The Eddy – Serie Netflix – Crítica – El director de La La Land nos ofrece una insustancial y vacía carta de amor al Jazz

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El último estreno de Netflix es este drama sobre el mundo del jazz, cuyo mayor atractivo es que ha sido creada por el señor Damien Chazzelle. Quizás este nombre no os diga nada de primeras, pero es el responsable de la fabulosa Whiplash (que debió ganar el Oscar en su año), la aplaudida pero sobrevalorada (para un servidor) La La Land o la reciente First Man (ésta no la he visto y no tengo intención de hacerlo después de su fría recepción, además de que ya la han olvidado todos).

Antes de embarcarse en un nuevo proyecto cinematográfico (que espero que esté a la altura de su mejor trabajo), el joven cineasta ha decidido apostar por una miniserie para la popular plataforma, con el jazz como telón de fondo, en una nueva carta de amor a dicho género y a la música en general.

No voy a engañar a nadie. Si la serie no tuviese ese nombre detrás del proyecto ni me habría acercado (vivimos en una era de series con demasiada competencia y muy poco tiempo para invertir en todas ellas), esperando un producto de calidad, aunque temiendo esa parte independiente (por no decir pedante) con la que suele coquetear el reputado director.

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Pues bien, una vez visto el primer episodio (de más de una hora de duración, exagerado a todas luces) he decidido no proseguir el camino, ya que creo que estamos ante una fallida serie, que arranca de forma muy lenta y soporífera, y donde no hay absolutamente nada a destacar, ni tan siquiera la labor tras las cámaras de Chazzelle.

Y es que el cineasta ofrece un trabajo bastante rudimentario y nada llamativo, notándose la carencia de presupuesto (por otro lado, un movimiento inteligente teniendo en cuenta las características del proyecto) y que se quiere presentar como un trabajo independiente (esos primeros planos y movimientos) que no llama la atención en ningún momento, más bien provoca el bostezo. No hay absolutamente nada de la visceralidad o buen hacer mostrado en sus anteriores trabajos, siendo una dirección perezosa y que podría ser cortesía de cualquier amateur que ha comenzado en el mundo del cine.

Tampoco es que el guion mejore mucho, aunque no es culpa de Chazzelle, que no ha tenido nada que ver (o eso aseguran los créditos). En la historia se nos presenta una serie de personajes a cada cual más insufrible e insípido, sobre todo los dos protagonistas, con los que es imposible empatizar.

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Y bueno, el reparto hace lo que puede con lo que se les ha dado, ofreciendo todos unas interpretaciones que no destacan en absoluto y no elevan el conjunto, con unos poco inspirados André Holland (al cual se le nota el esfuerzo, eso sí) y Joanna Kulig, ambos protagonistas de las (respectivamente) sobrevaloradas Moonlight y Cold War. Como dato curioso, Moonlight le arrebató el Oscar hace un par de años a La La Land (en un error histórico, también por lo bochornoso del momento), dejando bien claro que el bueno de Damien no es un tipo rencoroso.

Por otro lado, lo más grave de la producción es que finalice el primer episodio (después de hacerse interminable) y no se haya generado el atractivo suficiente para ver los otros siete episodios restantes (también de una hora…), quedándote igual que cuando has pulsado el play, ya que perfectamente podríamos estar hablando de una película de corta duración con un final que no transmite absolutamente nada y que no merece continuación alguna, siendo una presentación y apertura de serie decididamente floja.

Y es que estamos ante una de esas series que se creen mejores de lo que son, siendo un trabajo pretencioso, soso y muy decepcionante, que dudo que vaya a satisfacer al gran público (los usuarios de Netflix van a huir como moscas), y que creo que sólo contentará a los críticos entendidos o a los amantes del jazz.

No hay garra, no hay emoción, no hay nada impactante (aunque se pretende de forma forzosa) y no hay nada en esta vacía carta de amor al mundo del jazz. Un trabajo insustancial, olvidable y prescindible, que no invita a proseguir el visionado y del que un servidor se baja sin mirar atrás, ya que sé que ésta no es mi serie, algo que ya suponía, pero a veces hay que arriesgarse. Quizás a la próxima, Chazzelle.

 

2 comentarios sobre “The Eddy – Serie Netflix – Crítica – El director de La La Land nos ofrece una insustancial y vacía carta de amor al Jazz

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  1. No sé cómo se puede tener los santos cojones de pegarse tal parrafada poniendo a caldo una miniserie de 8 capítulos habiendo visto el primero únicamente. Lo único que puedes decir es que el primer capítulo te ha resultado fallido y no te ha apetecido seguir viéndola. Lo demás, gratuito y pedante.

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    1. Gratuito no, y menos pedante

      Otra cosa es que no estés de acuerdo, pero dejo bien claro que es mi opinión del primer episodio, y al haberme parecido tan flojo no voy a continuar

      Son mis impresiones, como las de cualquiera

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