Bad Boys I & II – Dos policías rebeldes I & II – Crítica – Dos míticas entregas de acción tan divertidas como espectaculares

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En nada tendremos en las salas de cine Bad Boys for Life (Dos policías rebeldes 3) o lo que es lo mismo, la tercera entrega de la popular saga de acción orquestada por Michael Bay, y con Will Smith y Martin Lawrence de protagonistas.

Me temo lo peor, ya que en esta ocasión Bay se ha bajado del carro y los tráilers mostrados hasta el momento no son nada prometedores, aunque las recientes críticas son bastante positivas. Espero equivocarme (obviamente os traeré crítica el día del estreno).

Pero ahora toca hablar de las dos estupendas primeras entregas que, para un servidor, supusieron dos cintas de acción hilarantes y cargadas de emoción, con un dúo impagable y con momentos que ya son historia del género. Pero empecemos por el principio.

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En 1995 se estrenaba Bad Boys (Dos policías rebeldes) que supuso el debut en la dirección del incombustible (y vapuleado) Michael Bay, que venía de rodar videoclips, y con dos actores como Will Smith (que venía de la mítica serie El príncipe de Bel Air) y un desconocido Martin Lawrence, que bien es cierto que había hecho más pinitos en el cine que el anterior.

La película fue un éxito sorpresa y un clásico de los 90 (al menos para quien esto escribe), haciendo que la carrera de los tres se catapultase al éxito (el mejor parado fue Smith, que consiguió éxito tras éxito a partir de ese momento), siendo una comedia de acción, fresca, vibrante y muy canalla.

Yo recuerdo comprar con mi hermano el VHS y quedar boquiabierto (era muy pequeño…) con la cantidad de violencia y palabras malsonantes que se mostraban en el film, siendo una heredera de películas de acción anteriores que podrían considerarse hoy en día como políticamente incorrectas.

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Y es que estamos ante un producto único, irrepetible, con una dirección sobresaliente (y más para ser de un debutante), una pareja protagonista insuperable (ambos están geniales, por igual), un villano intrigante y cruel (como debe ser), una estupenda banda sonora (cortesía del genial Mark Mancina, y ojo también al soundtrack, con ese clásico de la música de la época) y un guion repleto de gags divertidos e hilarantes, que combinan perfectamente con la acción (y dramatismo) del resto de la cinta.

Un clásico de la comedia de acción irrepetible y maravilloso, con un sabor 90 delicioso y con tres partes del engranaje (director y dos actores protagonistas) que demostraron que con poco presupuesto y muchas ganas se pueden hacer grandes cosas. Una de las películas de mi infancia y una de mis favoritas, de lejos.

No fue hasta ocho años después (exageradamente tarde, se mire por donde se mire, aunque no te cuento ya lo de la tercera parte…) nos llegó la secuela, de nuevo bajo las riendas de Michael Bay y de nuevo con Will Smith y Martin Lawrence como protagonistas.

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La he revisionado recientemente, y lamentablemente debo admitir que, aún siendo una fabulosa secuela y una cinta de acción impresionante, no tiene el toque de la primera, aunque es cierto que si se puede definir a esta segunda entrega de alguna forma esa es políticamente incorrecta y sin límites, ya que el gore, la violencia y los límites del buen gusto se cruzan sin pudor alguno. Y yo, por supuesto, encantado.

En esta ocasión tenemos una orgía visual de dos horas y media (quizás una duración algo exagerada) donde se suceden escenas de acción que, a día de hoy, siguen siendo impecables y sorprendentes (y que no tienen nada que envidiar a otras películas de acción recientes… casi veinte años después) y momentos desternillantes (como el de las ratas), y de nuevo con un reparto genial.

Will Smith y Martin Lawrence vuelven a formar un dúo cósmico, notándose la química entre ellos. Una de las mejores parejas del cine de acción, sin más. En esta ocasión el villano se supera, ya que estamos ante un dibujo animado con mucho humor y mala leche, interpretado de forma impecable por un Jordi Mollà desatado (y en el que creo que es su mejor papel), siendo un malo de película carismático e histriónico, de esos que dejan huella.

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Michael Bay no se corta un pelo y el abultado presupuesto (muy superior al de la anterior entrega) se nota en cada escena. Quizás muchos espectadores queden saturados ante este caos de persecuciones, tiroteos y violencia descarnada, pero un servidor se lo pasa genial en cada visionado, siendo una secuela que apuesta por el más y mejor, aunque lo último sea debatible.

Y es que la secuela es más que satisfactoria y digna, pero le falta algo del clásico de 1995, algo que me cuesta explicar. Quizás sea el cariño que le tengo a la primera, debido al factor nostalgia, pero el caso es que estamos ante un díptico mítico e increíble, que no tiene nada que envidiar a otras sagas del género, y que sólo sabrán apreciar los que se dejen los prejuicios en casa, y sepan a lo que vienen, es decir, a pasar un gran rato.

Sobra decir que no todos salieron bien parados de estos dos éxitos. La genialidad de Michael Bay es un recuerdo, ya que después de algunas maravillas como La Roca o Armageddon, nos trajo productos olvidables como Pearl Harbour, La Isla o la saga Transformers (ojo, no la primera, que es genial). Recientemente nos ha traído en Netflix otro espectáculo desatado como es 6 en la sombra, pero no es tan redondo como los productos de acción que nos ocupan, pero se agradece el intento.

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Lo de Will Smith fue un fenómeno irrepetible, ya que fue el actor más taquillero de todos los tiempos, gracias a éxitos como Men in Black o Independence Day. Su década fue los 90, eso seguro, y quizás le ayudó lanzarse al cine después de su exitosa serie, pero es que estamos ante un actor carismático y entregado como él solo. No obstante, no vive su mejor momento, y encadena fracaso tras fracaso, y por eso lo tenemos en una tercera parte de Bad Boys, que debería habernos llegado antes (y que estoy seguro que fue así por los cheques ofrecidos hasta el momento…).

Y bueno, qué decir del bueno de Martin Lawrence… Jamás repitió el éxito de Bad Boys 1 y 2, y se tuvo con conformar con comedias de relativo éxito, siendo hoy un olvidado de Hollywood que busca recuperar algo de prestigio con la citada tercera parte de su gran éxito.

Es una pena que Bay no esté detrás de la última entrega, ya que creo que es imprescindible en la misma y es por eso que mis expectativas son tan bajas después de haber estado reclamando una nueva entrega tantos años. Ahora nos llega y no sé muy bien qué pensar. Lo que es seguro es que las cintas de 1995 y 2003 siempre tendrán un lugar especial en mi corazón, gracias a su dirección, sus dos actores (y secundarios), su humor, su incorrección política y sus esfuerzos por entretener a un público ávido de acción desenfrenada.

Gracias Bay. Gracias Smith. Gracias Lawrence.

Historia del cine de acción. He dicho (y sin despeinarme).

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