Top Gamers Academy – El reality de gamers es tan fallido y olvidable como cabría esperar

Hace unos meses se anunció Top Gamers Academy, reality de gamers presentado por el estimable Jordi Cruz, y con los populares youtubers Rubius, Willyrex o The Grefg como jueces y maestros de ceremonia. La verdad es que tenía algo de curiosidad en el experimento de Neox, pero siendo totalmente consciente de que seguramente estaríamos ante una bobada de corto recorrido. Una vez visionado el primer programa, se puede confirmar que no ha habido lugar para la sorpresa, siendo un proyecto tan espantoso como parecía en un primer momento.

Y es que estamos ante una idea conformista, en la que sus responsables han ido a aprovecharse de la fama de los personajes implicados, cuando se supone que lo importante son los concursantes. Es una pena ver en los castings llorar a la mayoría de los mismos, como si hubiese visto su sueño cumplido, ya que algo me dice que esto tiene menos futuro que un pollo en el KFC.

Tampoco ayuda que los concursantes hayan sido elegidos a dedo, ya que la mayoría menciona poco o nada el mundo de los videojuegos, confesando que sus aficiones son otras. No están los mejores, sólo los más vistosos. Sobre el hecho de que la mitad de los concursantes sean mujeres, nada que objetar, ya que es una realidad que cada vez hay más en el mundo gamer, pero se nota que ha sido algo impuesto por los de arriba, conscientes de los tiempos que corren.

Tampoco es que ninguno de los participantes derroche un carisma especial, notándose que el medio se les atraganta un poco a la mayoría. No obstante, son nuevos en este mundo y su misión en el concurso no es esa, por lo que nada se les puede reprochar, al contrario que a los populares youtubers, a los cuales se les nota incómodos y sin dar la talla en ningún momento. Creo que no ha sido buena idea eso de rodar en directo…

Es curioso, porque los tres populares youtubers tienen a compañeros de apoyo (por no ser ofensivo y llamarlos de alguna forma), sentados por detrás, los cuales se tuvieron que personar en los castings mientras sus más famosos amigos estaban en una videollamada en el calor del hogar. Quizás soy el único que lo ve… quién sabe.

En cuanto a la gracia de dichos personajes, se nota un esfuerzo del Rubius por ganarse el jornal, haciéndose el gracioso, casi siempre con resultados fallidos. Pero oye, al menos lo intenta, al contrario que Willyrex, uno de esos influencers que estuvo en el momento adecuado y tuvo suerte (y con el mismo carisma que un ladrillo), ya que apenas habló (lo hizo mucho más su amigo), notándose que se encuentra ante un encargo para engrosar su cuenta bancaria. The Grefg (youtuber que tampoco me genera ninguna simpatía) intentó ser serio y profesional, dejándose la gracia en casa, aunque eso es decir demasiado, ya que jamás la ha tenido.

Los tres estaban ahí, bastante fuera de lugar, y sin merecer en absoluto el jugoso cheque que habrán recibido por estar sentados para hablar apenas unos minutos. Una prueba más de que el formato para estos populares personajes son las plataformas, siendo incapaces de trasladar su supuesto buen hacer y talento a la pequeña pantalla. Sobra decir que intentar traer un programa de estas características (el cual hubiese funcionado mucho mejor en dichas plataformas) a la televisión no ha sido buena idea.

Y luego tenemos al pobre Jordi Cruz, y digo pobre porque es el único que da la talla, estando su profesionalidad muy por encima del marrón que le ha tocado presentar, notándose que éste sí es su medio, con un esfuerzo por intentar mantener el interés de los espectadores. El único acierto de casting, aunque le sea imposible salvar el producto de la quema. A destacar cuando tuvo que hacer callar a varios individuos, y no, no fueron concursantes, fueron el Rubius y su amigo Mangel.

Curioso también el tema del coronavirus, sorprendiendo ver a los participantes en los castings con mascarillas (porque si alguien lo rescata dentro de unos años, que lo dudo, le chocará) y teniendo que confirmar el señor Cruz que todos se han hecho las pruebas de Covid, obviamente por las críticas en las redes sociales, en las cuales machacaron el concurso sin piedad. Si alguien esperaba otra cosa…

Al final nos queda la sensación de estar ante un experimento fallido, sabiendo mal que haya acabado siendo un despropósito por el entusiasmo de la mayoría de concursantes, pero donde nada funciona en el mismo, siendo una tediosa experiencia que es mejor olvidar cuanto antes mejor. Y es que se veía venir…

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