Wonder Wheel – Crítica – Kate Winslet en otro fallido film de Woody Allen

Desde que leí la autobiografía de Woody Allen, me propuse intentar ver la mayoría de películas de su extensa filmografía. Debo admitir que no soy fan del director neoyorkino, apreciando más sus primeros trabajos que no los últimos, siendo estos productos insustanciales que aportan bien poco y que se olvidan tan rápido como se consumen.

En dicho libro sobre la vida del controvertido cineasta, éste defendía a capa y espada la reciente Wonder Wheel (2017), hasta el punto de decir que está entre una de sus tres mejores obras, que se dice bien pronto (y más teniendo en cuenta que no le tiene especial cariño a su película más aplaudida, Annie Hall).

Y es que hablamos de un film que se estrenó en medio del Mee Too (necesario movimiento que, reconozcámoslo de una vez, ha perdido cierta fuerza), con la consabida oleada de críticas a Allen por hechos del pasado (aunque dejando bien claro que ha ganado todos y cada uno de los juicios… pero ésa es otra historia), haciendo que la crítica especializada machacase sin piedad la película y siendo ignorada por el público.

El caso es que la imagen del señor Woody Allen jamás volverá a ser la misma (estoy seguro que después de su muerte se hablará más de sus supuestos pecados que no de su cine), siendo un apestado prácticamente, al que conviene tener bien lejos. Todo cobra todavía más sentido cuando, hace bien poco, la actriz protagonista de la película que nos ocupa, la siempre excelente Kate Winslet, ha arremetido contra Allen (y Polanski), afirmando que se arrepiente de haber trabajado con él.

Curioso, porque todo esto sale a la luz cuando comienza la temporada de premios, en un movimiento similar al de otros intérpretes que colaboraron con el director, que reniegan del mismo cuando los hechos de los que se le acusan eran bien sabidos desde hace décadas. Pero no estamos aquí para hablar de esta nueva polémica, aunque es bien cierto que es la misma la que me ha recordado que tenía guardado en un cajón este trabajo de Allen, por lo que he considerado oportuno comprobar en mis propias carnes si realmente es una de sus mejores películas. Os ahorro el suspense: no lo es. Es más, estamos ante otro trabajo inferior y olvidable, confirmando que el cineasta vivió tiempos mejores.

La dirección de Allen es de corte intimista y teatral, ya que la mayoría de la acción sucede en el mismo espacio, y es una pena, porque se desaprovechan los hermosos entornos que aparecen en tan pocos momentos, como esa feria de telón de fondo, a la cual no se le saca todo el partido posible. Eso sí, se aprecia una mejor labor que en trabajos posteriores, como en la también olvidable Día de lluvia en Nueva York.

Se agradece que la película dure poco más de hora y media, como suele ser norma en casi todos los films del cineasta, pero aún así la historia se hace algo larga, sin rumbo fijo (esa narración que viene y va, y que al final no aporta nada) y con unos personajes con los que es imposible empatizar, ya sea porque no tienen carisma alguno (el de Timberlake o el de Temple) o porque directamente son insufribles (el de Winslet).

Tampoco ayuda que estemos ante una trama tan predecible e insípida, en la cual destacan algunos momentos y diálogos, pero que acaba provocando el tedio, ya que no atrapa ni emociona, con unos personajes más fríos de lo deseado, siendo otro producto sin garra, cortesía de la factoría Allen, que lleva unos años que dan para reflexionar.

Jamás llegaré a comprender la fascinación de Allen por su propia obra, cuando es obvio que es uno de sus peores trabajos, donde casi nada funciona y se cree mejor de lo que realmente es. Tampoco seré yo el que le haga entrar en razón, ya que cada uno tiene sus gustos…

Y llegamos al punto que mejor funciona en la cinta, que no es otro que el reparto, con una gran Winslet como protagonista, que ofrece una espléndida actuación (y eso que el personaje es complicado), y con una serie de secundarios, a cada cual más desaprovechado, como unos pocos esforzados Juno Temple o Justin Timberlake (éste siendo uno de los pocos casos de cantante que sí es actor), con dos papeles que no dan para mucho más, o un felizmente recuperado James Belushi, con el que seguramente sea el personaje más agradecido de la cinta.

Fuera de eso, poco se puede rascar, en un producto que quizás recibió más palos de los merecidos por estrenarse en un mal momento, pero que tampoco es ninguna maravilla, siendo otro pobre trabajo del autor, el cual todos habremos olvidado más pronto que tarde. Qué lejos quedan sus buenos tiempos…

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