunas son sensacionales, aunque el clímax quizás se quede un poco en tierra de nadie, a pesar de algún momento conseguido (y que nada tiene que ver con los monstruos, más bien con peleas cuerpo a cuerpo).

En cuanto a la historia, se agradece ese tono cercano y ameno, buscando la complicidad del espectador gracias a su entrañable protagonista, interpretado por un convincente Dylan O’Brien (protagonista de la interesante trilogía de El corredor del Laberinto). No obstante, se desaprovechan personajes como el del cazador (con el siempre estupendo Michael Rooker) o la niña, perdiendo puntos la cinta cuando dichos personajes no hacen acto de presencia. Y es que todo se pierde un poco en su último acto, con la llegada de unos personajes que aportan más bien poco.

No obstante, se puede llegar a entender esta situación al estar ante una aventura en solitario entre el protagonista y su fiel amigo canino, siendo este último un acierto, al ser imposible no encariñarse con él, en una especie de viaje a lo Soy Leyenda, aunque con resultados menos dramáticos. Cada vez que Boy (el perro) se pone en peligro, estamos en tensión, por lo que misión cumplida.

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Y sí, la película cumple en su objetivo de contentar a todo tipo de público, al ser un producto tan inofensivo como simpático, pero denota una carencia total de chispa y mala baba, siendo los momentos humorísticos muchos menos de los esperados, apostando más por la emotividad de la historia, en un conjunto que se acaba tomando más en serio a sí mismo de lo que se pretende en primera instancia.

En conclusión, estamos ante una propuesta entretenida y agradable, a la que su falta de chispa le impide destacar sobre el resto, no destacando ni siendo memorable una vez aparecen los títulos de crédito. Nadie le quita el mérito de ser seguramente una de las películas más recomendables del año (aunque no se puede negar que la competencia es muy pobre), pero quizás se haya estrenado treinta años tarde. Una pena, aunque se deja ver, que no es poco.

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