MasterChef Celebrity 5 – Programa 5 – Dos expulsados en otro aburrido programa

Aquí seguimos, en otro programa de la quinta edición de MasterChef Celebrity. Lo máximo que comentaron antes de cocinar fueron los zuecos de Josie. El nivel… Por otro lado, en la primera prueba hizo acto de presencia el cómico El Monaguillo, personaje que no me hace ninguna gracia, y menos después de ver que vende un libro a veinte euros con pocas páginas y la letra más grande que un chuletón. Perdona, pero no…

El caso es que se decidió por el azar de una ruleta cómo iban a cocinar, y claro, les salieron algunas combinaciones imposibles. Nada nuevo luce bajo el sol. Eso sí, el más perjudicado fue Flo, ya que tuvo que cocinar con insectos. Ojo, cuidado que muchas voces aseguran que es el alimento del futuro. Que conmigo no cuenten…

El Monaguillo quiso hacerse el gracioso en la cata, ya que se supone que por eso le pagan, pero se pasó de “gracioso” en sus valoraciones. Sigo sin entender su fama. Mención especial al pequeño choque entre Ballesta y Jordi Cruz, pero fue tan leve que poco se puede rascar. Se nota que ya está un poco hasta los cataplines el favorito de la edición.

Por cierto, había un pin de la inmunidad en juego, y quedó entre dos concursantes, Gonzalo Miró y Ainhoa, la soprano, uno de los personajes más insufribles de este año. Para decidir quién se lo llevaba, se lo jugaron en un nuevo cocinado en la primera prueba. Como si no fuera ya largo el programa de por sí. Para ello, vino de invitado Iván, concursante de la anterior edición de MasterChef anónimos. Al final le cogí cariño, pero no puedo olvidar lo contestón que fue y su desmedida chulería. Por cierto, le hicieron competir contra Gonzalo y Ainhoa, de ahí su aparición.

A la hora de valorar, los jueces le lanzaron algunos innecesarios dardos a Iván, para juguetear, más que nada. La inmunidad la ganó Gonzalo. Perfecto, que si gana la soprano no sobrevivimos, ya que seguramente lo hubiese celebrado cantando. Iván se fue con un sabor agridulce… bueno, como siempre.

Para la prueba por equipos fueron a Tarifa, cambiando un poco de aires, aunque más que nada fue para promocionar el restaurante de Raquel Meroño. Tampoco me voy a quejar. Lo curioso es que los capitanes fueron los peores de la anterior prueba, que no eran otros que Juanjo y Laura. Y por si les sonaba la flauta (es decir, generaban polémica, algo que les está saliendo rana este año), tuvieron que elegir a sus compañeros a dedo. Al menos Gonzalo, como ganador de la anterior prueba, pudo elegir los platos.

A Ballesta se le notó lo tenso que está a estas alturas del concurso, no disfrutando del concurso como en sus inicios, y sus compañeros lo notaron. Y que no falte la escapada de Ballesta al servicio, según él para orinar. No hay quien se lo crea, pero sigue siendo igualmente hilarante. Yo ya no me quedo tranquilo si este buen hombre no caga en los cocinados, oiga.

A la hora de valorar se volvió a confirmar que esta edición es un cachondeo, pero en el mal sentido, debido a lo blando de la edición y al claro error de casting. No hay chicha, garra ni nada que mantenga la atención, en un despropósito soporífero. Pero no me voy a repetir. En fin, que los jueces alabaron a los concursantes, aunque un equipo tenía que ir a eliminación, y no fue otro que el equipo azul, capitaneado por Laura.

En la prueba de eliminación, se propuso una cata a ciegas de una apetitosa tarta, la cual tuvieron que replicar sin posibilidad de verla. La prueba era harto complicada, y todos los que se jugaron la permanencia sudaron. Bueno, todos menos Perico, que es una de esas personas que no se ponen nerviosas ni aunque les pagues. Y claro, fue el expulsado. Perdón, uno de los expulsados. Por cierto, Josie fue el mejor de la prueba. De momento, uno de los grandes tapados de esta edición, ya que cada semana lo hace mejor, cuando todos pensábamos que iba a durar menos que un pollo en el KFC. Sí, tú también…

Volviendo al señor Perico, es un tío majo, pero seamos francos, tampoco ha sido una gran pérdida, siendo un concursante que ha hecho poco ruido y se ha tomado todo con demasiada calma. Mucho ha tardado en salir. Eso sí, no se fue solo, ya que el programa se volvió a cubrir de gloria expulsando no a uno, sino a dos concursantes, uno de ellos el mencionado Perico, y la otra Lucía Dominguín, en un movimiento tan sorprendente como cuestionable. Pero nada, cosas del programa. Nos leemos la semana que viene, si la poca paciencia que me queda lo permite. Vaya edición…

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