Los tortolitos – The Lovebirds – Crítica – Una insustancial y desaprovechada comedia que ya hemos visto todos

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Acaba de llegarnos la nueva comedia en exclusiva de Netflix, sobre una pareja que tiene problemas, atrapados en una relación donde se ha apagado la llama del amor y que, por azares del destino, se ven involucrados en una trama criminal donde son los principales sospechosos. Lo sé, a ti también te suena.

Y es que la originalidad del producto que nos ocupa brilla por ausencia, recordando demasiado a productos similares (y mucho más logrados), siendo una oportunidad perdida de ofrecer algo diferente y fresco o, como mínimo, entretenido y que deje buen sabor de boca. No es el caso.

La verdad es que un servidor no le exigía demasiado a esta producción, ya que con pasar un buen rato (a pesar de haberla visto con anterioridad…) me hubiese conformado, pero ni por esas, ya que a pesar de su corta duración, la película solamente acierta en un par de instantes (siendo éstos algunos diálogos inspirados), siendo una producción que, independientemente de su plana y nada original historia, deja la sensación de ser algo demasiado insípido y olvidable, al contrario que otras producciones de la misma índole.

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Para mi sorpresa, la crítica no ha sido demasiado despiadada con ella (los críticos españoles sí, demostrando que los americanos le tienen simpatía a la pareja protagonista y de ahí que no hayan afilado los cuchillos), cuando es un producto bastante indefendible y que solamente los menos exigentes disfrutarán… si no han visto producciones con la misma historia y mucho más recomendables.

Podría confirmarse, sin miedo a equívoco, que estamos ante la versión low cost o marca blanca de aquéllas, que por cierto, no son otras que Noche Loca (que tampoco era nada del otro aquel) o la divertida Noche de juegos (salvando las distancias), por citar dos ejemplos recientes, pero hay bastantes más.

El director de Los tortolitos es el mismo responsable que la original (aunque sobrevalorada) La gran enfermedad del amor (The big sick), que también protagonizó (y escribió, al contrario que la que nos ocupa… y vaya si se nota) el cómico Kumail Nanjiani. La verdad es que en aquélla tampoco se podía destacar nada técnicamente, siendo un trabajo bastante justito, pudiendo decirse exactamente lo mismo de Los tortolitos, donde nada sorprende y todo es demasiado rudimentario, por mucho que sea una comedia que coquetea con la acción.

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Quizás lo único positivo que se pueda destacar en este aspecto es la corta duración de la cinta (apenas hora y media) y que no tarda en arrancar, yendo al meollo de la cuestión sin perder el tiempo. Pero claro, seguramente estos dos puntos tampoco hayan sido cortesía del conformista director, pero ahí lo dejo.

Si hubiesen estrenado esta película hace treinta años nadie se habría dado cuenta, y si por algo destaca la película es por la fabulosa ciudad de Nueva Orleans, pero claro, eso tampoco es mérito del director, que creo que es de esos que ponen el piloto automático y se conforman con lo que ofrecen, que es poco o nada. Espero que a nadie se le ocurra darle una superproducción…

Y como ya he indicado, el guion no es del cómico protagonista, siendo bastante perezoso e insulso, ya que esta película ya la hemos visto, no habiendo posibilidad de sorpresa, donde los giros de la trama brillan por su ausencia y siendo rabiosamente predecible en su ejecución, quedando un producto del montón.

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No obstante, hay un par de diálogos entre los protagonistas que quizás se puedan salvar de la quema, pero algo me dice que no son un logro de los dos guionistas (demasiados para entregar algo tan flojo…), sino más bien fruto de la improvisación (algo que sucede mucho cuando pones a un cómico de monólogos en una película de estas características) de los dos actores principales. Lo dicho, un guion que sigue los derroteros esperados y a los que ni un par de simpáticos momentos salvan de caer en el olvido y lo banal.

En cuanto a los dos actores protagonistas, el cómico Kumail Nanjiani (que sigo sin entender por qué no ha metido mano a la débil historia) e Issa Rae, tienen buena química y ofrecen interpretaciones tan divertidas como hilarantes, haciendo lo que pueden con lo que les ha tocado interpretar, ofreciendo algún momento rescatable (lo dicho, algunos diálogos, que vuelvo a indicar que me da que son fruto de la improvisación). Es una pena que el talento de ambos se vea desaprovechado en un producto de estas características.

En conclusión, estamos ante una producción perezosa y olvidable, diseñada para rellenar catálogo de Netflix y pasar trámite, intentando contentar a los usuarios menos exigentes, siendo una comedia tan insustancial como desaprovechada, que ya hemos visto y que quedará en el olvido mucho antes de lo esperado. Y es que dudo que nadie esperase una obra maestra, pero sí un rato entretenido con algo de gracia, ofreciéndonos finalmente un producto soso, que no agarra en ningún momento y que te deja como estabas. Una mala copia.

 

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