MasterChef 8 Final – Ana es la injusta ganadora de la edición más absurda de su historia

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Pues aquí estamos, en la final de MasterChef 8, y mentiría si dijera que lo he vivido con emoción o ilusión alguna. En fin, no voy a entrar en lo de siempre, así que vamos al meollo de la cuestión.

La verdad es que es curioso que de los cinco fuese Ana la que tuviese la chaquetilla y, por lo tanto, un pase a la final desde la semana pasada. Y digo curioso porque es la que menos nivel culinario tenía, con permiso de su gran amigo Alberto. El caso es que le preguntaron con quién quería batirse en la final y dijo que todos menos Andy. Sólo por eso éste merecía ganar el concurso, porque a mí los grupitos y las chupipandis (recordar que Juana fue la líder, con eso os lo digo todo) me causan hastío. Pero esa también es otra historia.

En la primera prueba vino el gran Martín Berasategui, que es majo como él solo y encima todo un profesional. ¿Se puede pedir más? El chef tenía como misión cocinar con los aspirantes a la final, en la clásica prueba de seguir el cocinado de un reputado cocinero, la cual siempre es interesante y mucho más si es el bueno de Martín quien imparte la master class.

Que Luna nos iba a poner nerviosos a todos en esta prueba era más que evidente, pero es que fue hasta límites insospechados. Los jueces le llamaron la atención en infinidad de ocasiones, pero ni por esas. Encima la susodicha justificó su deplorable comportamiento preguntando que si no saben cómo es a estas alturas, como si eso la salvase de ser pesada y mala compañera (por la distracción). Mira que la he defendido veces, pero en esta prueba la hubiese mandado a su casa directamente.

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Fue gracioso ver cómo Jordi Cruz fue a llamarle la atención, amenazándola con quitarla del cocinado si seguía haciendo preguntas. Después de ese ultimátum creo que hizo veinte preguntas, y me quedo corto. Vamos, que la credibilidad y mano dura de los jueces por los suelos… ¿Para qué nos dan ilusiones si luego tenemos que seguir soportando una clase magistral de mala educación? Bueno, el cachondeo de siempre, como es norma en esta edición… Lo que es seguro que Luna me saturó hasta tal extremo que me arrepiento de haberla defendido en anteriores reviews. Fatal.

A la hora de valorar los platos el primero fue Andy y, a pesar de cocinar estupendamente y presentar un plato delicioso, le volvieron a llamar pretencioso, simplemente porque hizo su propio emplatado, según él porque no vio bien el plato de Martín. Da igual los motivos, creo que estaba de más volver a llamarle pretencioso, pero es deporte nacional este año. Fue el mejor, es obvio.

Luego fue el turno del pobre Alberto, que nunca dice una palabra más alta que otra y que tuvo que recibir con gran aplomo los palos de los jueces, que se cebaron con él. No fue el caso de Luna, que después de hacer una prueba terrible y siendo una verdadera falta de respeto, obtuvo valoraciones más suaves. Increíble se queda corto.

El último fue Iván, al que valoraron mejor de lo esperado. Por supuesto, el señor Martín tuvo buenas palabras para todos. Lo dicho, un grande. Increíble la confesión de Jordi diciendo que su favorito era Alberto. Sorprendente, y más con el nivel de otros compañeros, muy superiores. Y sí, el mejor fue Andy (por mucho que les reviente a los jueces y a los otros compañeros), por lo que ya tuvimos otro finalista junto a la insustancial Ana.

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Y llegó la prueba de exteriores, concretamente en Illescas, Toledo, en el restaurante de Pepe, el Bohio. Por cierto, mucho mofarse de los platos de Jordi pero tela… Todos son unos modernitos, que no os vendan la moto. Sobre la prueba en sí, no había mucho suspense, ya que obviamente iba a ganar Iván, así que cero intriga. Eso sí, quizás fueron imaginaciones mías, pero Pepe no dejó de ayudar y aconsejar a Iván, su caballito ganador. Sí, ayudó a los otros, pero cuando ya les dio por perdidos. Lo dicho, impresiones mías.

Y sí, Iván fue el elegido. Antes de pasar a la “gran” final, quiero comentar el hecho de que Luna fuese la quinta y Alberto el cuarto. Eso era algo impensable hace semanas, pero es cierto que Luna fue cuesta abajo y sin frenos desde la vuelta del confinamiento, quizás por la dramática situación o simplemente porque tuvo acceso a las redes y pudo comprobar cómo era criticada duramente por su pasado de actriz y por su acoso a Alberto. Me decanto por esto último, pero lo que es seguro es que podría haber sido finalista y al final ha sido ella la que ha tirado el concurso por la borda. Después de su lamentable cocinado en la anterior prueba, poco que objetar.

Y ahora sí, en el duelo final se enfrentaron Iván, Andy y Ana. Sinceramente creo que hubiese bastado con los dos primeros, pero este año tocaba que ganase una mujer (el año pasado ganó un hombre, así que tocaba…) y la elegida para ello fue Ana, la concursante más soporífera e insípida de este año. Great…

Del cocinado de los tres me quedo con el zasca antológico de la novia de Andy a José Mari. Dudo que se recupere de las heridas… Destacar también la falsedad de Juana (su futuro libro debe ser algo satánico…) y que marginasen completamente a Saray… y no me extraña. Ahora iremos con ella…

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A la hora de valorar los platos, los chefs no pudieron obviar la pedantería y pretenciosidad de Andy, porque las tiene. Que sea mi favorito no significa que sea ciego (ni sordo). Creo que no era necesario decir según qué en una final, pero también es cierto que debemos ser nosotros mismos, y supongo que eso explica a alguien como él. Lo prefiero a él antes que a personas invisibles como Ana o a otros como Iván, que ocultan cómo realmente son para llegar cuanto más lejos mejor.

Y bueno, aunque Andy ha sido el que mejor ha cocinado durante el concurso, la ganadora fue Ana. Se veía venir. Cuando regresa algún ganador o ganadora de otros años te sueles alegrar (bueno, casi siempre, que hay cada ganador/a…), pero cuando Ana vuelva en futuras ediciones va a generar pereza. Menuda ganadora, sin chispa ni gracia alguna. Al final creo que eso es lo que mejor define este año, donde las bobadas y las malas decisiones se han dado la mano, creando el peor año de la historia del concurso, que se dice pronto.

Mi ganador es y siempre será Andy, a pesar de su prepotencia, la cual ha hecho que jamás tuviese opción alguna de ser el ganador, ya que no caía bien al público, al contrario que la sosa Ana, que no ofende ni molesta (y no emociona, añadiría). Leí a muchos en Twitter diciendo que sería una decepción que ganase Ana. Con eso me quedo.

Y bueno, no puedo finalizar sin confirmar que los spoilers revelados por Saray (que, por cierto, desapareció en los últimos minutos del programa…) hace una semana se confirmaron y que espero que el programa le exija la multa por jodernos el final a casi todos. Otra cosa sería una tomadura de pelo a los que nos hemos tragado esta edición. De verdad, ¿qué pintaba esa señora en la final? Absolutamente nada.

Y eso es todo. Aquí me bajo, gracias a una edición lamentable. Hasta siempre, MasterChef.

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